DESAFÍO POSTKIRCHNER

¿Puede llegarse a los 3,2 millones de tn. de carne vacuna?

¿Se recupera o no la producción cárnica que tiene en los mercados internacionales un nicho seguro para el Made in Argentina? La faena argentina sigue moderándose, ¿supone una reconstitución del stock vacuno? Si bien en agosto se procesaron u10% menos de animales que en igual mes del año 2013, la tendencia es mucho más suave que cuando se inició la retención tras la liquidación del stock ocurrida en 2008 y 2009. Agosto fue el 10mo. consecutivo en que la faena total del trimestre móvil (período de 3 meses que, sucesivamente, va perdiendo al mes más antiguo e incorporando 1 nuevo) aumenta menos, o cae, tal como sucedió en los últimos 5 meses, que la faena de 12 meses móviles terminada en el mismo mes. Pero es una fase de retención frágil y podría darse vuelta en un ambiente macroeconómico desfavorable como el presente. A su favor cuenta con un precio que creció en el último año y expectativas de cambios de políticas en el horizonte, que incluye la gran preocupación por el anuncio oficial de la suspensión provisoria de aprobación de ROEs (documentos para exportar). En este contexto deprimido, una noticia interesante:

por LILIANA ROSENSTEIN
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Valor Carne). “En Europa, para el público, la intensificación es sinónimo de contaminación ambiental. Por eso, buscamos demostrar que los nuevos sistemas pastoriles intensivos de la Argentina son más sustentables que los planteos extensivos de sólo pasto de hace diez años. Y lo estamos haciendo en forma conjunta con investigadores europeos para ganar credibilidad”, dijo a Valor Carne el ingeniero agrónomo Daniel Rearte, coordinador de Labintex, la unidad de investigación del INTA en Montpellier, Francia, con respecto al trabajo expuesto en el Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de la Carne, ICoMST 2014, que se llevó adelante hace pocos días en Uruguay.
 
Así como el INTA tiene unidades en todo el país, a fines de 2012, abrió una en Francia donde se programan investigaciones de interés común para la Argentina y Europa. “Es un laboratorio sin muros. Identificamos los centros europeos más destacados en los temas priorizados por el instituto y concursamos un investigador senior, que se incorpora al equipo de la unidad donde se desarrolla el proyecto”, explicó. Así, en el tema elegido para la carne vacuna, participan el INRA de Clermont Ferrand, Francia, y el Scotland Rural College de Edimburgo, Escocia.
 
Para Rearte, esta estrategia, que también fue instrumentada por Brasil, es fundamental para brindar información confiable al mundo. “De nada sirve que nosotros sepamos las bondades de nuestros sistemas ganaderos si no estás acá, en Europa, discutiéndolas con sus científicos e incluso divulgando trabajos juntos. No es lo mismo que leas cómo disminuye el metano entérico con la suplementación en una publicación de un sudamericano, que si lo avala también un europeo, es una cuestión política. Incluso, hay que defenderla en foros internacionales, estar presente. Sobre todo en temas como éste que podrían convertirse en un futuro no lejano en barreras comerciales”, planteó.
 
El foco del proyecto
 
En la Argentina se piensa que la calidad es el atributo más importante de la carne, y sin dudas lo es, pero hoy Europa mira previamente la sustentabilidad ambiental: es su paradigma. “Vine a Francia con la idea de mostrar el alto valor nutritivo de nuestras carnes. Pero aquí nos preguntaban cuánto metano generamos por cada kilo de carne producido”, recordó. En tal sentido, los países de Sudamérica están en la mira ya que sus sistemas pastoriles son considerados responsables de altas emisiones de metano entérico. “Por eso, se priorizó esta investigación. Contar con datos propios es la única manera de ser creíbles”, subrayó Rearte.
 
El primer objetivo es medir cuánto gas metano producen los rodeos en los nuevos modelos pastoriles argentinos, algo que hasta ahora se estimaba mediante ecuaciones de otros países, que no necesariamente reflejan la situación local. “Hay que tener en cuenta que la emisión neta depende de la genética pero también del componente nutricional. Y esto va en línea con el tipo de planteo”, detalló.
 
En el proyecto se incorporó una investigadora argentina que estaba finalizando su doctorado en Edimburgo en emisiones entéricas de ganado en pastoreo. Actualmente, está trabajando en Balcarce con el mismo equipamiento y metodología del centro europeo. “El INTA está instalando dos cámaras de intercambio de gases, que cuestan U$S 200 mil cada una, en la que se introduce el animal y se cuantifica el gas emitido: una se ubicó en Balcarce y la otra en el NOA para los sistemas subtropicales. A su vez, los animales en pastoreo se evalúan a través de la captación del metano de los eructos. También, se capacitó a técnicos del instituto para realizar las mediciones”, contó.
 
En el segundo módulo se determinará qué tecnología utilizará la Argentina para mitigar las emisiones. Es decir, cómo se alimentará el ganado y cómo se manejará el pastoreo. Finalmente, se trabajará sobre la genómica de los microorganismos del rumen para conocer  su dinámica, algo fundamental a la hora de planear herramientas superadoras.
 
Rearte piensa que la Argentina tiene grandes posibilidades de avanzar en materia de sustentabilidad ambiental. “Nuestra ventaja es que tenemos un importante margen para aumentar la producción de carne mejorando la eficiencia del stock. Es algo que Australia, por ejemplo, no puede hacer porque ya tiene una alta tasa de extracción”, explicó. Y detalló que “hoy, tenemos muchas vacas que no dan ternero pero emiten metano de la misma manera. Si uno divide ese metano por kilo de carne da muchísimo y, eso, es lo que miran los mercados internacionales”.
 
En el Congreso
 
Rearte fue el único argentino invitado a dar una conferencia en ICoMST y, como aún no hay suficiente cantidad de datos derivados del proyecto, preparó junto al Ing. Agr. Aníbal Pordomingo, Coordinador de ganadería del INTA, una estimación de las emisiones de la ganadería basadas en los cambios ocurridos en rodeo nacional en los últimos años.
 
“En 2008, teníamos un stock de 57/58 millones de cabezas, luego bajó a 49 millones y hoy en día repuntó a 51 millones. El objetivo país es aumentar la producción de carne, pero no expandiendo el stock, lo que atentaría contra la sustentabilidad ambiental, sino a través de la mejora en la eficiencia”, argumentó ante unos 400 expertos de 40 países. Con esta premisa y teniendo en cuenta la expansión de la frontera agrícola, que limitará el incremento del rodeo, los investigadores hicieron las predicciones para los próximos años.
 
“En 2020, si bien mantendremos las 51 millones de cabezas, la producción de carne crecerá a 3,2 millones de ton, gracias a que la extracción avanzará del 25% al 28%. Por lo tanto, la emisión bajará de 38 a 35 kg CH4 CO2-eq por kilo de carne”, vaticinó Rearte.
 
“En síntesis, aunque nuestros sistemas ganaderos se están intensificando, estamos ganando en sustentabilidad y manteniendo la calidad nutricional de la carne argentina”, finalizó.