El justicialismo sorprenderá a los analistas políticos del subcontinente en 2027 ya que casi todos los fenómenos fuertemente nacionalistas surgidos en la segunda mitad del siglo XX en nuestra región se han diluido o directamente extinguido.
A 81 AÑOS DEL 17 DE OCTUBRE DE 1945
Presidenciales 2027: 5 razones para que gane y 5 para que pierda el peronismo
A diferencia de otros movimientos populares y personalistas surgidos en la 2da posguerra mundial en Sudamérica, el justicialismo seguirá competitivo en 2027.
Todos se caracterizaron por un fuerte proceso de industrialización y sustitución de importaciones devenidos de la conflagración global que soportaron las economías centrales entre 1939 y 1945.
Por su parte, en Venezuela, con un corte más liberal, existió durante varias décadas el Betancourismo (Rómulo Betancourt). El 2 veces presidente lideró la transición democrática en 1958 luego de la dictadura de Marcos Pérez Giménez.
Tuvo este movimiento una agenda de reformas sociales positivas como la agraria y la inversión de la renta petrolera en educación y salud.
Mientras tanto, en Chile, el Ibañismo (Carlos Ibáñez del Campo) tuvo una etapa democrática y de masas entre 1952-1958.
Fue la versión trasandina de una combinación de fuerte nacionalismo, un discurso anti-partidos y políticas de corte asistencialista.
5 razones que podrían esperanzar al peronismo
1-El Partido Justicialista se une cuando está en la oposición al gobierno nacional.
Ocurrió las 3 veces desde el regreso de la democracia en 1983.
Con Raúl Alfonsín en la Casa Rosada, en 1988, el PJ hizo una histórica interna que ganó el gobernador de La Rioja Carlos Menem (superó al primer mandatario bonaerense Antonio Cafiero).
Con Fernando De la Rúa dejando por la mitad su mandato de 4 años, los peronistas se las ingeniaron para dirimir su interna en una elección abierta y lograron los 2 primeros puestos: Carlos Menem (24%) y Néstor Kirchner (22%).
Con Mauricio Macri en Balcarce 50, la oposición se abroqueló en torno al candidato peronista Alberto Fernández. Ganaron las PASO y luego las generales con amplitud. No hubo necesidad de balotaje.
2-El justicialismo es siempre competitivo, a pesar de llegar en las peores condiciones.
En 2023, luego de un gobierno que padeció la virulencia de la pandemia de Covid 19, el alza en los combustibles por la Guerra de Ucrania y una doble sequía histórica en 2022 y 2023, ganó las generales dejando a Sergio Massa a 3 puntos de imponerse en primera vuelta gracias a casi 10 millones de votos.
3-Nunca existió un gobierno no peronista que lograra ser reelecto
Raúl Alfonsín no tenía chance constitucional de reelección pero su delfín, Eduardo Angeloz, fue derrotado con amplia diferencia por Carlos Menem.
En 2003, tras la renuncia de De la Rúa, la Unión Cívica Radical sacó apenas 2% de los votos en las presidenciales (Leopoldo Moreau).
En 2019, como adelantamos, el ex Jefe de Estado Mauricio Macri sufrió una doble derrota y no pudo forzar el balotaje.
4-Tras varias internas virulentas en el PJ “el que gana conduce y el que pierde acompaña”
Pasó en 1989: los renovadores “cafieristas” se pasaron rápidamente a las filas del caudillo riojano.
Por ejemplo, ocurrió con Carlos Grosso (ex intendente de Buenos Aires en los 90), José Luis Manzano (que sería ministro de Interior de Menem), Carlos Corach (otro ex ministro político a nivel nacional), Guido Di Tella (llegó a ser Canciller de Argentina), Alberto Pierri (operador territorial en provincia de Buenos Aires).
Ocurrió también en 2005, tras la derrota de Hilda Chiche Duhalde contra Cristina Kirchner, en la lucha por la senaduría nacional por provincia de Buenos Aires.
Los intendentes del conurbano hicieron fila para colocarse “cerca de donde calienta el sol”: Julio Pereyta, Hugo Curto, Raúl Othacehé y Alberto Descalzo.
Lo mismo pasó con los ex ministros nacionales duhaldistas Aníbal Fernández, José Pampuro y Ginés González García.
Finalmente, a pesar de todos los pronósticos, el PJ podría mantener la unidad final a pesar de la posible suspensión de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias de 2027.
