Los piratas informáticos borraron más de 30.000 discos duros de la petrolera estatal de Arabia Saudita, Aramco. Las computadoras de la compañía fueron pirateadas gracias a que al menos uno de los empleados de Aramco con acceso a los sistemas de seguridad ayudó presuntamente a los piratas a introducirse en red interna de la empresa.
CIBERGUERRA
Shamoon: Un megavirus contra petroleras sauditas
Shamoon quizá sea la respuesta a los ataques de Occidente a Flame y Stuxnet: el poderoso virus informático borró el contenido de 30 mil discos rígidos de Aramco, la petrolera estatal saudita, aparentemente a raíz de su política exterior. Expertos en seguridad informática sostienen que el nuevo ataque està focalizado y dirigido especialmente contra la industria energética.
El virus Shamoon se extendió a través de la red interna de Aramco borrando toda la información de los discos duros. Según los representantes de la petrolera, el virus afectó solo a las computadoras de la oficina sin dañar el software de los sistemas vinculados con las operaciones técnicas.
Los piratas informáticos del grupo denominado The Cutting Sword of Justice (La Afilada Espada de la Justicia) asumieron la responsabilidad por el ataque, atribuyéndolo a la postura política del país. En un comunicado que The Cutting Sword of Justice subió a Internet, los ciberpiratas señalaron que Aramco es la fuente principal de los beneficios de Arabia Saudita, culpable de “crímenes y atrocidades” en países como Siria y Bahréin.
Las autoridades sauditas están suministrando apoyo financiero a los rebeldes sirios que buscan el derrocamiento del presidente Bashar al Assad. Asimismo el año pasado Arabia Saudita envió tropas a Bahréin para apoyar a los sunitas, en el poder, en la represión de las protestas chiitas.
Malware como Stuxnet o Flame se han manifestado como unas potentes armas con las que espiar o sabotear y que apuntan a países como USA o Israel como “desarrolladores” principales. Sin embargo, esta demostración de fuerza cibernética comienza a ser cada vez más patente puesto que se han detectado múltiples ataques de malware en computadoras no sólo de Irán sino en Egipto, Siria, Israel, Sudán, Líbano o Arabia Saudí y todas con un nexo común: todas son computadoras vinculadas al sector energético.
Sistemas bancarios, hospitales, la señalización aérea, los sistemas de tráfico ferroviario o la distribución de energía eléctrica son algunos ejemplos de sistemas que están controlados por redes de computadores y, por tanto, forman parte de lo que muchos gobiernos denominan infraestructuras críticas y en la que están invirtiendo grandes esfuerzos (aunque llegan algo tarde) para garantizar su continuidad y preservar su buen funcionamiento en caso de cualquier tipo de ciberataque.
Viendo la actividad de ataques que se están detectando, es bastante lógica la preocupación porque según varias firmas de seguridad (Symantec o Kaspersky Labs) se ha encontrado un nuevo tipo de malware conocido como Shamoon que está causando estragos en los sistemas Windows de las instalaciones energéticas y que utiliza una imagen JPEG para ponerse a sobrescribir archivos en el disco duro del sistema infectado; concretamente, sobrescribe el registro de arranque principal (MBR) y la tabla de particiones haciendo imposible que la máquina infectada pueda arrancarse o se puedan recuperar los datos (un detalle bastante significativo que hasta ahora no se había visto). Además del destrozo de la información, Shamoon envía información relativa al número de archivos que ha destruido y la dirección IP del equipo infectado.
Según Symantec, los indicios encontrados apuntan a que Shamoon está siendo utilizado de manera dirigida y focalizada en el sector energético y, según parece, el pasado fin de semana Saudi Aramco (una compañía petrolera de Arabía Saudí) también habría sido víctima de este malware.
¿Cuál es el origen de Shamoon? Este detalle aún no se conoce y por ahora lo único que se conoce son datos relativos a la propagación, que se está centrando en Oriente Medio y habría afectado alrededor de 50 sistemas, un número que quizás es algo bajo pero no deja de ser un asunto que las compañías del sector deberán seguir muy de cerca.Malware como Stuxnet o Flame se han manifestado como unas potentes armas con las que espiar o sabotear y que apuntan a países como USA o Israel como “desarrolladores” principales. Sin embargo, esta demostración de fuerza cibernética comienza a ser cada vez más patente puesto que se han detectado múltiples ataques de malware en computadoras no sólo de Irán sino en Egipto, Siria, Israel, Sudán, Líbano o Arabia Saudí y todas con un nexo común: todas son computadoras vinculadas al sector energético.










