TARIFAS

Para lectural dominical: Pichetto en la madrugada antes del veto

El discurso del senador nacional Miguel Ángel Pichetto (Río Negro-PJ) durante el tratamiento de la aprobada y vetada Ley de Tarifas, resultó una de las exposiciones más interesantes en los tiempos recientes en la Cámara alta. Él logró un análisis meticuloso de los enormes problemas que se autoprovoca la Administración Macri. Probablemente la lectura de aquella pieza oratoria resulte muy apropiada para comprender dónde estamos parados al comenzar junio 2018, iniciando una fenomenal estanflación y con un escenario político harto complejo:

"(...) Sra. Presidente: -Bien. Tiene la palabra el senador Pichetto.

Sr. Pichetto: -Muchas gracias, presidenta.

Algunas veces tenemos que pensar en la forma en que debatimos. Me parece importante discutir ideas, dejar de hacer referencias personales y afrontar la historia con cada una de las cuotas de responsabilidades que tenemos. Lo digo esto como introducción. Hay gobiernos que destruyen la moneda, otros que destruyen el crédito.

Es lo que les está pasando a ustedes ahora con el nivel de endeudamiento muy alto que están teniendo.

Indudablemente también en el proceso anterior nos dedicamos a emitir y a lastimar nuestra moneda. Porque me parece que el debate hay que ponerlo en su punto y en su lugar, y para que la gente entienda lo que estamos discutiendo: y sin perjuicio de reconocer que ha habido inversiones importantes en el gobierno anterior, debemos decir que las facturas de luz, de gas y de agua tenían un fuerte componente de subsidios para todos los sectores, fundamentalmente del AMBA, de la provincia de Buenos Aires y de la Capital, y el interior sostenía estos subsidios.

Indudablemente, había razones políticas y también de naturaleza electoral. Y nunca afrontamos desde el gobierno esa tarea que la exPresidente se planteó como de sintonía fina. Ustedes hicieron su parte y también los medios de comunicación.

Cuando afrontamos la discusión en el 2011 para empezar a aumentar las tarifas de luz, gas y agua, y llevarlas a niveles más razonables para achicar el subsidio hubo una fuerte resistencia de todos los sectores políticos. Yo recuerdo los debates en las comisiones de Presupuesto y de Infraestructura aquí, en el Senado de la Nación, y la posición de senadores relevantes de la Unión Cívica Radical que, como no están, no voy a nombrar; en fin…

Y también los medios: yo recuerdo que había un aumento tarifario de gas y un cargo para obras nuevas y ese debate no se pudo sobrepasar. Es cierto también que volvimos a una zona de confort en términos a no tomar decisiones y mantuvimos los subsidios a rajatabla hasta el último día. Esto es historia y debemos hacernos cargo.

¿Qué quiero decir acá? Creo que llegamos a este instante como un momento de gran incomprensión, de falta de capacidad para negociar, para dialogar. La gente nos ve de afuera, el mundo nos mira, porque hoy la Argentina de vuelta está siendo mirada y analizada; ustedes fueron al Fondo Monetario. Hay algunas noticias que circulan en revistas o en diarios de importancia económica que tienen que ver también con inversiones y con inversores. Y se preguntan cómo puede ser que el Congreso y el Poder Ejecutivo no puedan acordar un marco razonable, posible y sostenible para que la gente pueda pagar y afrontar el compromiso de los servicios públicos.

¿Cómo puede ser que tengamos tanta incapacidad?

¿Cómo puede ser que además esto confluya finalmente en un veto, que es el fracaso de la política?

Quiero hacer algunas reflexiones. Cuando uno ve en los diarios de los últimos días que nos colocan en una postura de desestabilización, de que empezamos a hacer una campaña, yo quiero decirle, señora presidenta, que la campaña la lanzaron desde el gobierno el 1° de febrero cuando plantearon la reelección del presidente, de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y del actual jefe de Gobierno de la Ciudad, con el asesoramiento del asesor estrella que tienen que, además, destruye la visión de las instituciones, del Congreso, lo considera un espacio de degradación y, a la vez, también desde las usinas del poder alimentan permanentemente la destrucción de la política y de los representantes del pueblo. Lo hacen de manera sistemática.

