CAMBIO DE ÉPOCA

Especial: Empieza la YPF macrista ya sin Galuccio ni vestigios de la era K

El viernes 29/04, cuando concluya la asamblea de accionistas de YPF en el edificio de Puerto Madero, será el réquiem formal de la era Galuccio y empezará a tomar forma práctica la petrolera estatal que imagina la mesa chica del macrismo. Los padrinos del nuevo presidente del directorio, Miguel Angel Gutiérrez (los vicejefes de Gabinete Gustavo Lopetegui y Mario Quintana) pesarán en la elección del Ceo, la alta gerencia y el resto de los cargos ejecutivos con que se dará totalmente vuelta la gestión: una vez que ajusten la cantidad de personal y reestructuren las funciones, Aranguren les bajará directamente la política energética para ser aplicada, a diferencia de lo que sucedía en el gobierno de Cristina Kirchner, donde Julio de Vido no tenía arte ni parte.

La Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas de YPF convocada por el directorio para este viernes 29/04, en la sede de Puerto Madero, consagra como titular al ex JP Morgan y Telefónica, Miguel Ángel Gutiérrez, agradece los “kirchneristas intereses servidos” a Miguel Galuccio y trata la designación de los 7 nuevos directores en representación de las acciones clase D propuestos,  entre los que se destacan el ex CEO y presidente de la compañía Roberto Monti, el ex interventor de la compañía Octavio Frigerio, y el actual ministro de Economía de Neuquén, Norberto Bruno.

Los restantes son Armando Isasmendi, Inés María Leopoldo, Daniel Alberto Kokogian y Luis Augusto Domenech, según anticipara la revista Energía & Negocios.

A priori, la intención es que sean reemplazados  los ejecutivos que hoy ocupan un sillón en el órgano de control, como Alfonsi, González, Fernando Dasso (Recursos Humanos), Sergio Afronti (Servicios Especiales) o Giliberti.

La designación de Gutiérrez realizada por el ministro de Energía, Juan José Aranguren, tiene un significado especial en las relaciones del poder, porque no sólo ratifican la política petrolera que imagina el ex Shell, sino que impone un  plan de reestructuración que manda a la calle a 2.500 trabajadores que habrían ingresado con posterioridad a la reestatización en 2012, y readecua los planes de producción e inversión a la baja de la actividad en los yacimientos que ocasionó la crisis internacional del petróleo, por la cual ya Galuccio había propuesto suspensiones rotativas de 2.000 trabajadores sólo en Neuquén.

Pero por otra parte, se apuntala este plan con nuevos aumentos en los combustibles, 10% el domingo 01/05 y otro tanto con fecha abierta, a fin de hacer ingresar a las arcas de la compañía un refuerzo por la vía de los surtidores, que la tienen como líder en el mercado.

Aranguren justifica esos incrementos en la inflación interna cuando le piden explicaciones de por qué sigue subiendo en precio de las naftas cuando el insumo, a nivel internacional, no detiene su caída. Pero lo cierto es que al consumidor argentino le cuesta mucho más que a los del resto de los países llenar el tanque.

Por ejemplo, 75% más que en Estados Unidos.

Mientras en Argentina el litro avanza al equivalente a US$ 1,05, en EE.UU. vale US$ 0,60; en Colombia, US$ 0,64; en Perú US$ 0,83; en Paraguay, US$ 0,87, y en Brasil, US$ 1,01 Brasil. Sólo en Uruguay es 30% más cara.

La transferencia no sólo arrima ingresos a las refinadoras en general, además de a YPF, sino que el sector público comparte el beneficio, al tener el combustible un 70% de impuestos si se toman en cuenta los municipales, provinciales y nacionales.

Otro tanto sucederá con el ajuste de la tarifa de gas que recaerá en los presupuestos familiares, que permitirá solventar el aumento del precio en boca de pozo que cobran las petroleras, la que engrosarán sus arcas por esa vía en 1.500 millones de dólares al año, de acuerdo con los cálculos de la consultora Bein & Asociados.

Si bien la forma en que se transmiten a la población semejantes exacciones que dispone el Ministerio de Energía y Minería a través de los tarifazos no figura, como se ha visto, entre los desvelos de Aranguren, sí debería echarle un vistazo el nuevo VP de Asuntos Públicos de YPF, el ex director de Comunicaciones de IBM y vicepresidente de Programas de Gobierno de la empresa norteamericana de tecnología, ex Telefé, Clarín y Cargill, así como titular de ADCE, Sebastián Mocorrea, quien desembarcó antes de los cambios de la plana mayor que se consuman en la asamblea, como reemplazante de Doris Capurro.

