HISTORIAS DE LA CORRUPCIÓN ENTRERRIANA (1)

EPEER: Una historia que llena de indignación

18 años en los que nadie pudo explicar cómo se perdieron US$18 millones. trabajadores en los años '90, esta historia está relacionada con lo ocurrido con más de 900 empleados de lo que fue la Empresa Provincial de Electricidad de Entre Ríos (EPEER), cuando fue privatizada en 1996. Olvidados por todos quienes algo tuvieron que ver con esa privatización, y por quienes siguieron, los que aún quedan siguen luchando por alguna reivindicación, tal como ocurrió con miles de otros.

por EL APUNTADOR
 
PARANA (Especial para Urgente24) El 15 de mayo de 1996 no fue un día como cualquier otro en la vida de los empleados de lo que era la Empresa Provincial de Energía de Entre Ríos (EPEER), fue el día que dicha empresa pasó a manos privadas y a partir del cual 900 de esos empleados se quedarían sin su empleo.
 
Por entonces los trabajadores de la empresa estatal tenían una participación del 10% de las acciones de la misma, ese porcentaje de acuerdo al monto total de la venta, era de US$18 millones. El gobierno de entonces cobró lo acordado con quienes se hicieron cargo de la empresa pero nunca les pagó a los trabajadores lo que les correspondía. Ni a los que continuaron dentro de la misma, ni a los que se fueron.
 
Desde entonces, José Schenone y Norberto Ríos, junto a otros cientos de ex compañeros, vienen luchando para conseguir que se les pague lo que correspondía de acuerdo a las leyes vigentes.
 
EPEER fue vendida por el gobierno de Jorge Busti, el 15 de mayo de 1996 y pasó a manos estadounidenses con el nombre de Empresa Distribuidora de Electricidad de Energía de Entre Ríos Sociedad Anónima (EDEERSA).
 
Con el paso de los años las consecuencias de aquél despropósito se han acentuando y continúan dañando el ánimo en los integrantes de esas 900 familias entrerrianas. Schenone nos explica  que “A través del Programa de Propiedad Participada (PPP), contemplado en la Ley 23.696, a nosotros nos correspondía el 10% de las acciones de la empresa estatal vendida a norteamericanos. En aquel momento eran algo así como 18 millones de dólares. Nunca supimos que sucedió con ese dinero que por derecho nos pertenecía”, lamentó el ex trabajador estatal.
 
“Hace 18 años que nos quedamos en la calle, hace 18 años que reclamamos algo que es nuestro, pero nadie nos ha escuchado, ni se ha interesado por lo que nos ocurre. Todos nosotros quedamos mal social y económicamente, muchos se han enfermado por esta situación y hay varios que ya han fallecido por causas de esto. Hemos subsistido como pudimos, trabajando en cosas para las que no estábamos preparados, haciendo changas, se nos ha impedido poder seguir ayudando en la educación a nuestros hijos como era nuestro sueño. Se truncó el futuro no solo nuestro sino de todo nuestro entorno familiar y eso es lo que más nos deprimió”, cuentan los ex empleados.
 
Ríos y Schenone nos señalan que en todos estos años han recurrido a todo lo que estuvo a su alcance para tratar de lograr alguna compensación, pero ni en la justicia, y mucho menos en la política, han logrado quien les dé una solución. “Es muy llamativo, que a pesar de todo lo que el gobierno kirchnerista ha realizado para ayudar a quienes se han visto afectados por las privatizaciones de los 90, con nosotros ocurre todo lo contrario. No sabemos quiénes serían los que se verían afectados si se descubriera cual es el verdadero motivo por el que esta causa siempre encuentra trabas, pero lo cierto es que cada vez que queremos iniciar alguna acción, todos se esconden. Es muy raro, es como si alguien tuviera temor de que todo lo acontecido con esa privatización, y fundamentalmente con los 18 millones de dólares que nos correspondían, salga a la luz”, señalaron.
 
En el año 2006 y luego de diez larguísimos años de espera la justicia entrerriana falló en contra de los ex empleados quienes no pudieron hacer la apelación ante la Corte Suprema ya que no contaban con los fondos para encarar esa instancia.
 
Tampoco tuvieron eco en ninguna de las otras acciones que encararon, ni ante el gobierno nacional, y mucho menos en las que llevaron adelante ante el gobierno provincial. Son innumerables las notas elevadas a distintos organismos nacionales, incluso ante el ex presidente Néstor Kirchner en junio de 2007, explicando la situación y solicitando algún tipo de resarcimiento.
 
El día que la presidente Cristina Fernández, anunció el resarcimiento a los ex trabajadores de SOMISA, a los que se les abonó el 10% que les correspondía de la empresa mediante el Programa de Propiedad Participada que establece la Ley N°23.696, nació una esperanza para los trabajadores entrerrianos “La Presidenta en esa oportunidad decidió que se les pague a los siete mil doscientos trabajadores que quedaron sin trabajo en esa empresa. Ellos hacía 21 años que reclamaban lo mismo que nosotros”, relató Schenone.  
 
La Ley 23.696 fue reglamentada en 1989 y prevé que ante las privatizaciones de empresas del Estado, se debe implementar lo que se denomina Programa de Propiedad Participada (PPP), y es la herramienta que permitió la reinserción laboral de miles de trabajadores afectados por las privatizaciones de los '90. Pero, extrañamente, nunca alcanzó a los trabajadores del ex EPEER.
 
Los distintos gobiernos que han pasado desde aquella época hasta ahora nunca hicieron lugar al reclamo de los ex empleados con una catarata de decretos y resoluciones de muy extraños términos, todo lo que hace suponer que este es un tema muy urticante para muchos funcionarios, anteriores y actuales, ya que no se puede entender el porqué de semejante negativa.
 
Llama también la atención el comportamiento del sindicato de Luz y Fuerza de Entre Ríos que aglutinaba a los trabajadores que hizo muy poco por salvaguardar los intereses de los mismos, sino que, según nos cuentan Schenone y Ríos, “ha sido parte de los escollos” que han debido sortear. A los ex empleados no deja de asombrarlos “la poca actitud” que tuvo siempre para con ellos el secretario general del gremio, el archi conocido Sergio Menéndez, un dirigente de extracción radical, hoy kirchnerista. Al recorrer declaraciones suyas hechas hace un tiempo atrás respecto a este tema, en realidad oscurece antes que aclarar, lo que hace que esta lamentable e indignante situación se torne aún más sospechosa.
 
Sin dudas que debe haber alguien que debe tener “18 millones de razones (verdes)”, como para seguir evitando que este entramado aflore. Y mucho menos en estos momentos.     
 
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