He leído un artículo el otro día en el diario Perfil, donde escribe este señor, en el que habla con desprecio del Congreso y, fundamentalmente, dice que los sectores medios tienen capacidad de pago, hasta el infinito.

Se nos ha dicho, además, que hemos votado un presupuesto –lo he escuchado de parte de muchos senadores– y que con eso hemos convalidado los aumentos del año
2018. Es cierto que hemos votado el presupuesto en el mes de noviembre del año 2017, donde establecimos un conjunto de pautas fijadas por el propio gobierno que volaron por el aire, presidenta. Habíamos definido una pauta de inflación del 10 al 12 por ciento que, luego, el propio gobierno, antes de terminar el año, la llevó al 15 por ciento en una famosa conferencia de prensa. Hoy le echan la culpa a todos esos que participaron de la conferencia de prensa, pero fue indudablemente un ajuste sobre la realidad. Nadie creía que la inflación iba a ser del 10 por ciento.

¿Qué otra variable voló por el aire? El dólar. Votamos un presupuesto para 2018 con el dólar a 19,3; y para 2019, a 20,4. ¿Escucharon bien? Dólar para 2018, 19 pesos con 3; para el año 2019, 20 pesos con 4.

Paritarias para el año, para todos los sectores privados: con una gran preocupación del gobierno de que no superaran el 15 por ciento. Muy bien.

¿Qué pasó en el medio? ¿Qué pasó camino a mediados de año? ¿Qué pasó?

¿Qué pasó hace 10 días? Vivimos unas jornadas financieras donde se perdieron 10.000 millones de dólares, alegremente, por mala praxis financiera, por un mal manejo del Banco Central.

Pero, fundamentalmente, el dólar está hoy girando cerca de los 26, con un programa que aparece como muy difícil de sostener de acá a fin de año, cercano casi a 28 o 30, y algunos economistas, que por supuesto siempre exageran –algunos que opinan, además, por televisión y que también degradan a la política permanentemente–, hablan de 40.

¿Qué quiero decir con esto, presidenta? Que todas las variables que votamos, todas ellas se modificaron sustancialmente. Hubo una devaluación en el medio del 20 por ciento. O sea, se devaluó, el dólar fue a 26 y la paritaria ya no es sostenible en términos del salario. Vienen los reclamos de todos los sindicatos.

Y, fundamentalmente, la pauta de inflación va a estar en el piso de 30 o por arriba. No quiero ser agorero, pero indudablemente, cuando se devalúa, lo que uno tiene que esperar es que el impacto sobre la inflación sea alto en la Argentina. Va a ser alto e importante.

Muy bien, ¿qué es lo único que se ha mantenido de manera inflexible, inmodificable, como si estuviera escrito en la piedra, presidenta? El marco tarifario fijado por Aranguren y por el gobierno nacional. Eso no se modifica.

De eso no se puede ni hablar. No se puede analizar una propuesta alternativa, un marco más razonable para ajustarlo a la realidad, para ver si se podría haber graduado, si se podría haber analizado que el 40 en el aumento de la tarifa del gas o el 26 en el agua o no sé cuánto en la energía eléctrica no era sostenible. A lo mejor era un 20. A lo mejor planteábamos una opción para noviembre, que podía haber sido gradual, y de paso veíamos cómo evolucionaba la economía. No, el 40. El 40, inflexible. El 40. El gobierno no se movió de ahí.

Viene el debate de la Cámara de Diputados. El oficialismo tiene 109 diputados. ¡109! Indudablemente, uno debe esperar, con un oficialismo de 109 diputados, que configuren, construyan políticas de alianza que les puedan dar el control de la Cámara.

No controlaron la Cámara. ¿Por qué? Porque perdieron la política. Porque devaluaron al presidente de la Cámara. Porque lo dejaron de lado al presidente de la Cámara, que es un hombre que tiene una clara formación política y que había trabajado eficazmente en la construcción de consensos. Porque desde octubre se achicaron, se encerraron y no hablaron ni dialogaron.