Sólo resta saber si heredará de su antecesora, la amiga de Cristina Kirchner, el manejo de la marca YPF o si le darán la parte publicidad a Orly Terranova.

La perla ausente del cónclave en la petrolera estatal es quién será contratado como Ceo, búsqueda interna y externa a la que está abocada la consultora Egon Zehnder, una compañía internacional cuyas oficinas locales maneja Marcelo Grimoldi, encargado de asesorar a empresas con respecto a la sucesión de la alta gerencia. Tiene tiempo hasta mayo para tirar nombres.

En la nómina de elegibles como futuro CEO figuran Javier Rielo, ex director de la francesa Total, que cuenta con el respaldo de empresarios locales de la industria petrolera; y algunos directivos actuales de YPF, como el CFO, Daniel González, que tenía chances de asumir como CEO interino para liderar la transición, y Carlos Alfonsi, vicepresidente de Downstream, que cuenta con el visto bueno de Aranguren.

Fernando Giliberti, VP de Planeamiento y Desarrollo de Negocios, intenta sumarse a esa lista, aunque sus chances no parecen reales. Entre los argentinos que ocupan altos cargos jerárquicos en el exterior, figuran nombres disímiles como Héctor González Gómez, actual CEO de Repsol Sinopec en Brasil, que se desempeñó como director de la unidad de negocio Oeste de YPF hasta febrero de 2011; y José Astolfi, del agrado de una línea de viejos ypfianos con cierta llegada al Gobierno.

Al analizar cómo será la YPF de Mauricio Macri tras la salida de Miguel Galuccio, la revista Petroquímica señala que el nuevo presidente, Miguel Gutiérrez, renovará el directorio y fortalecerá las prácticas de gobierno corporativo: la empresa apuntará al gas y no desatenderá nuevos negocios.

De este modo, se abre un proceso que promete no sólo modificar quirúrgicamente el organigrama gerencial, sino también resignificar la cultura organizacional de la compañía.

Durante más de una década director global de Mercados Emergentes– y, proveniente del Rohatyn Group, Gutiérrez aspira a llevar adelante una reestructuración en la mayor empresa del país similar a la que implementó en Telefónica entre 2001 y 2003.

Su agenda se apoya sobre 3 grandes pilares:

a) el fortalecimiento de un gobierno corporativo que, en la práctica, implicará el recambio de varios vicepresidentes del management actual;

b) la eficiencia, con un marcado control de gestión, en recortes de gastos e incremento de la productividad; y

c) la creación de valor aguas abajo del segmento de upstream, en el segmento de retail y comercialización de energía.

Según Petroquímica, Gutiérrez es un convencido de que en YPF hay múltiples oportunidades de negocios que aún no se han usufructuado. “Unlock value”, como lo definió con ejecutivos que lo han tratado desde que asumió como director, en diciembre del año pasado. Curiosamente, es un término que también utilizó Galuccio.

Gutiérrez será el vínculo con un eslabón de la política, en particular con el ala “eficientista” del Gobierno, representado por los vicejefes de Gabinete, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, los mayores impulsores de su designación en YPF. Gutiérrez también mantiene buena relación con otros exponentes de peso del PRO, como el ineficiente Francisco “Pancho” Cabrera; y el padre del metrobus, Guillermo Dietrich, ministros de Producción y Transporte respectivamente.

Los próximos 40 días estarán dedicados, además de definir al próximo Ceo, a  integrará el Comité de Nombramientos y Remuneraciones –junto con el propio Lopetegui y Juan José Aranguren, ministro de Energía y Minería– que realizará un concurso internacional para elegir al personal más idóneo para el cargo.

La prioridad es que sean argentinos, pero no se descarta que –de no conformar la oferta  local de ejecutivos– se apele a profesionales de otra nacionalidad. Aranguren, por su parte, es partidario de que el Ceo esté formado en la ingeniería, pero a priori el ex titular de Shell parece contar con más capacidad de bloqueo que de proposición. La elección quedará en manos de la mesa chica del Gobierno y, en última instancia, del presidente Mauricio Macri.

Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, uno de sus alfiles en el ámbito legal, monitorea desde una silla en el directorio posibles cambios en el estatuto de la compañía y en su andamiaje legal.

Uno de los cambios más profundos con los que se especula consiste en modernizar a la compañía desde la estética y el funcionamiento del mundo corporativo, en desmedro de su identidad como organización política que se construyó tras la reestatización llevada a cabo por el kirchnerismo.

Se estima, en ese sentido, que la capacidad de negociación de la petrolera con las diferentes fuerzas vivas de la sociedad política (gobernadores, sindicalistas, intendentes de localidades petroleras y líderes sociales) se verá definitivamente reducida y será reencauzada a través de canales gubernamentales de la gestión.

