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La multitud que se reunió el miércoles pasado en la plaza del Congreso para pedir justicia por el asesinato de Fernando Baez Sosa puso de relieve, una vez más, el drama de la inseguridad que se vive en la provincia de Buenos Aires desde hace muchos años. Entre los miles de asistentes conmovidos por el brutal crimen de Villa Gesell, muchos de ellos que llevaron sus reclamos por casos particulares. Tan o más crueles que lo sucedido con Fernando, los relatos se multiplicaban con un común denominador: el reclamo por causas judiciales lentas, sin resolución o con los delincuentes liberados antes de tiempo. Ello dejó en claro que a los medios de comunicación, llega un ínfimo porcentaje de lo que sucede a diario en las barriadas del Gran Buenos Aires.
- En Provincia de Buenos Aires están sucediendo algunos hechos muy interesantes. El resultado es incierto pero es audaz y valiente la apuesta de Axel Kicillof por modificar hábitos, costumbres, excesos y prebendas sobre las que se construyó el poder que gestiona (pésimo) el enorme territorio, pero en especial el Gran Buenos Aires. Es evidente que no se puede convertir en viable a la provincia si no se cambian varios ejes. Esto quiere decir que Kicillof no se conforma, tal como sí ocurrió con Daniel Scioli y María Eugenia Vidal, con gestionar lo que se heredó. Habrá que seguir con interés los sucesos próximos.
- Es muy convencional que cuando el peronismo gobierna aparezcan líneas internas. Esta realidad provoca que Alberto Fernández redoble sus esfuerzos por mantener la unidad en las diferencias. En el territorio bonaerense, hay otro factor que todavía limita las discrepancias: el poder de Cristina Fernández de Kirchner, en quien se apalanca el gobernador Axel Kicillof. Sin embargo, hay matices, estilos y objetivos diferentes. Por ejemplo, un alcalde municipal que puede renovar su mandato en 2023 se encuentra totalmente diferenciado del que no podrá hacerlo. Pero hay otra diferencia muy importante: quienes estuvieron junto a CFK en 2017 y quienes permanecieron junto a Florencio Randazzo en aquella oportunidad, incluyendo a Alberto Fernández. Después, Sergio Massa no es un convidado de piedra en todo este asunto. Tampoco Martín Insaurralde y su aliado, Máximo Kirchner. La siguiente nota intenta explicar todo esa articulación que, en breve, puede tener a más radicales, no sólo a Ricardo Alfonsín, pero es otra historia.
- Todavía faltan los 'cierres' de Axel Kicillof en el territorio bonaerense. En parte, es lógico: los alcaldes creen ser los dueños del 'territorio', aunque ellos saben muy bien que medían mucho menos que Cristina Fernández de Kirchner pero prefieren hacerse 'los burros', y reclaman prebendas tradicionales (¡ay Eduardo Duhalde que los acostumbró a hacer política con una bolsa de cal bajo un brazo!, tal como decía un personaje importante de lo bonaerense) porque dicen que Alberto Fernández es más generoso con algunos de ellos. La mayoría está en su último período de gestión porque no podrán renovar su mandato y su futuro será o en Nación o las listas de legisladores, que hará Máximo Kirchner, si todo se parece a 2019. Kicillof sabe eso y que Máximo K puso el 1er. concejal en todos los distritos importantes, señal de que va por el territorio. Entre unos y otros, Kicillof decidió 'tomarse su tiempo', lo que provoca reclamos de quienes se consideran damnificados. En definitiva, Kicillof va más lento de lo que los intendentes desean, y así ocurren todo lo que cuenta esta nota:
- Todavía faltan los 'cierres' de Axel Kicillof en el territorio bonaerense. En parte, es lógico: los alcaldes creen ser los dueños del 'territorio', aunque ellos saben muy bien que medían mucho menos que Cristina Fernández de Kirchner pero prefieren hacerse 'los burros', y reclaman prebendas tradicionales (¡ay Eduardo Duhalde que los acostumbró a hacer política con una bolsa de cal bajo un brazo!, tal como decía un personaje importante de lo bonaerense) porque dicen que Alberto Fernández es más generoso con algunos de ellos. La mayoría está en su último período de gestión porque no podrán renovar su mandato y su futuro será o en Nación o las listas de legisladores, que hará Máximo Kirchner, si todo se parece a 2019. Kicillof sabe eso y que Máximo K puso el 1er. concejal en todos los distritos importantes, señal de que va por el territorio. Entre unos y otros, Kicillof decidió 'tomarse su tiempo', lo que provoca reclamos de quienes se consideran damnificados. En definitiva, Kicillof va más lento de lo que los intendentes desean, y así ocurren todo lo que cuenta esta nota:
- "Lo vivido estos días en Villa Gesell o en Mar del Plata -donde no hubo una muerte de causalidad- es lo mismo que se ve en el Gran Buenos Aires durante todo el año. Difiere el compromiso de las autoridades locales y el acompañamiento nacional o provincial para poder tomar cartas en el asunto. Las diferencias están marcadas en la voluntad política de hacerlo y sobre todo del coraje": así introduce Sebastián Dumont un tema muy importante en el debate social del GBA.
- Axel Kicillof ha decidido, hasta ahora, tener apariciones públicas en medios cuando los temas a tratar son los de su especialidad: La economía. Tiene mucha lógica porque de ello depende el funcionamiento de la provincia de Buenos Aires que gobierna desde el 10 de diciembre pero no es lo único. Esta semana lo central giró en la decisión y las consecuencias de “reperfilar” el vencimiento del capital de un bono que había tomado Daniel Scioli en los momentos de máxima tensión con la Casa Rosada allá por el 2011 para juntar la plata a los fines de pagarle a los docentes. Ambos hechos podrían asemejarse a estos tiempos, sobre todo cuando el ministro de Economía nacional Martín Guzmán confirmó que no habría auxilio financiero a la provincia para que pague. ¿Se abre un foco de tensión como en aquellos tiempos? Más tarde se intentó dejar claro que la estrategia es coordinada. Pero otros episodios volvieron a poner el foco en las diferencias de mirada y construcción entre La Casa Rosada y la gobernación.
- Las tensiones esgrimidas durante este tiempo para avanzar en la aprobación de la Ley Impositiva bonaerense sirvieron / sirven / servirán para tener proyecciones de cómo será la relación del gobernador Axel Kicillof con su propio espacio político. Pero también con la oposición dominada por sus propias internas para capturar la representación del sello que aseguran tiene más de un tercio de apoyo en el territorio. La foto con Alberto Fernández es leída como una señal de debilidad, sumado al auxilio que recibió de Cristina Fernández de Kirchner para que se activen resortes en el propio oficialismo.
- ¿Por qué Leonardo Nardini no pudo asumir en AySA? ¿Quién es el nuevo jefe de la Policía Bonaerense? ¿Quién será el candidato presidencial 2023 de Cristina Fernández de Kirchner? Esos y otros interrogantes explica Sebastián Dumont en la siguiente columna:
- La imagen fue elocuente. Las manos casi en su rostro expresaron el orgullo y la alegría por la llegada de su “discípulo” a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Allí estaba Cristina Fernández de Kirchner observando el momento de la jura de Axel Kicillof. Un resumen impecable de cómo se construyó el camino para la llegada del nuevo mandatario provincial. Aquello que lo rodea está configurado desde el cristinismo más puro, demostrado también en el primer discurso que tuvo, más allá de la ineludible convocatoria a la unidad, rasgos más del estilo de la vicepresidente que del mostrado por Alberto Fernández a la hora de su propio mensaje. La provincia está en emergencia.