Muy bien, viene la media sanción votada por Diputados. Yo no voy a hablar del contenido de la norma ni de la calidad de la misma. A veces se construyen los
consensos sobre la base de lo que se discute y de lo que se puede. Los que tenemos una larga experiencia en el Congreso sabemos lo difícil que significa a veces votar leyes de esta naturaleza y arribar a consensos para construir la mayoría.

Esta media sanción vino al Senado. Ingresó al Senado en un momento complejo.

Ingresó un día jueves. El día martes fue el famoso "supermartes". Le dijimos al oficialismo no comenzar a tratar el tema ese día porque sabíamos que el gobierno afrontaba dificultades en el marco financiero: había corridas y queríamos ver qué pasaba con las Lebacs, una trampa mortal construida por el Ministerio de Economía que funciona en el sistema extrabancario y que equivale a lo que hay de reservas en el Banco Central; pero es otro debate.

Quiero seguir con la discusión de las tarifas porque los que nos escuchan a estahora y quienes se animan a ver este debate, largo y complejo, deben saber qué hablamos, cómo hemos trabajado y cómo hemos planteado este tema.

El día martes lo postergamos y fuimos al miércoles. El gobierno superó con dificultades ese martes: se renovaron las Lebacs; aparecieron unos fondos muy interesantes, que habrá que evaluarlos en algún momento, que pusieron plata en pesos al 20 por ciento –realmente, extraordinario y muy interesante desde el punto de vista de la inversión financiera– y así llegamos al miércoles.

Comienza el debate y le solicitamos al gobierno una alternativa, una propuesta para tratar de analizar en conjunto y para que desde la política no fracasara la política en la Argentina. Queríamos arribar a un mecanismo de acuerdo en el Senado: a un marco de racionalidad política inteligente, a algo que permitiera que la sociedad pudiera soportar la presión, que no es únicamente de los servicios públicos.

Como se dijo acá, todo ha aumentado en los últimos noventa días. Todo: prepagas, escuelas, jardines, los fármacos; en los últimos quince días, los precios en los supermercados, peajes, nafta, luz, agua, gas. Todo aumentó y todo va a la cabeza de los sectores medios, de los sectores del trabajo, de los sectores populares.

Bien, le planteamos una espera: "Vamos a esperar y trabajar el tema para ver si puede llegar alguna propuesta razonable".

En el proyecto presentado en el Senado estaban incluidos tres temas:

> retrotraer las tarifas a fin del año pasado,

> un análisis de actualización de tarifa –no quedaba congelada– que tenía que ver con la inflación y

> la baja del IVA.

Muy bien, ése último tema no estaba en la iniciativa de la Cámara de Diputados. El proyecto preveía dos de esos temas.

Pero esos días pasaron inútilmente. Incluso, hubo muchos diálogos con funcionarios del gobierno y el ministro del Interior, quien reapareció con la crisis. A un hombre que había sido importante en la construcción de consensos políticos democráticos en los primeros dos años también lo habían corrido y ocultado. Todo estaba centralizado en la Jefatura de Gabinete, y en esos superministros sin cartera y sin firma.

Bien, nunca llegó ninguna propuesta. Fijamos un día y dijimos que si a las cuatro o cinco de la tarde no llegaba ninguna propuesta, firmaríamos el dictamen con la sanción de la Cámara de Diputados. Fue lo que se hizo, señora presidenta.

Nunca hubo ninguna propuesta pública del Poder Ejecutivo que planteara que algo se podía hacer: graduar la tarifa, bajar el IVA o comprometerse a no vetar la ley. ¡No sé! No hubo nada.

¿Cuál fue el juego? Tratar de que no hubiera dictamen. Ese fue el juego. Presionar, como lo hicieron hoy. Hoy presionaron fuerte, y está bien. Es legítimo.

