Para la conservación de un territorio quizá sea más peligroso la boleta única que el desdoblamiento.
ELECCIONES 2019
Bajen un cambio: Ganar un municipio requiere algo más que desdoblar
La teoría acerca de que la elección se define por la punta de las boletas tiene su asidero. Es por ello que intendentes o candidatos que iban en la lista nacional más taquillera pudieron conservar su gobierno o ganarlo. El 'corte' de boleta no es masivo desde lo espontáneo. Ocurre cuando hay una estructura detrás que alimenta a que ello suceda.
En el conurbano hubo algunos ejemplos recientes a tener en cuenta. En 2011, en Malvinas Argentinas el por entonces intendente Jesús Cariglino iba en la boleta con Eduardo Duhalde, quien obtuvo apenas el 20% en el distrito, pero el alcalde obtuvo el 54% mientras que el candidato local del Frente para la Victoria obtuvo poco más del 30% cuando Cristina Fernández de Kirchner llegó al 55%.
En esa circunstancia hubo una estructura política puesta a trabajar el 'cort e'. Y, claro está, la voluntad de la población a votar. Algo parecido sucedió en San Miguel en 2015 cuando el actual ministro de Gobierno provincial, Joaquín De la Torre, fue reelegido en la boleta del Frente Renovador que a nivel nacional quedó 3ro. en el distrito. Entre las PASO y la general, el oficialismo local recuperó 20 puntos producto del 'corte'.
La boleta única reduciría las diferencias entre los oficialismos y las oposiciones locales. Pero no los equipara. Siempre quien maneja el territorio tiene la ventaja de contar con el Estado a su favor y desnivelar. Para que un intendente pierda, su gestión debe ser notoriamente muy mala y el candidato opositor querido, respetado y además contar con recursos para “bancar” una elección.
Las campañas no son sólo las campañas. Con el Estado a favor, juegan las oficinas de Desarrollo Social locales en tiempos de crisis, elementos que los opositores no cuentan para sí de la misma manera.
Esto mismo sucede con cada uno de los resortes del municipio, para hacer política todo el año. Y un dato más pero muy importante: en tiempos de escasos recursos para financiar política con aportes privados, el Estado municipal muchas veces es el principal empleador del distrito. Mucho más en momentos de crisis como la que se atraviesa. La ausencia de aportes de campaña blanqueados le podrían abrir la puerta a organizaciones mafiosas que abundan en el conurbano, a cambios de futuras prebendas.
El año 2015 vio caer a intendentes de larga trayectoria frente a candidatos que, en todos los casos, integraron una boleta nacional competitiva pero, además, tenían el manejo de oficinas con cuantiosos recursos que el kirchnerismo usaba, a diferencia de Cambiemos, para hacer política territorial.
La ANSeS se había convertido en una de ellas, situación que no sucede en la actualidad. ¿Algunos casos?. En Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini ganó desde el manejo de la ANSeS local, y en Moreno lo mismo pasó con Walter Festa, quien derrotó en la PASO a Mariano West. Y Ariel Sujarchuk conquistó Escobar mientras estaba a cargo de un área clave en el Ministerio de Desarrollo Social con Alicia Kirchner. En la 3ra. Sección Electoral, Mariano Cascallares ganó Almirante Brown y manejaba al IPS (Instituto de Previsión Social) local.
Para los candidatos locales de Cambiemos que quieren ganar el territorio en manos del PJ este tema es cuestión de discusión.
Hay una visión distinta de la injerencia de las estructuras del Estado para hacer política. No deja de ser un dato menor. Por este motivo, la boleta única o el desdoblamiento es una oportunidad mayor.
Entonces, sea cual fuera la estrategia a llevarse adelante, los intendentes siempre tienen una ventaja adicional.
“Cuando sos opositor si pintás el distrito te dura un rato, mientras que el gobierno local lo tapa con empleados que pagan los vecinos con sus tasas”, cuenta un dirigente del conurbano.
El simple ejemplo grafica las diferencias que existen en los distritos.
Por ello, los intendentes que tienen gestiones aceptables sin demasiados escándalos no debieran estar demasiado preocupados por la estrategia electoral que se defina.
En general, los cismas se cocinan dentro del oficialismo y son aprovechados por los opositores.
De lo contrario, con una estructura política aceitada, todavía es difícil destronar a un alcalde. Se desdoble o no.











