Existe un episodio que los seguidores de River Plate quisieran borrar de la memoria, pero que marcó un antes y un después en la historia del club. Un 20 de mayo de 1966, el equipo ‘Millonario‘ vivió una jornada épica que dio origen a uno de sus apodos más emblemáticos: “gallina”.
para una hinchada que sabe cacarear
Así nació “gallina”: la historia del apodo que persigue a River
River Plate se ganó el apodo 'Gallina' tras perder la Copa Libertadores 1966. La imagen de una gallina en Banfield simbolizó la burla rival.
La gloria tan cerca, pero tan lejos
Era el año 1966, el River Plate de Renato Cesarini llegaba por primera vez a la final de la Copa Libertadores, enfrentándose a un gigante uruguayo, Peñarol. Después de superar a rivales de la talla de Boca Juniors, Independiente y Guaraní, el ‘Millonario‘ llegó al partido definitivo en Santiago.
En un enfrentamiento de alta tensión, River se fue al descanso con una ventaja de 2-0, con goles de Daniel Onega e Carlos Solari. Sin embargo, la esperanza se desvaneció en el segundo tiempo: Alberto Spencer y Julio César Abbadie empataron 2-2, llevando el partido a la prórroga. El sueño de la Libertadores se esfumó cuando Spencer y Pedro Rocha sellaron la derrota 4-2, dejando a River Plate con las manos vacías.
Banfield le da a River una bienvenida emplumada
La tragedia en Santiago dejó a los hinchas de River desconsolados. Al siguiente partido en el torneo local contra Banfield, los fanáticos rivales expresaron su burla lanzando a la cancha una gallina con una franja roja pintada, simbolizando la falta de coraje del equipo.
Lo que inicialmente parecía un gesto ocasional tomó un giro inesperado cuando la imagen quedó inmortalizada. A partir de ese día, el apodo “gallina” se arraigó en la identidad de River Plate. Aunque la historia no favoreció al equipo en 1966, la hinchada demostró su lealtad, convirtiendo a la gallina en un emblema de superación y perseverancia.
A lo largo de los años, el apodo fue perdurando, recordándoles a los jugadores y seguidores de River la importancia de enfrentar la adversidad con valentía. A pesar del amargo recuerdo, la “gallina” se convirtió en un símbolo de la resistencia del equipo, enseñando que las derrotas también se aprende a ganar.