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TRAS LA VISITA DE FELIPE VI

Ceuta sacude a España: temen que Mohamed VI retire a su embajadora en plena campaña

El Gobierno de España no descarta una represalia de Rabat por el viaje real a Ceuta y Melilla, mientras intenta rebajar la tensión diplomática.

España afronta la posibilidad de una nueva crisis diplomática con Marruecos mientras Felipe VI y Letizia completan su visita a Ceuta y Melilla. Una eventual retirada de la embajadora marroquí convertiría el viaje de respaldo a las ciudades autónomas en otro frente para el Gobierno, que intenta contener la tensión bilateral mientras se acerca la cita electoral.

Según informa el diario El Mundo, el Gobierno español no descarta que Rabat retire a su embajadora en respuesta al viaje real. Después de meses de tensión con el país vecino, la presencia de Felipe y Letizia vuelve a proyectar la sombra de un precedente incómodo. En 2007, Mohamed VI llamó a consultas a su representante en Madrid durante la visita de Juan Carlos y Sofía. Esta vez, Rabat ha mantenido la contención pública, aunque acompañó su silencio con un gesto de frialdad diplomática al dejar sin representación ministerial la recepción de la Fiesta Nacional en la Embajada española. Todavía no hay una retirada anunciada, pero la respuesta marroquí mantiene abierta la incertidumbre sobre el alcance diplomático del viaje.

Ese escenario coincide con nuevas revelaciones sobre lo ocurrido durante la crisis migratoria de julio. El Gobierno de Pedro Sánchez reconoció que buques de guerra marroquíes entraron en aguas de Ceuta los días 30 y 31 de ese mes, pero insiste en describirlo como un hecho puntual resuelto mediante el diálogo. Mientras la presencia de los Reyes refuerza el respaldo institucional a ambas ciudades, esa explicación reabre preguntas sobre la gravedad del episodio y los motivos por los que no se informó públicamente entonces. La Moncloa debe ahora responder por su actuación durante aquella crisis mientras procura evitar que una nueva reacción de Rabat profundice el deterioro de la relación bilateral.

Mohamed VI exige revisar la cooperación y rechaza la presión de España

El discurso que Mohamed VI pronunció ante el Parlamento marroquí el viernes 9 de octubre dejó expuestas las diferencias que atraviesan la relación con España. El monarca reivindicó a Marruecos como un socio responsable, dispuesto a cumplir sus compromisos, pero reclamó reciprocidad y cuestionó la continuidad del esquema migratorio vigente. “El actual modelo de cooperación ha llegado a sus límites, como lo atestiguan claramente las crisis recurrentes”, afirmó. Después dirigió el diagnóstico hacia Madrid, al señalar que la asociación con España había permitido avances en distintas áreas, incluida la lucha contra la inmigración irregular, pero que ahora enfrentaba obstáculos que exigían una revisión.

Su principal reproche estuvo dirigido a las dificultades para ejecutar las repatriaciones. Mohamed VI cuestionó “ciertas disposiciones legales obsoletas y decisiones judiciales alejadas de la realidad” que, según su planteo, obstaculizan el retorno de menores y de personas que utilizan indebidamente el estatuto de refugiado. También sostuvo que esas trabas favorecen a las redes criminales. El señalamiento alcanza así uno de los puntos más sensibles de la cooperación bilateral, porque las devoluciones dependen de procedimientos y garantías que Rabat considera un impedimento para la eficacia del sistema. El discurso expresó la posición marroquí, aunque no identificó las normas ni las resoluciones judiciales concretas que pretende modificar.

Felipe VI y Mohamed VI, durante un encuentro de años anteriores. La relación entre España y Marruecos vuelve a quedar bajo tensión por Ceuta y Melilla.

Felipe VI y Mohamed VI, durante un encuentro de años anteriores. La relación entre España y Marruecos vuelve a quedar bajo tensión por Ceuta y Melilla.

El tono se endureció cuando el rey aludió a las “declaraciones irresponsables de ciertos círculos políticos y mediáticos”, sin precisar a quiénes se refería. Frente a ellas, presentó la colaboración con sus socios como una decisión que Marruecos conserva bajo su propio control. “La asociación es una elección soberana y un compromiso voluntario, que no puede estar sujeto a ninguna presión o amenaza, ni a ningún chantaje”, advirtió. Esa formulación introduce una exigencia política que va más allá de las repatriaciones. Rabat reclama que su cooperación sea tratada como un acuerdo entre Estados con capacidad de decisión, y deja claro que rechaza las condiciones que interprete como una imposición.

El mensaje estuvo acompañado por el anuncio de un documento con una “visión estratégica clara y práctica” para impulsar una nueva orientación basada en el codesarrollo, la competitividad económica y la estabilidad regional. Mohamed VI no detalló su contenido, por lo que todavía no puede hablarse de condiciones concretas aceptadas por España ni de un nuevo acuerdo bilateral. Tampoco mencionó expresamente la visita de los Reyes o una retirada de la embajadora. Pero su intervención permite entender el trasfondo de la incertidumbre actual.

