- La Provincia de Córdoba se entusiasma porque el ministro Martín Guzmán prometió asistir a las provincias en la renegociación de sus deudas públicas, aún cuando lo que se observa hasta ahora es que al funcionario no parece resultarle exitosa su propia fórmula. En verdad, en varias provincias el péndulo va del reclamo de fondos para obra pública (varios municipios cordobeses ya conocen todos los vericuetos de la Casa Rosada a causa de esa embestida) a la solicitud de flexibilidad en la emisión de bonos para pagos a proveedores (y que no sea considerado cuasimoneda). Ahora bien, más allá de Córdoba -pero el ejemplo de ciudad de Córdoba es demostrativo-, ¿harán algo con el gasto público para que baje o continuarán con la tradición de la política argentina de considerarlo elástico a la suba e inelástico a la baja? Al menos ¿es posible que con estos mismos impuestos, el gasto público sea más eficiente? Es un reclamo que no sólo crece sino que será la verdadera división entre funcionarios que permanezcan y los que queden afuera en el próximo cimbronazo. Es cierto que los sindicalistas vinculados al Estado se oponen a todo cambio, y hay otras dificultades, pero si se ambiciona el premio mayor, hay que hacer méritos.