Con PASO o sin PASO, es muy probable que Axel Kicillof, Sergio Massa, Sergio Uñac, Juan Grabois y ¿Gerardo Zamora? terminen uniendo sus esfuerzos en la lucha final por volver a encabezar al Poder Ejecutivo Nacional.
5-La Libertad Avanza está en una deriva indetenible
El oficialismo se encuentra en su piso de aceptación popular. Con excepción de algunos sondeos extravagantes, más del 90% de las consultoras ubican el descontento popular con la administración libertaria en casi 2 tercios de la población.
La inflación sigue siendo alta, el desempleo crece, el país entró técnicamente en recesión, la capacidad ociosa no para de crecer y la inversión pública prácticamente ha desparecido.
5 razones que deberían preocupar al justicialismo
1-El contexto internacional marca un avance de las fuerzas conservadoras
Con el apoyo explícito del presidente de Estados Unidos Donald Trump, los candidatos de derecha y ultra derecha se han ido imponiendo en el subcontinente.
El titular de la Casa Blanca jugó fuerte a favor de Abelardo de la Esprilla en Colombia, de Javier Milei en las parlamentarias de 2025, de José Antonio Kast en Chile, de Rodrigo Paz en Bolivia, de Carlos Noboa en Ecuador, de Keiko Fujimori en Perú y de Flavio Bolsonaro en Brasil.
En Venezuela, directamente, capturó al ex presidente Nicolás Maduro a sangre y fuego y logró un cambio radical en las políticas del chavismo.
2-El justicialismo tenía más de la mitad de las provincias argentinas en 2019 y hoy apenas controla 5
En los comicios de 2023, el fuerte desgaste de la administración de Alberto Fernández y Cristina Kirchner motivó que el peronismo perdiera el control de 7 estados subnacionales: Santa Fe, Chubut, San Juan, Entre Ríos, Chaco, San Luis y Santa Cruz.
Luego, se volvieron “dialoguistas con los libertarios” mandatarios provinciales que surgieron en el PJ: Salta, Catamarca y Tucumán, entre otros.
Solamente quedan alineados completamente con el PJ los distritos de Buenos Aires, La Pampa, La Rioja, Formosa y Tierra del Fuego (a pesar de una postura tibia en el Congreso Nacional cuando se trató el decreto 70/23).
3-Milei desfinanció a la provincia de Buenos Aires para afectar a Kicillof
El reclamo judicial y administrativo del gobernador bonaerense contra el Gobierno nacional por deudas al estado más poblado de Argentina se desglosa en varios montos:
-Deuda por fondos previsionales (ANSES): La demanda principal ante la Corte Suprema por las cajas de jubilaciones no transferidas asciende a más de $2,2 a $2,3 billones (US$ 1.500 millones).
-Las deudas directas específicas (que incluyen fondos de salud, educación, transporte y convenios) rondan los $12,1 billones (US$ 8.000 millones).
4-El peso de los sindicatos es mucho menor en la actualidad
La otrora todopoderosa Confederación General del Trabajo ha mermado su influencia debido a que en la economía actual de Argentina el 45% de los jefes de familia están en la informalidad.
Esa cifra creció desde el 41% de diciembre de 2023, cuando LLA llegó al poder.
Los trabajos en aplicaciones y con monotributo son casi la única nueva fuente de “empleo” mientras el presidente celebra la “uberización” de la economía argentina.
5-El kirchnerismo exige poner a Cristina como eje de la campaña presidencial
En lugar de aprovechar las enormes falencias de los libertarios (sucesivos casos de corrupción, parálisis económica e insensibilidad social) el PJ se sumerge una y otra vez, a instancias de Cristina y Máximo Kirchner, en el pantano de las penas judiciales contra la ex presidenta.
A pesar de que existen decisiones del máximo tribunal del país sobre la prohibición de ocupar cargos públicos por parte de la ex Jefa de Estado, el cristinismo solamente insiste en plebiscitar la situación de su líder.
En el Día de la Lealtad, una vez más, en lugar de enfocarse en la resolución de los graves problemas actuales del país como el endeudamiento generalizado y el multiempleo para poder sobrevivir que padecen millones de argentinos, el PJ volvió a pedir por “la libertad de Cristina Kirchner y el fin de su proscripción”.
En pocas palabras
- El justicialismo: A diferencia de otros movimientos sudamericanos, sigue vivo y competitivo.
- Oportunidades: El partido se une en la oposición y es competitivo incluso en malas condiciones.
- Desafíos: El contexto internacional y la pérdida de control provincial debilitan su posición.






