Lo que viene es una YPF que se seguirá destacando por su peso específico en la industria –representa casi un 36% de la oferta de hidrocarburos y un 50% del mercado de combustibles–, pero no por incidir en el diseño de la política energética del Gobierno, como sucedió en la administración de Cristina Fernández de Kirchner, sino que Aranguren tendrá el papel activo del que nunca gozó Julio de Vido.

La revista Petroquímica sostiene que, a tono con la tendencia internacional, 2016 será un año de recorte para YPF. El Capex previsto para este año ronda los u$s 4.400 millones, un 26% menos que en 2016(alrededor de u$s 60.000 millones). Un elemento que da cuenta del enfriamiento de la relación entre la petrolera y la Casa Rosada es el delay para cubrir un rojo de US$ 1.400 millones que el Estado adeuda a la empresa en concepto de subsidios a la producción incremental de gas (Plan Gas). En teoría, ese compromiso iba a ser saldado mediante la emisión de bonos del Tesoro (Bonar 2018) durante marzo, pero por ahora no hubo novedades.

En ese marco, el upstream se reorientará hacia el mejor aprovechamiento de desarrollos de gas, el principal insumo de la matriz energética. La petrolera encargó el año pasado un trabajo en esa dirección a la consultora Mackinsey, que detectó algunos proyectos estratégicos. Gutiérrez deberá nombrar a un nuevo titular del área, dado que la salida de Jesús Grande, VP de Usptream, es casi un hecho tras el duro enfrentamiento mediático que mantuvo con Guillermo Pereyra, líder del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, el más importante del país.

Una de las apuestas de la nueva gestión es la creación de la vicepresidencia de Gas y Energía, que funcionará bajo el mando de Marcos Browne, fundador de Gas Meridional, una de las mayores comercializadoras de gas del país. Su función, básicamente, consistirá en fundar nuevas oportunidades en la cadena de valor del gas y la electricidad.

Browne, un ingeniero egresado del ITBA que cuenta con el respaldo de algunos ejecutivos de la actual gestión (en especial de González y del propio Galuccio), buscará maximizar la rentabilidad de la petrolera en el eslabón final de la cadena mediante de la firma de contratos con industrias, grandes usuarios y nuevos emprendimientos productivos. También estará a cargo de la expansión de la empresa en el negocio de generación de energía, en particular en algunos proyectos de energía renovable, como el parque eólico que prevé instalar en Manantiales Bher, un yacimiento en Chubut.

Su visión coincide con la de Gutiérrez, que entiende que hay mucho valor en la cadena de retail que controla YPF. En ese territorio del downstream se apoyará buena parte de lo que viene para la mayor petrolera del país.

Monti se desempeña en la actualidad como miembro del directorio de Petrobras Argentina y Tenaris, y posee una larga trayectoria en la industria energética que lo llevó a ser presidente y CEO de YPF entre 1997 y 1999, y en 1999, bajo la gestión de Repsol, se desempeñó como vicepresidente ejecutivo de Exploración y Producción a nivel mundial.

Otro de los directivos propuestos es el actual ministro de Economía e Infraestructura neuquino, Norberto Bruno, quien desarrolló su carrera profesional en YPF, YPF Perú y Edersa.

Frigerio fue interventor de YPF en 1990, y se desempeñó como ex diputado nacional, ex titular de Cascos Blancos, ex secretario de Estado de la Presidencia, embajador y legislador de la Ciudad de Buenos Aires.

Kokogian, por su parte, posee extensa experiencia en la industria dentro del Upstream y se desempeñó como Director y Technical Advisor en Compañía General de Combustibles (CGC) y es fundador y presidente de la consultora de Oil & Gas New Milestone.

Leopoldo, actual director en la agencia de comunicación NeoLabels SL, se desempeñó en distintos cargos y funciones en empresas como Telefónica, Telecom, La Nación, Terra Networks y TTI (del grupo Bridas), entre otras.

Por su parte, Domenech tiene una larga experiencia en la gestión y administración de empresas, y entre sus cargos se destaca el haberse desempeñado como CFO de Metrogas a partir de 1993 y posteriormente como CEO de la misma compañía, hasta que ingresó en 2004 como presidente y CEO de Comgas, la Companhia do Gas do Sao Paulo.

Finalmente, Isasmendi es de profesión abogado y se desempeña en Recursos Energéticos y Mineros de Salta, fue director de YPF en 2014; y se desempeñó como asesor en la función pública en la Nación, en la provincia de Salta y en la Ciudad de Buenos Aires.

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