José Mourinho volvió a convertir una rueda de prensa en otro partido del Real Madrid. Tras la remontada ante la Roma, el portugués abrió nuevos frentes contra Disciplina y LaLiga, después de haber acusado a los medios de alimentar las críticas a sus figuras. El equipo ganó en Europa, pero su entrenador mantiene la confrontación fuera del campo.
GUERRA ABIERTA
José Mourinho carga contra la prensa y agita al Real Madrid: "Es ridículo..."
El técnico defendió a sus figuras y cuestionó a Disciplina y LaLiga. Sus cruces con periodistas abren otra batalla alrededor del equipo.
El último episodio llegó este miércoles en el Olímpico, donde el Madrid transformó un 3-1 adverso en un triunfo por 3-4. Según recogió AS tras el partido, Mourinho, lejos de dar por cerrado el debate sobre el castigo al brasileño, cuestionó que Vinicius Jr conociera su sanción de cuatro partidos de Liga apenas dos horas antes del encuentro. También rechazó la programación de la visita a Mestalla para un sábado después de jugar el miércoles en Atenas. “Los madridistas no son estúpidos y yo haré todo lo posible para abrir los ojos a la gente”, lanzó. Con esa frase, llevó sus quejas más allá de las decisiones concretas y apeló directamente a la afición para que compartiera su lectura de lo que rodea al equipo.
La prensa ocupa un lugar central en esa disputa. Mourinho había responsabilizado a los medios de generar un clima contrario a Kylian Mbappé tras su viaje a París y, en la previa de Roma, les reprochó falta de contundencia al analizar el arbitraje. “Veo a la gente de la comunicación en España poco directa”, afirmó, según la transcripción oficial del club. Sus intervenciones ya provocan respuestas entre periodistas que cuestionan ese intento de marcarles la agenda. Mientras el técnico presenta sus críticas como una defensa del Madrid, crece el debate sobre cuánto sirven para proteger al vestuario y cuánto desplazan la atención de los problemas futbolísticos que la victoria europea tampoco terminó de resolver.
Mourinho acusa a la prensa de buscar los pitos del Bernabéu
La defensa de Mbappé llevó a Mourinho a cuestionar directamente las intenciones de quienes informan sobre el Real Madrid. Ante la posibilidad de que el francés fuera silbado después de sus episodios extradeportivos durante el parón, el entrenador convirtió una pregunta sobre la reacción del Bernabéu en una acusación a los periodistas. “Si hay pitos en el Bernabéu, para vosotros será una gran victoria. ¡Este es uno de vuestros objetivos!”, lanzó. Después insistió en que la cobertura conducía hacia ese desenlace. Su argumento trasladó parte de la responsabilidad desde el comportamiento del jugador hacia el tratamiento mediático, al que atribuyó la capacidad de alimentar el rechazo de la grada.
El mensaje también estuvo dirigido a los aficionados. “Mi esperanza es que el Bernabéu sea capaz de ser justo. Y para mí, ser justo es también ser inteligente”, sostuvo, antes de pedirles que supieran “leer entre líneas” y entender las dinámicas y los objetivos que, según su interpretación, rodean al equipo. Con Vinicius recurrió a una explicación similar, al vincular sus pitos con personas “probablemente influenciadas por muchos de vosotros”. El portugués intenta así sostener el vínculo entre sus figuras y la afición, pero lo hace poniendo bajo sospecha la cobertura periodística. En su discurso, el silbido deja de ser únicamente una evaluación del hincha y pasa a formar parte de una disputa por quién condiciona esa evaluación.
En la previa del encuentro ante la Roma, Mourinho volvió sobre esa relación, esta vez para reprochar a los medios españoles que no expresaran con suficiente claridad sus opiniones sobre el arbitraje. “Cuando tú me haces esta pregunta, sabes la respuesta. Pero, por algún motivo, no lo quieres decir tú”, respondió a un periodista. También contrapuso esas preguntas con el interés de la prensa italiana por el partido. La intervención deja ver qué espera de sus interlocutores: que se pronuncien sobre las decisiones que él cuestiona, en lugar de limitarse a pedirle su valoración. Ese reclamo presiona a los periodistas para que adopten una posición dentro de la controversia planteada por el entrenador.
