La mayoría de los brasileros está a favor de la pena de muerte y Lula va a la ONU a tratar de abolirla

Un 55% de los brasileños apoyan la reinstauración de la pena de muerte en el país; es un índice récord, sólo equiparable al que se registró en febrero de 1993. A la vez, el gobierno brasilero presentó un proyecto a la ONU para terminar con la pena capital en todo el mundo. En la Argentina, sumida en una crisis de inseguridad, el mismo porcentaje de encuestados está en contra de la medida.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Según los expertos, esta repentina suba puede explicarse por una percepción de la violencia como un tema prioritario en la sociedad. La mayoría en favor de este tipo de castigos pertenece al sector más educado y rico del país.
Curiosamente en Río de Janeiro, que es la capital provincial brasileña con mayor cantidad de delitos, el índice de quienes reclaman el máximo castigo a los criminales es de 51%, menor que la media nacional. El año pasado, eran más los fluminenses en contra de quitar la vida al reo (52%).
Los indicadores brasileños contrastan con los de Argentina, donde según las encuestas 55% de los habitantes rechaza ese tipo de castigos.
La encuesta de Datafolha, publicada ayer, revela que el sur rico y educado, y con índices más bajos de criminalidad, el apoyo a la pena de muerte llega a 66%. Coherente con esa distribución regional de los a favor y de los en contra, también se registran diferencias entre las camadas ricas y las pobres de la población: entre las primeras, 64% está favor (contra 49% de agosto de 2006). Entre los segundos, es decir los de menores ingresos, 52% expresó estar de acuerdo con la opción de la sentencia a muerte.
La información se da a conocer a sólo unos días de la presentación de una iniciativa al Consejo de Derechos Humanos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) por el secretario de Derechos Humanos de la Presidencia de Brasil, Paulo Vannuchi, propugna el establecimiento de metas con plazos variables para erradicar algunos de los males que restringen las libertades y garantías de las personas.
Esta presentación tiene como finalidad restaurar el debate acerca de la pena de muerte alrededor de todo el mundo, con un plazo de 10 a 20 años para la erradicación total del castigo en todo el planeta.
La postura de los brasileños respecto de matar al delincuente condice de alguna manera con el perfil político que ellos mismos describen a la hora de autoevaluarse. La última investigación de Datafolha, de fin del 2006, reveló que la media de los brasileños tiene una posición conservadora en asuntos sociales como el aborto, la legalización de la marihuana y la reducción de la edad para la responsabilidad penal. Así, 79% declaró estar en contra de legalizar la marihuana; 63% se manifestaron contra el aborto y un 84% expresó estar a favor de reducir la mayoría de edad para fines penales de 18 a 16 años.
Los expertos como Walter Maierovitch, que fue secretario de Seguridad Pública a nivel nacional, no duda al señalar que una imagen tan conservadora, al punto de respaldar en forma creciente la pena capital, es resultado de "una falta de información generalizada entre la población". En la visión de este especialista, "los brasileños normalmente están mal informados sobre estos temas controvertidos y terminan por alinearse con posturas que trascienden desde USA".
Brasil es uno de los países de la región que sufren el problema de las ejecuciones sumarias en manos de la policía, los fusilamientos y asesinatos por parte de grupos paramilitares y los linchamientos públicos en las zonas más carenciadas del país.