OTRA OPORTUNIDAD PERDIDA

Hay que evitar el enfriamiento diplomático con China

Urgente24 adhiere con fervor a la corriente de opinión que sostiene que la Argentina debería devolver el dinero recibido del FMI y solicitar disculpas por deshacer el 'stand-by', para replantear toda su política económica antes que arribe la hiperinflación que es posible, aún con FMI. Uno de los problemas centrales del escenario presente es la interrupción de obras públicas muy importantes desde lo geoeconómico y también lo geopolítico. El siguiente texto precisamente se refiere a enormes riesgos que comienza a recorrer, en completa soledad, la Argentina de Mauricio Macri.

La Argentina está transitando un complejo sendero en materia económica, lo que ha llevado a decidir una serie de recortes en grandes obras de infraestructura, junto a medidas “correctivas” en materia comercial. Esto podría tener serias consecuencias diplomáticas en las relaciones con China, socio estratégico de nuestro país. La potencia asiática es nuestro 2do. destino de exportaciones, a la vez que una de las principales fuentes de inversiones y financiamiento. Justamente, todo lo que necesita Argentina en este delicado momento.

Tras la corrida cambiaria de mayo, el Gobierno Nacional tomó por sorpresa a China al anunciar la postergación de las obras por la 4ta. y la 5ta. central nuclear. El monto total del proyecto era de US$ 14.500 millones y el país asiático iba a financiar el 85%. Cabe recordar que China ya había aceptado la revisión de esos contratos en 2016, frente a las exigencias del nuevo gobierno. En el marco de un nuevo acuerdo, ahora sólo se avanzaría en la 5ta. (de tecnología china), aunque recién para 2022.

Con las metas fiscales fijadas en el marco del acuerdo con el FMI, otras obras con financiamiento chino serían afectadas. El gobierno estaría evaluando la continuidad de la construcción de las represas santacruceñas Condor Cliff – La Barrancosa, que involucra casi US$ 5.000 millones y casi 6.000 puestos de trabajo. Se trata de otro contrato del cual China había aceptado su revisión, si bien poniendo en cross default el financiamiento a los otros mega-proyectos chinos: los ferrocarriles San Martín y Belgrano Cargas, por más de US$ 3.000 millones, y otros tantos miles de puestos laborales.

Lo cierto es que las obras de las represas y los ferrocarriles están avanzando mucho más lento que lo pautado. Por ello, no sorprendería un anuncio en los próximos días, teniendo en cuenta lo que ya sucedió con las centrales nucleares. Recientemente, los sorprendidos fueron los alemanes, tras la notificación por parte de la Jefatura de Gabinete de la postergación de la represa Chihuidos, en Neuquén. El 85% del financiamiento previsto en US$ 2.200 millones iba a ser aportado por proveedores alemanes y, en menor medida, italianos. En este caso, el proyecto involucraba unos 3.000 puestos de trabajo.

Asimismo, durante el 1er. semestre de este año la Argentina ha impuesto aranceles calificados de “correctivos”, por presunto dumping, sobre importaciones de productos textiles, automotrices y electrodomésticos, entre otros rubros, afectando bienes provenientes principalmente de China y otros países asiáticos.

Es esperable que el ajuste en las mega-obras con financiamiento externo y un mayor proteccionismo impacten en las relaciones bilaterales con los países centrales y, por ende, en la estrategia de posicionamiento internacional de la Argentina. La llegada de Mauricio Macri a la Presidencia, en 2015, suscitó grandes y fundadas expectativas. Sin embargo, al cabo de dos años y medio ha resurgido la sensación de frustración e incertidumbre sobre el destino del país, típicas del período político anterior.

La estrategia de “inserción inteligente” planteada por Macri está en cuestión. En el horizonte de corto plazo vamos a un mayor aislamiento si perdemos la confianza y la credibilidad frente a una superpotencia como China. Allí se encuentra nuestro mayor horizonte de expansión de exportaciones (principal fuente de dólares genuinos), además de incalculables oportunidades de inversiones y financiamiento.

Casualmente, al plantearse el acuerdo con el FMI, China apoyó de manera contundente a la Argentina en el directorio de ese organismo, ofreciendo a su vez ampliar los swaps de yuanes con los que cuenta nuestro Banco Central. Tal es así que se iniciaron negociaciones y del monto equivalente a u$s10.000 millones que actualmente dispone la entidad financiera, se pasaría a unos US$ 17.000 millones.

Para China no caben dudas de que somos un “socio estratégico integral”, statu-quo que nos fuera otorgado en 2014. Y claramente la administración de Xi Jinping ha estado obrando en consecuencia desde entonces. Desde la Casa Rosada, podría argumentarse: “Lo sabemos, pero no tenemos otra alternativa que recortar”. El problema es que no tengo claro de que exista en la dirigencia política real conciencia de la importancia de China para el presente y futuro de la Argentina, junto a que mayores son mis dudas respecto a las prioridades que se han tomado en materia de recortes fiscales.

Lo positivo: Considero que todavía hay tiempo y margen de maniobra para replantear el rumbo y evitar un peligroso enfriamiento de los vínculos con China. La última reunión que mantuvieron Mauricio Macri y su par Xi Jinping en el marco de la cumbre de los BRICS, en Johannesburgo, dejó señales positivas de distensión. Pero debiera ser apenas el puntapié inicial para un definitivo relanzamiento de las relaciones bilaterales.