Las respuestas desde los medios muestran que ese planteo también encuentra resistencia. En El Larguero, Bruno Alemany interpretó que Mourinho había conseguido desplazar la atención desde las polémicas de Mbappé hacia el arbitraje, mientras Jesús Gallego discutió la eficacia de esa estrategia y recordó que los problemas de juego siguen provocando descontento en el Bernabéu. Son dos lecturas sobre el efecto de sus intervenciones. El entrenador puede modificar el tema de la conversación pública y concentrar las críticas sobre sí mismo, pero la afición también juzga lo que ve en el campo. La remontada en Roma le dio una victoria para sostener su discurso; el funcionamiento del equipo seguirá exigiéndole respuestas futbolísticas.
La sanción a Vinicius abre otro frente contra Disciplina
Mourinho llevó su malestar por el castigo a Vinicius hacia una cuestión concreta, el momento en que el jugador recibió la noticia. El brasileño fue sancionado con cuatro partidos de Liga por su expulsión ante Villarreal, una resolución que, salvo reducción posterior, lo deja fuera del Clásico. El anuncio llegó un miércoles, el día habitual para comunicar las sanciones de Disciplina, aunque no existe una hora fija, según explica AS. La protesta del entrenador se concentró en que el equipo conociera la decisión apenas dos horas antes de jugar en Roma. “¿Piensas que es normal que dos horas antes de un partido, un jugador se entere de que le han caído cuatro partidos de suspensión?”, preguntó a un periodista, antes de reclamar que se hubiera esperado hasta después del encuentro o a la mañana siguiente.
El reproche terminó convirtiéndose en una acusación sobre las intenciones detrás de esa decisión. Mourinho recurrió a una expresión portuguesa para sugerir que aquello que antes permanecía disimulado ya era evidente. “A mí me parece que ahora el gato ya no está escondido. Ya va por libre. Se hacen cosas sin vergüenza”, lanzó. También afirmó que se pretendía “matar a un jugador dos horas antes de un partido”. Su interpretación atribuye una voluntad de perjudicar al futbolista, aunque la coincidencia horaria no demuestra esa intención y el día de publicación seguía la rutina del Comité. El portugués insistió en que el Madrid afrontaba un compromiso europeo en el que también estaban en juego puntos para el ranking y el prestigio del fútbol español.
Vinicius compartió después ese malestar. “Han tenido todo el día para sacar la sanción y justo cuando llego al estadio, me dan el mensaje de que estaré cuatro partidos de Liga fuera; no entiendo por qué”, declaró tras el encuentro, según recogió AS. Sin embargo, la defensa pública de Mourinho convivió con una decisión deportiva que expuso el mal momento del extremo. El técnico lo sustituyó en Roma y el brasileño reconoció que atraviesa una etapa difícil. El respaldo frente a Disciplina no impidió que su entrenador lo retirara cuando consideró que el equipo necesitaba otra solución.
La protesta se extendió a LaLiga por la programación de la visita a Valencia. El Madrid debe jugar un miércoles por la noche en Atenas y después un sábado en Mestalla, una secuencia que Mourinho calificó como “de poco respeto” y sobre la que añadió que no le parecía “inocente”. Tampoco aceptó la explicación de las exigencias televisivas. “Yo ya estoy demasiado mayor para tragarme esto”, remató. Entre la sanción de Vinicius y el calendario, el portugués reunió dos decisiones de organismos distintos bajo una misma denuncia de trato perjudicial. En el campo, mientras tanto, deberá reorganizar el ataque para afrontar cuatro jornadas de Liga sin el brasileño, incluido el encuentro ante Barcelona.
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