La Administración Larreta, en la Ciudad de Buenos Aires, es reconocida por la obra pública antes que por otros eventuales méritos. Con el Paseo del Bajo, los pasos a bajo nivel, urbanizaciones de barrios carenciados, etc., el Gobierno porteño -que goza de un presupuesto mayor y más estable que muchas provincias- aseguró su popularidad a pesar de sus elevadas tasas de Alumbrado, Barrido y Limpieza; multas por infracciones de tránsito; y el endeudamiento público.
MOVIDA CULTURAL
Irrelevantes Avogadro / Cantoni / Tissembaum
Resultaría un acontecimiento que una Administración de centroderecha pudiera generar y ejectuar una política cultural exitosa. Si Horacio Rodríguez Larreta lo consiguiera -y cuenta con recursos que lo harían posible- marcaría claras diferencias hacia adentro de la mixtura partidaria que integra. Pero algunos comportamientos provocan dudas sobre la productividad que consigue la movida cultural.
Sin embargo, la Administración Larreta no ha sido reconocida como motor cultural, tal como tampoco lo fue la Administración Macri, a pesar de sus anhelos al respecto, y contribuciones: desde su Pase Cultural para alumnos y docentes; hasta su recuperación del complejo teatral General San Martín, además de todo el aspaviento que caracterizó a Hernán Lombardi cuando fue ministro de Cultura porteño.
Probablemente la dificultad principal provenga de su concepción administrativo-gerencial de las instituciones culturales antes que la creación o generación de tendencias culturales, que es un acontecimiento que va más allá de la fotografía en una vereda de la Ciudad.
Muy curiosa esta limitación porque, en forma simultánea, la Ciudad de Buenos Aires es reconocida como una de las grandes metrópolis culturales del mundo emergente, gracias a un inquieto y creativo sector privado. Sin embargo, el Estado tiene un rol diferenciable e indelegable en esta materia.
Por ejemplo: el PRO en la gestión porteña pudo contribuir a consolidar el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires o Bafici, que arrancó en 1999. Pero nunca consiguió iniciar un hecho cultural equivalente. En buena hora que se lo apropió pero ¿eso significa que para conseguir otro Festival Internacional en alguna disciplina habrá que esperar a después del PRO?
Luego, la gestión del PRO tiene una mezquina política ante los eventos que heredó de terceros y no ha conseguido apropiárselos, tal como lo que sucede con la Movida Teatral de las 2 Orillas, a la que ha sometido a una mendicidad llamativa.
Sin duda que si Horacio Rodríguez Larreta lograse un reconocimiento genuino desde el ámbito cultural, obtendría una identidad propia bien diferente de la que tienen otros líderes del espacio PRO/Cambiemos, incluyendo a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.
En la Ciudad Autónoma, el ministro de Cultura es Enrique Avogadro (hijo), un Newman Boy que fue secretario de Cultura y Creatividad en el exMinisterio de Cultura de la Nación, que comanda el ex ministro hoy secretario Pablo Avelluto, de gestión menos que discreta.
Debajo de Avogadro se encuentra Viviana Cantoni, quien trascendió por crear su propio espacio "Artilaria. Cultura y Comunicacion", antes de dirigir los Festivales y Eventos del Ministerio de Cultura GCBA en los períodos 2007-2011 y 2011-2015.
Y debajo se encuentra la ex bailarina y coreógrafa Silvia Tissembaum, hoy a cargo de la dirección de Festivales.
Tissembaun/Cantoni/Avogadro iniciaron en estos días la 10ma. edición del Festival Buenos Aires Danza Contemporánea en la Usina del Arte, el espacio que Macri reconstruyó y convirtió en ícono de su concepción de la cultura.
Sin embargo, la convocatoria del evento luce escasa, si se trata de trascender el público específico, un objetivo que motivó, por ejemplo, el compromiso de actividades en los barrios donde el público sería protagonista.
El contraste con la Movida de las 2 Orillas es notable: con un presupuesto menos que magro consigue una capacidad de movilización superior, además de contar con el apoyo gubernamental uruguayo-chileno, donde se preguntan por qué es tan difícil conseguir sentar a la mesa a las autoridades argentinas.







