El tren, debate al que no se animan los intendentes
Antes que la tragedia ferroviaria disparase el debate en el kirchnerismo, los jefes comunales bonaerenses venían planteando su preocupación por la gestión de los concesionarios en los servicios públicos. Sin embargo, el temor a represalias de parte de un oficialismo que concentra el manejo y reparto de recursos acalló la publicidad de sus críticas.
por DANIEL BILOTTA
LOMAS DE ZAMORA (Especial para Urgente24). Si no fuese por el temor que les infunde el eventual castigo que se les podría aplicar desde lo que definen como un sistema concentrado de manejo y reparto de recursos que monopoliza el poder central, la inquietud de los intendentes por la gestión de los concesionarios de los servicios públicos pudo haber anticipado el debate que disparó en el kirchnerismo la tragedia ferroviaria en el barrio del Once.
Junto a la inseguridad serán los temas que difícilmente abandonen la condición de prioritarios en la agenda de debates de la esfera pública en las próximas semanas, según los jefes comunales. Y en condiciones de que cualquier episodio que se ligue a ellos barran con los altos índices de imagen positiva que una amplia mayoría de ellos plasmó en las elecciones de hace apenas cuatro meses con las obras públicas financiadas por el gobierno nacional como incansable y rendidor caballo de batalla.
Algunos de ellos creen que esa etapa está superada y que es imprescindible ingresar en otro ciclo que incluya soluciones a otra categoría de demandas insatisfechas en la sociedad. No todos estarían de acuerdo en ese punto como lo hicieron saber a través de un artículo del diario Clarín, del 21/02 que recogió opiniones en ese sentido en el más absoluto de los anonimatos.
Tal como es costumbre, el oficialismo eligió al diario de Ernestina Herrera de Noble/Héctor Magnetto por blanco de su desmentida pese a que no le es ajeno que el descontento anida, paradójicamente, entre los intendentes que tienen trato preferencial con el vicegobernador Juan Gabriel Mariotto y que coinciden además, con la baja adhesión que tienen sus gestiones municipales, tal como expresó el ajustado triunfo que lograron en los últimos comicios.
El descargo del ministerio de Planificación Federal a través de la agencia estatal de noticias Télam, ese mismo día, ofrece indicios de que la pelea está instalada dentro del oficialismo.
El cable noticioso, que no aludió a la falta de obras nuevas, como sí señalaba el artículo de Clarín, recogió opiniones de Sergio Massa y Juan Patricio Mussi quienes confirmaron la ejecución de las correspondientes al plan en marcha.
A los intendentes de Tigre y de Berazategui, les caben las generales de la ley en materia de premios y castigos, según confiaron otros intendentes. Pero con matices.
> Massa mide bien y se lo considera un candidato multipropósito.
> El padre y antecesor de Mussi, Juan José, ya se había encargado de dar un giro histórico: abandonar su silla en la mesa chica del peronismo bonaerense para ocupar otra en el híper oficialismo, en simultáneo con la muerte de Néstor Kirchner.
Que el cuestionamiento venga de los más cercanos a Mariotto no solo habla de su posicionamiento en la interna K, donde Julio De Vido ya no pasaba un buen momento antes del siniestro ferroviario.
También de fisuras en el dispositivo que el oficialismo tiene montado para evitar que la tropa incurra en actos de autonomía. Grietas que ya habían aflorado en torno a la conducta de Amado Boudou: hasta los alcaldes de mejor sintonía con el vicepresidente son escépticos con relación a su futuro.
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Ellos no creen que salga indemne de la ola de escándalos que lo envuelve por el caso de Ciccone Calcográfica.
Lo mismo aguarda parte del entorno de Mariotto, que no solo comparte el análisis sino que lo alienta, como si fuese posible extrapolar una profecía autocumplida de la economía a la política, de resultados bastante más ligados al azar.
Algunos de ellos imaginan al vicegobernador como un delfín potable en el 2015 si los hechos desgraciados que predicen para Boudou llegasen a materializarse.
“La orden era que Boldt no se hiciese de Ciccone, no que se la cediera a un grupo de amigos”, se sinceró uno del 2do. Cordón, equidistante de Boudou y de Mariotto, de quien destacó que su repentino bajo perfil que obedecería a una orden de la Casa Rosada.
“Es un instrumento para hostigar a Scioli”, se ufanó.
Para relativizar su vínculo con Cristina, él añadió: “Habla con Carlos Zannini, no con ella", en desconocimiento del peso del secretario Legal y Técnico en la mesa chica del gobierno y de su rol.
De forma paradójica, dentro del grupo intendentes con mayor peso territorial siguen expresando preferencias por Cristina Fernández
antes que por Daniel Scioli, pese a que descuentan que es el más seguro sucesor.
Por eso, la inercia política que los empuja hacia el gobernador es la que los devuelve a un punto neutro. “A Scioli no le interesa la política”, se franqueó uno de ellos quien contó una anécdota confiada por uno de los habituales laderos de Hugo Moyano.
Luego de la audiencia en Casa de Gobierno donde se concretó la renuncia a la conducción del PJ del jefe de la CGT y otros sindicalistas uno de ellos soltó: “De hablar con un maniquí, hubiésemos tenido más definiciones.”
Las que obtuvieron del encuentro -donde también estaban el jefe del Gabinete, Alberto Pérez, y la ministro de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez-, los sumió en el desconcierto, según la fuente.
“Viste lo que hago: les contrato los cantantes que no le gustan y le reincorporo los policías que chocaron con La Cámpora en el Senado”, habría dicho Scioli a sus interlocutores, quienes conciben al poder sin ese tipo de abstracciones.
A los intendentes les preocupa la supuesta incapacidad de contener el descontento de parte de Scioli y sus propias limitaciones para trascender los liderazgos locales: temen que, de encarar con entusiasmo esa tarea, deberían adoptar posición sobre temas sensibles al oficialismo al que creen capaz de tomar represalias.
Por eso solo en forma muy discreta venían transmitiendo críticas a las prestaciones de Edelap, Edesur y Edenor en ese orden de
importancia. Inquietud a la que se sumó la semana pasada el descontento de vecinos de Adrogué por una ola de robos a la que, de nuevo, Clarín le dedicó un despliegue noticioso en doble página.
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El silencio de las autoridades en Almirante Brown es, para otros vecinos, un alerta: “Creo que tenemos que preocuparnos en trabajar en la prevención del delito. Es nuestro próximo desafío”, confió un alto funcionario de uno de ellos para quien esa tarea es imposible con la policía bonaerense, quien viene respondiendo a la presencia de Gendarmería en las calles con “trabajo a tristeza”, según el fino sarcasmo del interlocutor.
Las sensaciones que reciben de las autoridades de ese cuerpo los devuelve a la disyuntiva: “Garré será montonera pero tiene códigos. Sabemos que ante una eventualidad nos va a bancar.”
Ocasión que habría llegado con el 'Proyecto X', que la titular del área de Seguridad intentó desligar de las tareas de inteligencia que vendrían realizando los gendarmes sobre protestas sociales.
Como al resto del oficialismo, el desastre de la línea Sarmiento fue una sorpresa para los jefes comunales que ahora no descartan nuevas.
Tampoco la necesidad de “una Perestroika” kirchnerista que los ponga a resguardo de otras, en una curiosa coincidencia con el piquetero Luis D'Elía, otrora objetor de sus conciencias.










