EL BONAERENSE

La paradoja de Cañuelas: Arrieta podría irse antes que Casal

El asesinato de dos comerciantes en Cañuelas terminó de corporizar al fantasma que viene persiguiendo desde hace 90 días a los intendentes del Conurbano...

POR DANIEL BILOTTA

LOMAS DE ZAMORA (especial para Urgente24).- El asesinato de dos comerciantes en Cañuelas terminó de corporizar al fantasma que viene persiguiendo desde hace 90 días a los intendentes del Conurbano, inquietos por la espiralización de la violencia en medio de un alarmante crecimiento de la actividad delictiva en lugares del Gran Buenos Aires que venían experimentado cierto explosión inmobiliaria por una calidad de vida basada, especialmente, en la oferta de tranquilidad.

El Municipio tomado en forma pacífica por sus vecinos era hasta el domingo 11 de julio un buen ejemplo en ese sentido. Pero, como había advertido en estricto anonimato una importante autoridad de otro del Primer Cordón, “la muerte es un límite que los vecinos no están dispuestos a que se atraviese y es lo que pone en riesgo el delicado puente que los intendentes mantienen en pie con la sociedad.”

La impotencia de la representación política por hallar una salida al verdadero desafío que les plantea este fenómeno, quedó plasmada en el comunicado que difundió el lunes 2 de julio la Federación Argentina de Municipios (FAM) en respaldo de la intendente interina, Marisa Fassi, y reclamando al Poder Judicial y la Policía la resolución de un episodio que no corresponde esclarecer al poder político.

Durante toda la mañana de ese día fue febril el intercambio de llamadas telefónicas entre los jefes comunales de la denominada “Tercera Pobre”, es decir, los distritos más pequeños de la Tercera Sección Electoral quienes desde temprano habían expresado a Gustavo Arrieta quien ocupa el ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense en representación de ese sector, para lo cual debió solicitar licencia apenas fue reelecto intendente en Cañuelas.

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Arrieta había sido también la figura que sintetizó las aspiraciones de los municipios de  Magdalena; Punta Indio, Berisso, Ensenada, Coronel Brandsen,  Lobos, Presidente Perón, Cañuelas, San Vicente quienes con Fernando Gray como interlocutor ante el gobierno nacional, promovieron su inclusión en la lista de senadores provinciales del Frente para la Victoria.

Las conversaciones se terminaron cuando los intendentes no aceptaron el séptimo lugar de la lista, que ocupó Alberto De Fasio, entonces subsecretario de Asuntos Municipales de Daniel Scioli, y hoy dueño de una butaca en el Senado bonaerense. Presumiblemente, el rechazo a esa oferta se fundó en el temor a no ingresar entre los electos. La necesidad de Scioli de incorporar intendentes para fortalecer su gestión coincidió con la expectativa insatisfecha de ese espacio, quien volvió a proponer a Arrieta.

Desde entonces, el ministro se muestra muy activo en su vínculo con los productores agropecuarios aunque como firme defensor de las políticas sectoriales que impulsa el gobierno nacional. En especial, el revalúo inmobiliario. Un dato a tener en cuenta es que todos los distritos de la “Tercera pobre” tienen en común el peso significativo de la actividad rural en sus economías locales.

Aunque la mayoría no guarda una distancia geográfica importante con la Capital Federal, se trata de enclaves donde las formas conservadoras predominan en sus hábitos y costumbres. El incremento de la criminalidad es una novedad que pone en guardia a las fuerzas vivas, donde hacen valer su peso las cámaras de Comercio y las delegaciones de la Sociedad Rural.

El antecedente inmediato de la pueblada que vive por estas horas Cañuelas lo tuvo San Vicente aunque sin víctimas fatales. La rapidez de reflejos del intendente Daniel Di Sabatino, estrecho aliado de Arrieta, hizo que la cosa no pasase a mayores. Gracias al ministro de Asuntos Agrarios y la decisiva participación de jefa de la cartera política, Cristina Álvarez Rodríguez, logró el pasado 27 de mayo la presencia de Ricardo Casal y el jefe de la Policía, Hugo Matzkin, disolviesen el clima de protesta expresado en mínimos cacerolazos de protesta por un ajuste de cuentas entre bandas que tuvo por escenario el bucólico paisaje de esa localidad, alterada por esa extrapolación del Conurbano más salvaje.

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En esa ocasión, Arrieta volvió a defender el reajuste impositivo al campo cuya aplicación es un verdadero misterio para los intendentes, uno de los potenciales beneficiarios de la medida ideada para paliar el recorte de casi 1.000 millones de pesos a en los fondos coparticipables que les envía la Provincia. Del mismo modo, aunque con menos ruido, recibieron el  último mes el incremento de entre 10 y 15 puntos promedio que se les giró por ese concepto y que asociaron a la liquidación de impuestos nacionales que habría mejorado el estado de cuentas del gobierno bonaerense.

La falta de información sobre ese asunto no es lo único que los mantiene en cierto estado de irritación con Scioli, del que aguardaron definiciones más precisas sobre Moyano durante la última semana. Este tema fue puesto en agenda durante la reunión que mantuvieron un día después del paro y movilización dispuesto por Moyano en General Las Heras, en una reunión ampliada a la que sumaron intendentes de la Segunda, Cuarta y Quinta Sección Electoral.

Por eso alguno de ellos se interrogaron hasta cuando Arrieta podría permanecer en el cargo que ocupa en medio de las tensiones del gobierno bonaerense y el nacional que difícilmente vayan a decaer en un futuro que, por ese mismo motivo, les parece muy incierto. El interrogante volvió a ser parte de la interconsulta habilitada de forma espontánea la mañana del lunes 2 de julio, mientras varios de los asistentes al conciliábulo seguían por televisión las imágenes de la gente ocupando dependencia municipales.

En el encuentro de Las Heras, Arrieta habría descartado cualquier aspereza con el resto de sus pares del gabinete y hasta habría dado indicios de lo cómodo que se sentía cumpliendo esas funciones. Si, como le reclamaba la muchedumbre concentrada en la del gobierno, la solución pasase por volver a la intendencia a Scioli podría planteársele un serio inconveniente. No habría en este momento otro del sector dispuesto a ocupar la silla que fuese a quedar vacante.

Una razón que tal vez explique la celeridad con que el ministro de Seguridad y su gabinete se hicieron presentes en Cañuelas y la expresada voluntad de no retirarse de allí hasta esclarecer el siniestro que podría terminar con la salida de Arrieta del gobierno antes que la del propio Casal.

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