Las playas despejadas no cierran la crisis de Ceuta

Las playas de Ceuta llegaron a la visita de Felipe VI y Letizia con un paisaje muy distinto al que habían mostrado durante semanas. Los asentamientos improvisados que se extendían por Benítez, El Trampolín y El Guano fueron retirados en sucesivos operativos, y el último gran desalojo se produjo el domingo 11 de octubre, apenas dos días antes de la llegada de los Reyes. En El Guano permanecían alrededor de 400 migrantes, que fueron agrupados y trasladados para su identificación y tramitación. La desaparición de las cabañas y los trabajos de limpieza devolvieron al litoral una imagen despejada, aunque esa transformación no permite dar por resueltas las consecuencias de la entrada masiva de julio.

La proximidad entre los operativos y el viaje real alimentó las críticas sobre una puesta a punto destinada a mejorar la imagen de la ciudad. El Gobierno rechaza esa interpretación. Ángel Víctor Torres aseguró este miércoles que el objetivo de liberar el litoral antes del 15 de octubre se había fijado con anterioridad al anuncio de las fechas de la visita, y defendió que los trabajos concluyeran el día 11. La explicación oficial presenta los desalojos como parte de la gestión de la emergencia. Sin embargo, su coincidencia con la llegada de los monarcas deja abierta una discusión sobre cuánto representa esa nueva imagen la situación que todavía viven los barrios y los recursos de acogida.

Parte de la crisis se desplazó fuera de las playas. Según informó El País, algunos migrantes abandonaron los asentamientos antes de los operativos y buscaron refugio en barriadas periféricas como El Príncipe y Los Rosales. La Policía prepara ahora intervenciones en esas zonas para localizar e identificar a quienes permanecen allí. Ese movimiento muestra el límite de medir la recuperación únicamente por el estado del litoral. Retirar los campamentos modifica el espacio público, pero las necesidades de alojamiento, la situación administrativa de sus ocupantes y la presión sobre los servicios requieren respuestas que continúan después de la limpieza.

En un escenario preelectoral atravesado por la vivienda, la inmigración y la relación con Marruecos, esa distancia entre la imagen y la recuperación efectiva tiene peso político. El Gobierno busca demostrar que puede recuperar el control de la situación, mientras la oposición cuestiona su respuesta a la crisis. Pero la propia visita dejó una advertencia que dificulta presentar el problema como cerrado. Juan Jesús Vivas describió Ceuta como una “olla a presión que, en cualquier momento, puede estallar”, señalando el deterioro de los servicios y la incertidumbre de sus habitantes. El respaldo de los Reyes tiene valor institucional; para quienes siguen afrontando las consecuencias de julio, la recuperación deberá comprobarse también en la vida cotidiana.

Desalojo del asentamiento de migrantes en la playa de Benítez, en Ceuta.

Desalojo del asentamiento de migrantes en la playa de Benítez, en Ceuta.

El CIS amplía la ventaja del PSOE en una campaña atravesada por la vivienda y Ceuta

La tensión con Marruecos alcanza al Gobierno en un escenario electoral que las encuestas describen de maneras muy diferentes. El barómetro de octubre del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), presidido por José Félix Tezanos, sitúa al PSOE en el 34% del voto estimado y al PP en el 22,2%, una distancia de 11,8 puntos. Según los datos publicados este miércoles, los socialistas suben tres puntos respecto de septiembre, mientras los populares retroceden 2,3. Vox alcanza el 17,1% y Sumar/Frente Amplio, el 6,1%. Con esas cifras, PSOE y Sumar reunirían el 40,1% de los sufragios, frente al 39,3% de PP y Vox. El CIS no traduce esos porcentajes a escaños, por lo que esa comparación no permite determinar qué bloque podría formar Gobierno.

La fotografía del organismo público contrasta con los sondeos privados recogidos por el mismo diario, que sitúan al bloque conservador en el entorno de los 200 diputados, por encima de los 176 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. La discrepancia es relevante para interpretar el momento político. Mientras el CIS presenta un fortalecimiento de Sánchez, otras encuestas dibujan una posible alternancia. Ninguna de esas proyecciones constituye un resultado electoral, pero ofrecen lecturas enfrentadas sobre la capacidad del presidente para recuperar apoyos y la de Feijóo para convertir el desgaste gubernamental en una mayoría parlamentaria.

La vivienda aparece como el principal terreno de disputa. Un 30% de los encuestados la señala como el primer problema de España, por delante del Gobierno y los partidos políticos, con un 12%, y de la inmigración, con un 6,1%. El estudio también recoge una amplia atención al desahucio de Maricarmen y un respaldo mayoritario a varias medidas de protección residencial. Sin embargo, ese apoyo tiene matices. Un 65% avala prohibir los desahucios de hogares vulnerables hasta 2030, mientras un 52% rechaza la propuesta de prorrogar automáticamente los alquileres y convertirlos en indefinidos. La preocupación por el acceso a una vivienda no implica, por tanto, un respaldo uniforme a todas las respuestas del Ejecutivo.

Ceuta añade a esa disputa preguntas sobre el control fronterizo, la protección de sus habitantes y la relación con Rabat. Una eventual retirada de la embajadora marroquí obligaría al Gobierno a explicar cómo piensa responder en un momento en que también defiende su gestión económica y residencial. El barómetro permite describir ese contexto, pero no atribuir sus movimientos a la visita real ni anticipar el efecto de una represalia que todavía no se ha producido. Para Sánchez y Feijóo, el desafío será transformar sus posiciones sobre estos problemas en confianza electoral, más allá de la lectura favorable que cada uno pueda encontrar en las encuestas.

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FUENTE: Urgente24, RTVE, El País y El Mundo.

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