En esto de hacer vacaciones gasoleras, anduve dando vueltas por el norte de Santa Fe, que linda con monte cerrado Chaqueño. Allí en un pueblito quise comprar un jamón crudo casero, y me recomendaron ir a la chacra de "Don Boris", por ser exquisitos y de gran tamaño ….- Me acerqué a la chacra, y me atendió muy amablemente, un "gurí o tape"; como le dicen a los jovencitos allá; muy rubio de ojos claros.
Me hizo pasar y me dijo: "Voy a llamar a mi abuelo". Mientras tanto me acerqué al chiquero que tenía una chancha de un tamaño nunca visto por mí, a pesar de ser yo un hombre de familias con campos. De la casa muy artesanal; hecha a mano y esfuerzo, pero con muy buen gusto y un jardín muy bien cuidado lleno de flores, emergió un hombretón gigante, muy prolijo, de tez colorada y abundante pelo blanco espuma. En eso de cómo somos los del campo, de dar vueltas en la conversación antes de entrar tema: ¿Me vende un Jamón? Le pregunté: ¿ Don Boris, cómo logró una raza tan grande de chanchos, y cómo se llama esta raza? A paso cadenciado y sin prisa, de los hombres seguros y acción; me invitó, con un ademán, a que nos sentáramos junto a un mesón bajo la higuera que nos protegería del sol.
"El tape o gurí" presuroso, venía de la casa con una botella de una bebida destilada casera, y dos generosos vasos. "Es licor de Nuez", dijo Don Boris, "Lo hacía mi padre en Ucrania". Allí sirvió dos medios vasos, y levantándolo me hace el "Salud", y lo bebió de un trago. Para no despreciar, hice lo mismo, sintiendo que me caía fuego por gargüero y el cerebro se me inflaba por golpe del alcohol.
Don Boris empezó su historia, diciendo que había llegado a la Argentina , en 1946, a los 18 años con un hermanito de 14. Eran huérfanos y estaban solos en el mundo, porque toda su familia había sido exterminada en la guerra. Había traído unos pocos rublos, y algunas joyas de oro de la familia, y con eso habían logrado comprar esa chacra, con algunos animales, para vivir, trabajar y comer. … y continuó: Al poco tiempo observé que en el monte espeso chaqueño había inmensos chanchos salvajes. La chacra tenía su alambrado, pero contra el monte quedaba abierta a la espesura. Se me ocurrió que tirándoles comida en el descampado cercano, quizás podría cazar algunos. Primero y en la noche aparecieron dos que se comieron todo. En los días siguientes seguí poniéndoles abundante comida, y ya aparecían aún de día a comer, y en más cantidad; la comida rica, fácil y abundante los tentaba. Entonces se me ocurrió en vez matarlos, tratar de cazarlos vivos, y construí una alambrada de 60 metros, de unos de los laterales de un cuadro. Fue entonces que no aparecieron de día, sino de noche, y deben haber sido unos pocos porque sobraba comida. Seguí poniendo comida abundante, y a los pocos días, ya volvieron de día, a esa comida rica y gratis. Entonces fue que me animé a construir los otros dos laderos del cuadro, quedando el que daba al monte, abierto. De nuevo, fue la desconfianza de la piara, pero a los pocos días, ya venían aún de día, y cada vez eran más. El paso siguiente fue construir el cierre con una amplia tranquera abierta. Ya el período de desconfianza, apenas duro dos días, y al tercer día tenía una piara de 60 animales estaban comiendo. En silencio, fuimos por detrás, y cerramos la tranquera.
Durante algunos días fue un griterío, y un correr desesperados al descubrir su encierro. Yo, para calmarlos, les tiraba montones de comida, que calmó a casi todos, menos a algunos chanchos enormes y viejos, que seguían muy salvajes y violentos, armando bulla. A esos los maté con mi Winchester, y los colgué despanzurrados en un árbol, que estaba dentro del corral, para que la piara los viera y oliera pudriéndose. Se quedaron mansos y disfrutando de la comida fácil y mucha agua. En el tiempo solo de vez en cuando, en algunas pariciones aparecían "algunos lechones bravos" que molestaban, a esos los matábamos y hacíamos una fiesta con los vecinos, asándolos frente al corral. Ya hace años que los puedo dejar crecer, y hacer los ahora son muy conocidos los "Jamones Don Boris", que los vendo al que quiera y hasta los exporto.
A mi me gusta contar esta experiencia, y se la cuento a mis nietos y a extraños como Usted. A esta raza de chanchos la llame: "ARGENTINO", porque veo que los gobiernos populistas del país, actúan similar con los planes sociales, las cajas "PAN" de otras épocas, "Planes trabajar"(que no los trabajan), o logran jubilaciones sin haber trabajado ni aportado nunca. El poder de turno logra los votos que les permiten perpetuarse en el poder, apoderándose del País. Al gurí siempre le digo: "Si te dan comida gratis": ¡¡¡¡Cuidate, que te van a cerrar la tranquera!!!!!
Yo entre chupado, conmovido y mudo por el relato, pague mi pata de jamón "Don Boris" de chancho "Argentino". Le di un fuerte apretón de manos, y un emocionado ¡¡¡ Gracias por todo!!!!, y desde entonces no puedo dejar de contar lo vivido, y todo lo que me hizo pensar ….
Martín Schinner
DNI: 22.435.666
Una nueva raza de chanchos, el 'Argentino' (“¡Si te dan comida gratis, cuidate!")
A continuación, un UR nos cuenta una historia de su viaje por Santa Fe que deja una interesante enseñanza acerca de nuestro Gobierno. "Si te dan comida gratis": ¡Cuidate, que te van a cerrar la tranquera!".