Estamos dentro de reglas que son de la política. No me horrorizo. Creo que cada uno hace lo que tiene que hacer. Salió el dictamen y apareció un dictamen en minoría con el tema del IVA del que nadie asumió la autoría dentro de la comisión, ni del debate.

Tampoco el gobierno lo hizo suyo hablándole a la gente en el sentido de que era lo que se podía tolerar. Me refiero a lo de la baja del IVA; nunca lo hablaron porque, además tienen un problema: no explican los temas.

La cuestión previsional no la explicaron porque subestiman a los medios tradicionales; porque no creen en la televisión, ni en la radio, ni en los medios gráficos.

Entonces, no van a explicar las acciones del gobierno, y la gente por eso no sabe. No saben las cosas que hacen porque tienen otra teoría, que es la de Durán Barba, que les dice: "No; hay cosas que no conviene hablar porque eso no es conveniente. No hay que llevar malas noticias", toda esa pavada construida desde el esquema este de los focus groups.

¿No saben lo que está pasando hoy en la sociedad, señora presidenta? ¿Saben la realidad social de la gente, la lectura que está haciendo la gente, que es que la inflación le ha ganado terriblemente al bolsillo y que mucha gente está preocupada porque está perdiendo el poder adquisitivo? Porque el gasto de los servicios públicos está entre el 20 o 25 por ciento de sus salarios, porque la vida les ha aumentado fuertemente. Digamos, ¿no saben que estamos en el límite de la tolerancia social en términos de aumento de tarifas?

Cambiaron todas las variables de ese presupuesto que votamos: todas. Todas se modificaron brutalmente por el golpe de mercado: por la fuga de divisas, por la
estupidez y la mala praxis de los técnicos del Banco Central que se formaron en la Di Tella. Desplazaron a toda la línea tradicional del Banco Central, no controlan la mesa, no saben operar en la mesa y dejaron que les birlaran 10.000 millones de dólares.

Tienen preocupación porque van a tener un gasto de subsidios de 34 ó 40.000 millones, y se llevaron 10.000 en una sola semana.

En fin; yo creo que no haber acordado es un fracaso. Creo que, además, rompen el principio de que están abiertos, de que quieren dialogar. Además, han incurrido en agravios permanentes. Tienen un estilo que no soporta la frustración. Y, ¿sabe qué pasa? Gobernar la Argentina es muy complejo.

Entonces, muchas de esas acciones a veces son muy frustrantes; a veces no hay reconocimiento social y, a veces, hay una gran insatisfacción. Porque además, la demanda social siempre es incontenible; a veces, va más allá de las posibilidades del Estado.

Y ¿sabe qué pasa? Les espera una tarea realmente muy difícil, porque haber ido al Fondo Monetario implica condiciones, porque hay que hacer reformas estructurales en orden a la situación fiscal del país, que no han afrontado y que hay que hacer.

De hecho, yo no creo que puedan solos. Yo creo que requieren de un gran acuerdo, de una gran convocatoria a las representaciones políticas, a los actores políticos y, le digo más, a los sectores del trabajo y a los sectores de la empresa.

Hay que hacer un diagnóstico correcto y hay que determinar claramente por dónde va el camino. Porque ningún navegante puede avanzar, aun con viento favorable, si no sabe adónde va. Este es un viejo principio griego, del Mediterráneo, de la antigüedad: aun cuando haya viento favorable, si no sabe adónde va, ningún navegante es bueno. No sabemos a dónde vamos.

Y fundamentalmente, no es recomendable romper los puentes con la oposición, señora presidenta, aun con la más dura, aun con la más radical o la que cree que hay queoponerse a todo. Aún con esa oposición, también hay que hablar.

Nosotros hemos expresado durante dos años y medio un nivel de construcción desde el primer día. Éramos conscientes de que la Argentina tenía que salir del default.

Deberíamos haber salido nosotros, podríamos haber salido nosotros, así como arreglamos el tema del Club de París –el señor ministro que fue nombrado recientemente, el señor Kicillof, acordó la deuda con el Club de París en 6.000 millones–, la pagamos y afrontamos el pago. Como arreglamos con Repsol-YPF; también lo resolvimos. Como se arregló gran parte de la deuda argentina. Porque hubo dos reestructuraciones de deuda que fueron importantísimas y que llevaron al país a una ratio de deuda bajísima.

