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CONFLICTO SOCIAL

Cámaras empresariales repudian los bloqueos de los sindicatos a empresas, fábricas y plantas

El peronismo nació para minimizar o impedir el conflicto social, idea que perturbaba al entonces coronal Juan Perón, ante el posible avance de los partidos políticos clasistas. Ahora bien, hay que ser muy tonto para creer que una inflación del 40% anual no promueve el conflicto social, convirtiéndose en la antítesis de lo que proponía el peronismo original. Al respecto, hay novedades.

En  teoría el Consejo Económico y Social debería garantizar la paz social. En la realidad, la estabilidad es lo que garantiza realmente la paz social, y para ello se precisa una tasa de inflación lo más baja posible.

Por lo demás, aquí una demostración de que al Consejo Económico y Social podría estar escapándosele la tortuga.

Comunicado que expone la situación complicada en la crisis que es previa a la pandemia:

"Desde la Asociación de Industriales de la Provincia de Buenos Aires (ADIBA), la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) y la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), repudiamos los bloqueos sindicales que no permiten desarrollar la actividad productiva y garantizar el correcto funcionamiento de las plantas.

Este tipo de acciones, lejos de buscar una solución a los planteos gremiales, agravan la situación de las empresas provocando pérdidas, daños a la propiedad y un ambiente de trabajo que no es propicio para el resto de los colaboradores que se encuentran desarrollando la actividad industrial

Creemos firmemente que el camino para la resolución de los conflictos es el del diálogo y nunca el de la fuerza, especialmente cuando además se viola una conciliación obligatoria. Instamos al cese de los bloqueos y a cualquier acción intimidatoria, así como también al cumplimiento de la ley.

Camilo Alberto Kahale, presidente de FEBA – Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires, señala: “No podemos resistir más los aprietes sindicales ni las peleas entre gremios por un afiliado. No sólo perjudican al empresario que invierte en el país, también al obrero que quiere y no puede trabajar”.

El empleo de la fuerza en cualquier huelga o manifestación es incompatible con el respeto de los derechos constitucionales. Cabe mencionar, específicamente, que el derecho a trabajar se ve violado cuando un bloqueo no permite el ingreso a la empresa en conflicto al empleado que no está de acuerdo con el método aplicado por la organización sindical. También ocurre al impedir el funcionamiento de empresas que no tienen relación alguna con la problemática planteada.

Estas situaciones son claramente violatorias del principio de buena fe que establece el artículo 63 de la LCT, el cual nos enseña que ‘Las partes están obligadas a obrar de buena fe, ajustando su conducta a lo que es propio de un buen empleador y de un buen trabajador, tanto al celebrar, ejecutar o extinguir el contrato o la relación de trabajo’.

“Es absurdo que se permita actitudes como estas. Los sindicalistas deberían aprender de los empresarios y ponerse la camiseta argentina. La pandemia nos ha puesto a prueba en todos los sentidos. Industria cerradas, o produciendo a su capacidad mínima; falta de insumos; precios dolarizados y aun así hemos asumido el compromiso de conservar fuentes de trabajo. Hemos hecho hasta lo imposible y hoy, que por fin empezamos a tener perspectivas de reactivación, que podemos volver a operar para generar dinero y pagar las deudas contraídas en estos meses, debemos soportar este tipo de atropellos. Es hora que los sindicalistas entiendan que este país lo sacamos adelante con diálogo y consenso”, afirma Silvio Zurzolo, presidente de ADIBA - Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires."