La crecida de los ríos Paraná y Uruguay obliga a reorganizar la producción agropecuaria del Litoral, con mayores gastos logísticos y crecientes riesgos para la ganadería. Las lluvias por el fenómeno El Niño en Brasil y el aumento de los caudales aguas arriba impulsaron operativos para retirar animales.
MÁS DE UN MILLÓN DE CABEZAS EN RIESGO
El Niño: Lucha contrarreloj en el Litoral para salvar al ganado de las inundaciones
Por los efectos del fenómeno El Niño, productores de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos movilizan el ganado. En Corrientes, se teme un otoño sin pasturas.
Los productores buscan campos alternativos, transporte y alimento para sostener sus rodeos en toda la zona.
En Santa Fe, las zonas ribereñas reúnen unas 710.000 cabezas de ganado, cerca del 90% bovinas. San Javier concentra alrededor de 260.000 animales expuestos. El 14 de octubre, el Paraná alcanzó los 4,86 metros en esa localidad, tras subir 46 centímetros desde fines de septiembre.
La provincia habilitó el Registro de Oferentes de Campos, Alimentos y Transporte (ROPECA), que vincula a productores con proveedores de esos recursos. También se estableció un mecanismo excepcional para movilizar hacienda cuando no sea posible tramitar previamente el Documento de Tránsito Electrónico del Senasa: los animales pueden salir con autorización policial y la documentación debe regularizarse dentro de las 48 horas posteriores a su llegada.
En Entre Ríos, las cabezas ubicadas en islas y campos bajos pasaron de unas 480.000 al comienzo de la campaña a menos de 200.000, según registros del Senasa citados por autoridades provinciales.
Corrientes enfrenta el riesgo de un invierno sin pasturas
El panorama más preocupante está ligado a la duración de la inundación. Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, explicó a Bichos de Campo que el aumento de los ríos responde principalmente a las precipitaciones en la cuenca superior y a las descargas de las represas.
Según la Entidad Binacional Yacyretá, el caudal que ingresaba al embalse rondaba los 28.000 metros cúbicos por segundo el 12 de octubre, luego de lluvias extraordinarias en la cuenca del Iguazú y mayores aportes desde Itaipú.
Roldán informó que se preparaba la salida de 1.700 cabezas pertenecientes a unos 70 pequeños productores de las islas de Empedrado. En Apipé Grande y Apipé Chico, de más de 2.000 animales cuya evacuación se esperaba, habían salido 500.
El dirigente advirtió que, si el agua se retira recién en marzo o abril, los campos naturales podrían no recuperarse antes del invierno. La consecuencia sería una menor disponibilidad de pasto, más gastos de alimentación y un riesgo elevado de mortandad.
El impacto alcanza también a la agricultura
La emergencia afecta al arroz, especialmente en terrenos cercanos a los ríos internos correntinos. Algunas empresas redujeron la siembra y la humedad dificulta el ingreso de maquinaria, lo que llevó a ensayar la siembra al voleo mediante drones.
El Instituto Nacional del Agua registró el 15 de octubre al Uruguay en 9,46 metros en Paso de los Libres, por encima de su nivel de evacuación de 8,50 metros. En paralelo, el Paraná continuaba creciendo en distintos puntos de Corrientes.
La evolución de las lluvias y el tiempo que tarde en bajar el agua definirán el costo final de la emergencia. Por ahora, el sector enfrenta una carrera para proteger los animales, preservar el capital productivo y evitar que una crisis hídrica se transforme en un problema de abastecimiento de pasturas durante el próximo invierno.
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