Creo que esta fue una tarea realmente importante. Pero no pudimos terminar el tema de los buitres porque nos quedamos atrapados también por las consignas: era más fácil, a lo mejor, sostener la Patria… Entonces, no cerramos un tema que hubiera sido un gran mérito para el gobierno que se iba. Hubiera sido un crédito importante, un activo importante, incluso, de cara al proceso electoral que llevó a nuestro candidato Daniel Scioli a las elecciones. Así que yo creo que había que hacerlo.

Hemos colaborado con eso y hemos colaborado con el blanqueo, con todo lo que implicó ese blanqueo. Habíamos hecho dos o tres blanqueos nosotros en el gobierno anterior. No sé si no vamos a tener que hacer otro dentro de poco, porque la verdad es que hay fondos negros en la Argentina, cada vez más. Están los que se llevan dinero, está lo que se llevó el J.P. Morgan hace poquito.

Dos periodistas importantes, el señor Nelson Castro y Marcelo Bonelli, que tienen buena información, lo dijeron en dos medios gráficos también importantes: 1.500 millones de dólares se llevó el J.P. Morgan, el banco de los muchachos que están en Economía, donde se formaron todos estos muchachos que hoy conducen la economía y que no saben de historia. Si hubieran sabido historia, no habrían contraído un crédito a cien años, porque el que estudió en las escuelas públicas argentinas y no en escuelas privadas de gran nombre sabe que allí enseñaban historia.

¿Y saben qué les enseñaban ya en la primaria, en tercero o en cuarto grado? Que Rivadavia había contraído un bono que se llamaba la Baring Brothers, que lo terminamos pagando a mitad del siglo pasado. Cien años de deuda fueron. Sin embargo, ahora contraen un bono a cien años. No saben historia. Además, si supieran historia, habrían sabido manejar también la corrida financiera. De hecho, hay que operar con el banco en el momento preciso. No hay que salir a pelearle al dólar cuando viene la corrida.

Hay que dejarlos que vengan y poner después todo lo que hay que poner. Lo podrían haber consultado a Martín Redrado, que fue un buen presidente del Banco Central.

¿Qué quiero decir, presidenta? Que me parece importante que retomen la calma.

Que desdramaticen este debate. Cuando hemos dramatizado los debates acá, en el Senado, la verdad que no le sirvió al país.

El debate de la 125, del que se van a cumplir diez años, fue una cuestión de intereses. De intereses económicos que estaban en pugna, contrapuestos; pero había un punto medio. A lo mejor, no era la retención móvil hasta el infinito, hasta el 50 por ciento. A lo mejor, era el 40, o el 40 y medio, y se podría haber acordado esa noche.

Pero no se acordó. Y fue una derrota para el gobierno, una derrota política que no debería haber existido porque se debería haber acordado. Se confundió un debate por intereses con un debate de naturaleza política por el poder.

Nosotros no estamos discutiendo el poder. Lo vamos a discutir dentro de un año y medio: que se queden tranquilos. Nadie está en campaña con este tema. ¿Y sabe qué?

No me gusta votar leyes para el veto, porque implican un fracaso de este Congreso. Me habría gustado que hubiera habido una propuesta razonable, inteligente, que los reconcilie con la sociedad, con los sectores medios, que son los que los votaron.

Y el último tema que quiero decirle: nosotros no hemos empezado este debate.

No lo empezamos nosotros. En el mes de abril, hubo un conjunto de declaraciones de los dirigentes más importantes de Cambiemos –de los más prominentes– hablando y cuestionando fuertemente todo el esquema de aumentos de tarifas que estaba realizando el gobierno nacional.

Voy a hacer una breve revisión de los títulos de los diarios.

> La Nación, 20 de abril: "Carrió detonó la bomba en contra de las tarifas."

> La Nación, 18 de abril: "Carrió criticó la postura inflexible del gobierno y pidió encontrar una tercera salida."

