"EL REPUESTO METÉTELO EN EL ... "

Porqué estoy repodrido de vivir en la Argentina

En la Argentina prevalece la burocracia, el sobreprecio por aranceles y paraaranceles, la estafa tributaria permanente, una sociedad que genera o líderes sin visión o líderes incapaces para la ejecución, una negación generalizada y absoluta a asumir el siglo 21. ¿Ejemplos? Aquí va uno concreto:

SAN CARLOS DE BARILOCHE. Esta historia tiene miles de puntas, pero un hecho me llevó a expresar mi repodridumbre de este país, su gente y, especialmente, de sus malditos funcionarios, empleados públicos y algunos privados.

Hace unos años, compré un vehículo de alta gama con tracción integral y suspensión regulable para cumplir con mi trabajo que se realiza en grandes distancias y sobre caminos irregulares y generalmente nevados.

Más o menos todo bien durante algunos años hasta hace un par de semanas, cuando un bache gigante oculto por el agua de mi bendita ciudad de Bariloche me generó un golpe, del que salió extrañamente dañada la central que controla la suspensión del auto.

Me dije:

-Bueno a averiguar el costo del repuesto, y ajo y agua.

Lo primero que hice fue buscar en eBay ese repuesto en el extranjero. Su costo, usado y testeado, variaba entre US$ 125 y US$ 160 mientras que uno nuevo iba de los US$ 450 a los US$ 600.

En ese momento recordé estar esperando un envío de un dispositivo de medición despachado desde China el 09/05 y del que aún el Correo Argentino no me da ni noticias.

Pensé, entonces:

-No sea cosa de que me pase lo mismo con el repuesto que necesito ahora.

Llamé a una prestigiosa concesionara de la marca de los 4 anillos de la zona de Pilar y me pasaron el precio: $ 28.600. En ese momento, US$ 1.682.

Otra vez me dije:

-Bueno, ajo y agua otra vez. No nos arriesguemos a estar parados mucho tiempo.

Le pregunté al encargado de repuestos cuanto tiempo demoraría en enviármelo y me dijo que no había stock en Argentina, que debían pedirlo a Alemania y que tardaría, como mínimo, 40 días.

Le dije (medio calentito):

-Flaco, si no lo tenés en stock no me podés cobrar esa guasada. Lo comprendería si lo tenés parado en la estantería pero a pedido es un afano.

Me respondió:

-Bueno, viejo, estás en la Argentina. Si lo querés, pagalo y esperalo.

Gracias a que este buen muchacho me dio la ubicación precisa de dónde estaba yo, le agradecí cordialmente la información y me decidí a pedirlo por eBay a un proveedor de andá a saber donde. Procedo a hacer el pago por PayPal y ¡oh sorpresa!: "Transacción denegada por el emisor de la tarjeta".

Luego de 4 horas (sí, cuatro) de intentar comunicarme con algún responsable de este tema en el emisor de la tarjeta, me atiende una chica con acento centroamericano y me dice que los US$ 120 de la compra fueron denegados por mi propia seguridad.

Me dije:

-Ah, estoy protegido.

Luego de varias idas y vueltas, el emisor de la tarjeta terminó autorizando el pago.

Pensé:

-Bueno, a rezar y a esperar.

Al día siguiente, en mi correo electrónico recibo la noticia que el vendedor había desistido de la operación porque no había advertido que el comprador residía en Argentina y no se realizaban envíos a este país.

Lo contacté y me informó que no enviaba a la Argentina porque la mitad de las cosas que enviaba no llegaban a destino y eso impedía que los compradores lo calificaran bien. Sin una buena calificación en eBay su negocio total era depreciado.

Buscando otros proveedores del repuesto, encontré que todos los que tenían altas calificaciones como vendedor, tenían la leyenda "May not delivery to Argentina. Ask the seller".

Los que sí enviaban, tenían reputación dudosa o directamente, mala. Una cosa atrae la otra, ¿viste?

Decidí asumir el riesgo:

-Bueno, arriesguémonos con alguno de estos.

En ese preciso momento me llegó un telegrama del Correo Argentino para que pasara a retirar un paquete. Me dije:

-¡Lo de China!

