IDEAS ANTES EL ICEBERG

Un pequeño y tonto aporte para empezar a bajar la inflación

Una de las mejores ideas que surgieron en los años '90 nunca pudo ejecutarse: el llamado Plan Laura, para renovar la red vial argentina. El perverso Club del Peaje, de los concesionarios de rutas, hizo todo lo necesario para frenarlo. Algunos de los gobernantes argentinos conocen bastante del tema por haber pertenecido a esa asociación detestable. Aquí va una muy interesante idea para el siglo 21. Veremos qué sucede con ella:

SAN CARLOS DE BARILOCHE. Cada tanto, se me cruzan ideas locas por la cabeza y un irresistible deseo de analizarlas y escribir algo al respecto.

Tal como los lectores sabrán, tengo el irrefrenable deseo de aportar ideas para corregir la permanente decadencia argentina y abrigo la esperanza secreta de que alguien, desde el poder, tome alguna de ellas para comenzar un cambio de rumbo que, de no suceder, nos condenará a la famosa sentencia que dice que “Argentina es el país del futuro, y siempre lo será”.

Hoy, quisiera relacionar impuestos a los automotores 0Km, déficit fiscal, desocupación e infraestructura. Parece ambicioso. Pero no lo es. Tengo información de que en algunos países no populistas, el contribuyente define el destino de parte de sus impuestos como una manera de votar el presupuesto en cada declaración impositiva.

Bueno, algo parecido quisiera que podamos lograr aquí, evitando el crónico agujero negro que representa Rentas Generales.

Veamos. ¿Saben ustedes cuánto es el valor promedio de un automóvil en Argentina? Alrededor de US$ 16.500. ¿Saben cuánto se queda en poder del estado en concepto de impuestos? Cerca de US$ 7.500. ¿Saben cuántos autos se venden por año? Alrededor de 900.000.

¿Saben cuánto representa eso en ingresos para el fisco? Alrededor de US$ 6.750 millones.

No mencionemos que esa cantidad de vehículos vendidos sin nada de infraestructura vial que los soporte, podría dar una punta para una película catástrofe, salvo que hagan un pozo gigante en Santa Rosa, y todas las rutas y caminos tengan mano única hacia Santa Rosa.

Bueno, sigamos con las preguntas. ¿Saben cuanto cuesta el kilómetro de autovía de 4 manos en llanura? Aproximadamente medio millón de dólares.

En el caso de que se aplicara lo recaudado exclusivamente para estructura vial, se podrían construir entonces 13.500 kilómetros de autovías. Básicas. Sin iluminación ni otras menudencias.

En 2 años de recaudación tendríamos la infraestructura básica necesaria para que los vehículos se desplacen con bastante fluidez. Y eso haría que los fletes bajaran sensiblemente su incidencia en los precios porque el consumo de combustible de un camión, cuando viaja a velocidad constante es un 30% menor que cuando frena, acelera, para, arranca, Etc.

1er. impacto: Baja en los precios de los productos sujetos a fletes de media y larga distancia.

2do. impacto: Aproximadamente US$ 10.000 millones de ahorro en combustible por año, quemado innecesariamente por falta de infraestructura vial.

3er. impacto: Mejora en la balanza de pagos por combustible no importado.

Pero esto es nada, comparado con las otras consecuencias.

Un kilómetro de ruta se construye empleando unas 2.500 horas/hombre, aproximadamente. Si realizáramos un plan bienal, para construir 27.000 Km de autovías, se requerirían entonces 67,5 millones de horas/hombre, que calculando jornadas de 8 horas requerirían 8.437.000 días/hombre.

Calculando un plan de trabajo de 600 días, podrían producirse 14.062 transferencias al sector privado de empleados de los organismos del Estado heredados de la ñoquera populista cuyos haberes no bajan de $ 30.000 mensuales con el consiguiente impacto de cargas y otras yerbas sobre los hombros del Estado y convertirlos en lo que nunca fueron: trabajadores.

Dolarizando el impacto de esta transferencia, el Estado argentino debería tener un ahorro de casi US$ 39 millones mensuales. Llevando este ahorro a los 2 años del proyecto vial, el ahorro totalizaría unos US$ 930 millones.

Y aún no hemos hablado del impacto de insumos, maquinaria vial, hierro, cemento, labores de proyecto profesionales que están incluidas dentro del medio millón por Km.

Me resulta imposible calcular su impacto pero me arriesgaría a decir que, como mínimo, significaría una recaudación directa para el estado de unos US$ 3.000 millones en los 2 años del proyecto.

Terminado este ciclo, podría iniciarse otro, con el mismo criterio y los mismos fondos, para hacer obras complementarias. Y seguir así, en tanto Argentina pueda crecer.

Puede parecer poco frente al enorme Presupuesto Nacional. Además, la única compensación por la pérdida de la recaudación impositiva de los autos vendría por el lado del ahorro de combustible y, en tanto seamos importadores, su impacto en la balanza comercial. Pero esto es solamente la punta del iceberg.

Hay recaudaciones impositivas específicas que podrían replicar esta idea y multiplicarla.

Además, existen promociones industriales en provincias como Tierra del Fuego en las que resultaría mucho más económico pagarle un sueldo a la gente para que se quede en su casa (No es lo que prefiero) y cortar esas promociones que sólo benefician a China y a 5 pseudo industriales argentinos con amplias cadenas de comercialización propia.

Si hay que cuidar fronteras, hay que redirigir ese gasto a escuelas, hospitales, Ejército, Gendarmería, correos y trabajos de infraestructura. Una vez plantada la infraestructura, las inversiones verdaderas vendrán solas.

Esto, conceptualmente no es novedoso. Ha sido realizado por algunos países con distintos niveles de éxito.

Pero si no comenzamos a reasignar recursos humanos que, además de costarle al estado ingentes sumas de dinero obran como multiplicadores del costo argentino, haciéndonos perder competitividad y presionando sobre el tipo de cambio con resultados retro alimentados que todos conocemos, el déficit en el gasto público de 7% y 8% del PIB nos va a parecer una delicia dentro de poco tiempo.

Ojalá que los lectores de esta idea alocada hagan aportes en otros rubros a los que se les pueda aplicar destino específico de lo recaudado y aporten ideas superadoras de la mía.

De algo estoy seguro: Por este camino de desempleo disfrazado, subsidios y otras herencias populistas, nos morfamos el iceberg.