Eso fue lo que pedimos acá: una alternativa, un esquema más gradual. ¿Por qué no la gradualidad? ¿Por qué no proyectar en el tiempo el aumento tarifario, que nadie discute que había que ir actualizando?

> La Nación, 16 de abril: "El disparo de Carrió apunta al corazón de la política económica de Macri."

> Clarín, 11 de abril: "El jefe de la UCR aseguró que el ministro Aranguren le hizo meter la pata al gobierno muchas veces."

> Clarín, 9 de abril: "La cúpula radical le reclamó a Mauricio Macri correcciones para evitar el deterioro de su base electoral."

> La Nación, 16 de abril; Claudio Jacqueline es el periodista: "Carrió y la Unión Cívica Radical cuestionan la suba de las tarifas y exigen cambios."

** "Nuevamente, otra noticia: Se suman los reclamos por tarifas con un pedido a Marcos Peña. Carrió le pedirá a Peña que informe sobre la aplicación de los aumentos de tarifas."

** "Antes de la cumbre con Peña por las tarifas, Cornejo —Cornejo es el gobernador de Mendoza, presidente de la Unión Cívica Radical; el aliado principal del gobierno, el partido radical— hizo pública su diferencia con la política económica de Macri."

> Los Andes, Mendoza: "Cornejo se diferenció de Macri. Criticó con dureza a Aranguren."

> Infobae, 11 de abril: "Aranguren le ha hecho meter la pata a este gobierno, dijo el presidente de la UCR."

> La Nación, 19 de abril: "Un informe reservado sobre las boletas de gas que asustó a los radicales."

Hay otros títulos; no quiero aburrirlos. Mientras tanto, el peronismo estaba mirando, observando cómo evolucionaba el proceso de discusión del debate interno del gobierno, de las almas sensibles y de los sectores que ajustaban y eran conservadores duros como Aranguren. Y el peronismo estaba de espectador, claro. Pretendían que no hiciéramos nada, que solamente miráramos.

Bueno, presidenta: este debate no lo empezamos nosotros. Durante todo este tiempo del mes de abril estuvimos callados, en silencio y prudentes.

¡Prudentes! Y le digo la verdad: es muy difícil para el presidente Macri gobernar de esta manera. Un gobierno tiene que tener consistencia, fundamentalmente coherencia, y agotar el debate hacia adentro y no en el ámbito público. Cuando se gobierna, hay responsabilidades.

Cuando no se gobierna, se puede entrar en el debate libre.

Quiero mencionar un último tema, porque se habló mucho del gas acá. Se habló también de las tarifas. Y cuando se habla del aumento de tarifas, el gobierno da a entender como si estuviéramos hablando de las tarifas de 2015, tarifas que, en un gran porcentaje –un en 80 o 90 por ciento– estaban subsidiadas por el Estado. Y lo que quiero decirle, presidenta, es que en el período 2016/2017, el gobierno del presidente Macri incrementó el gas en el 1.157 por ciento.

¿Escuchó bien? ¡En dos años, 1.157 por ciento! Ya no es la tarifa subvaluada y subsidiada. Tuvo un incremento del 1.157 por ciento.

La electricidad tuvo un incremento del 371 por ciento en este período de los dos años. Usted recuerda que hubo audiencias públicas, que la Corte dijo que había que hacer audiencias. Bueno, en los años 2016/2017, aumentaron el 371 en electricidad; en gas, el 1.157 por ciento; y el agua, que es la más cara del mundo, que además es un insumo básico y un derecho humano que no le puede faltar a nadie –un vaso de agua no le puede faltar a nadie–, 484 por ciento.

¿Escuchó bien? Cuatrocientos ochenta y cuatro por ciento. Cuando hablamos, entonces, del valor de las tarifas, estamos hablando de que las tarifas se incrementaron estos dos años en estos porcentajes.

No quiero mencionar acá el aumento de las acciones –importantísimo y extraordinario– de las empresas de luz y de gas, pero sí quiero mencionar un último tema.