No. Era un filtro de US$ 12 para otro auto que me habían enviado de USA el 02/11/2016, o sea 8 meses y medio después.

Aclaro que el filtro lo pedí en USA porque en Argentina directamente no había pero ya me las había arreglado para limpiarlo (mal hecho) y recolocarlo, dado que tenía el auto casi vendido y menos mal que el comprador decidió afrontar el riesgo de usarlo así e intentar conseguirlo por otro lado.

Tal como es obvio, fui al Correo Argentino para informar mi desistimiento respecto de ese paquete.

Allí, conversando con un empleado, me enteré que era la Aduana la que demoraba los envíos al correo local. Sin embargo, luego, conversando con el empleado, quien, específicamente, maneja el correo internacional, me re-enteré que las cargas van directamente al Correo y hacen Aduana localmente.

O sea que pasarse la pelota entre entes públicos parece seguir siendo el camino preferido de los empleados públicos.

Este hombre también me pidió que retirara el filtro, dado que el cargo que debe pagar el Correo Argentino para devolverlo a USA orilla los US$ 20, que pagamos todos, además de los US$ 25 que pagué yo para traer el filtro de US$ 12.

Pero no acepté. El filtro ya no tenía objeto. Cargado de culpa por hacerle pagar a todos los argentinos el costo de la devolución me puse firme y le dije:

-Nones. Va de vuelta.

El hombre se encogió de hombros y me dijo que casi el 50% de los paquetes que llegan terminan no siendo retirados y, como son reenviados a origen, el Correo debe afrontar ese gasto en forma permanente. Glorioso. La ineficiencia del Correo no solamente la pagamos con las demoras sino con los costos de reenvío a origen.

Quiero recordar que, con el régimen político-administrativo anterior, en el cual los vistas aduaneros cobraban directamente los impuestos, los paquetes llegaban en 20 días como máximo. Claro, el Correo estaba en manos de los Macri y, seguramente,debía tener algún arreglo secreto con Julio De Vido para que las cosas funcionaran más o menos bien.

Pero se metió Ricardo Echegaray y la pudrió con un procedimiento tan engorroso (en los raros casos en los que el sistema funcionaba) que el Correo, ahora en las manos de la Patria, colapsó totalmente.

Bueno, ¿adónde quiero llegar? A que la única solución que me queda es recurrir a un Pirulo para que me traiga el repuesto, así puedo usar el auto al que la falta de acción del Estado sobre sus calles decidió romper (el bache siniestro).

Pero no me siento bien. Mi viejo me enseñó que hay que respetar las leyes y yo trato....

El problema ocurre cuando te dejan el opertuzzo como un gladiolo y no sabés que hacer.

¿Es la Aduana, es la AFIP, es el Correo? Noooo.

Somos los argentinos.

Incapaces de cumplir con las funciones y obligaciones por las que nos pagan un sueldo (sin hablar de los privilegios jubilatorios de los empleados del Estado).

No he dejado de evaluar la posibilidad de tomarme el piojo a Miami y traer la pieza dado que el costo total termina en US$ 800, bastante menos que las 29 lucas del amigo de Pilar y mucho menos tiempo, pero... está prohibido traer repuestos de automotores en mano.

Entonces, ¿qué hago? ¿Bagayo, Pirulo, eBay con riesgo? ¿O quemo el auto y cobro el seguro? No, eso último también va contra la ley. ¿Qué hago, por favor?

Le pido a los lectores que me ayuden en este dilema entre lo que decía mi viejo y lo que la razón me indica: Rajarme de este maldito país y de su maldita casta de dirigentes y empleados. (Pidiendo perdón a los miles de excepciones que configuran los funcionarios y empleados honestos y trabajadores, también víctimas de esa maldita gente).

Creo que si se simplificaran los trámites y se aplicara un sistema realmente punitivo a los que abusan, buena parte del costo argentino que nos ahoga y quita competitividad desaparecería con una rapidez sorprendente. Los países que funcionan, no legislan presuponiendo una sociedad corrupta. Presuponen decencia. Pero a los corruptos los encanan. Y rápido.

Para terminar, mensaje para el flaco de Pilar: El repuesto, metételo en el....