Un 21 de julio de 1940, Independiente le hacía honor a su apodo de Rey de Copas y le propinaba una de las goleadas más impresionantes de la historia a nada más ni nada menos que Boca Juniors. El equipo Xeneize recibió de sobra luego de haber repartido pelotas anteriormente a diestra y siniestra.
una jornada sangrienta
El día que Boca sufrió la goleada más abultada de su historia
A manos de Independiente, Boca Juniors recibía una derrota aplastante. Nunca antes había recibido semejante cantidad de goles.
Boca no fue hijo sino nieto
El Independiente de Guillermo Ronzoni ya se había adueñado de los campeonatos de 1938 y 1939 y ahora, iba a disputar el tercero contra Boca Juniors. Los dos rivales se enfrentaron en la 15va fecha, con el club azul y amarillo de visitante.
Ambos equipos habían demostrado que tenían madera para ser campeones: Boca, por ejemplo, había recibido apenas 15 goles en lo que iba del torneo. Pero en esta ocasión, le darían varios para balancear.
Antonio Sastre, uno de los jugadores más completos del Rojo y de la historia del fútbol argentino, abrió el marcador a los 5 minutos de partido, y el visitante Segundo Ibáñez amplió la diferencia más tarde cuando se metió un gol en contra.
Momentos habían pasado del autogol de Ibáñez cuando Jaime Sarlanga buscó equilibrar el resultado y colocó el primer (y único) gol para Boca, aunque detrás suyo llegó a la carga nuevamente Sastre que metió su segundo gol.
Con un resultado de 3-1 terminaba el primer tiempo de este encuentro, pero la pesadilla roja no terminaría todavía. Faltaba que otro grande de Independiente, Arsenio Erico, hiciera de las suyas: con diferencia de 4 minutos, a los 59 y a los 63, el futbolista paraguayo enterraba la pelota dos veces en la red boquense.
Los últimos tantos vinieron de la mano de Raúl Leguizamón y Celestino Martínez, con uno cada uno. El encuentro entre Diablos y Xeneizes terminaba de esta forma 7-1, la peor derrota que sufrió Boca hasta el día de la fecha.
Un tridente que pincha
No era la primera vez que Boca caía frente a Independiente: ya había ocurrido otras ocho veces consecutivas. Todas ellas fueron por enormes goleadas que mantendrían al Rojo en lo alto del historial por más de 70 años.
A pesar de cómo Independiente pisoteó ese día a Boca, el equipo de La Ribera se adueñó del torneo por pocos puntos, dejando a los avellanedenses sin su tricampeonato. No sólo salió campeón ese año, con Independiente en segundo lugar, sino que además tuvo el placer de inaugurar La Bombonera.
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