El sistema tarifario en materia de gas está impregnado por el subsidio. Es incomprensible, además. No sé si esto forma parte de acuerdos que tengan que ver con la resolución de conflictos judiciales que estaban en el Ciadi. A lo mejor, estamos pagando parte de los litigios o las renuncias a los litigios de las empresas en el Ciadi.

Pero estamos pagando con tarifas diferenciadas en materia de gas.

Es incomprensible –y esto también lo dijo el senador Solanas– que el millón de BTU valga 7 dólares cuando en el mundo el precio internacional es de 4 dólares. No se puede entender ni se puede explicar. ¿Por qué tenemos en este tema en materia de gas valores que están por encima del valor de la tarifa internacional? ¡Inexplicable!

¡Inexplicable, presidenta! Esto, indudablemente, ha hecho volar las utilidades de cinco o seis empresas que están en este rubro y que se dedican a la generación de gas.

Presidenta, tómenlo con calma este tema, desdramatícenlo. Hagan lo que tengan que hacer y háganse cargo. El gobierno ya vetó una ley, que es la Ley Antidespidos. La Ley Antidespidos también fue un mensaje del Congreso. ¿Por qué? Porque estábamos viendo, en el escenario social, pérdida de empleo, pérdida de empleo que hoy también se está visualizando.

Esto es un mensaje del Congreso en el sentido de que este camino no cierra. Aún cuando veten la ley, deben repensar en ver cómo gradúan la tarifa, cómo la hacen más razonable para que la gente la pueda pagar, porque la gente no la va a poder pagar. La gente no va a poder pagarla y van a perder toda conexión con su electorado, con la gente que los votó, con la gente que creía y tenía esperanzas en que este gobierno podía encarnar un capitalismo moderno no prebendario, un capitalismo de desarrollo.

Tienen que cambiar la lógica y apostar también a la inversión, al crecimiento y al consumo. Terminar con este ministro de la Producción que sigue importando
cualquier estupidez con el 'puerta a puerta', con las porquerías que vienen de China, con toda la industria textil que invade y cierra fábricas, con todo lo que significa el déficit comercial que la Argentina tiene en materia de importaciones, que es terrible.

Además, también tienen que convocar a los argentinos a un gran desafío: a poner el tipo de cambio, el dólar… Que también el gobierno anterior no lo hacía. La
presidenta hacía discursos siempre diciendo que mucha gente se iba de turismo al extranjero. ¿Sabe cuánto perdimos por turismo en el extranjero de los argentinos este último año? Diez mil millones de dólares.

¿Sabe cuánto se perdió en atesoramiento y compra de moneda? Diecisiete mil millones de dólares. ¿Sabe cuánto significa eso?

Veintisiete mil millones de dólares. ¿Sabe por cuánto van a ir al Fondo? Por 30 mil.

Algo no está bien acá. Algo no está funcionando adecuadamente en la economía, en el proceso cultural de los argentinos, en repensar qué hacemos con el país.

Mire, el otro día lo escuché a Pagani. Dijo que le daba lástima vivir en un país… Pagani tiene 60 fábricas. ¿Sabe lo que hace su gobierno? Importa latas de tomate, cuando uno tira una semilla al lado de una zanja en cualquier lugar del conurbano y crecen tomates. Son 60 fábricas en donde trabajan argentinos y estamos importando latas de tomate para afectar al principal empresario de la argentina. También importamos caramelos y también importamos ropa barata de China. Los diseñadores argentinos van a China y hacen confeccionar los vestidos, la ropa y los zapatos. Brasil nos exporta zapatos. Y eso, ¿sabe qué es? Es pérdida de empleo, sustitución de mano de obra argentina por china.

Con esto termino, presidenta. Repiensen este tema. Solos no van a poder. Todos juntos es difícil el desafío que tenemos de cara a lo inmediato.

Reflexionen sobre la relación con la oposición política democrática que han tenido. Reflexionen fuertemente que tienen desafíos muy importantes de cara al presupuesto nacional; que tienen que sentar a los gobernadores, a las Cámaras del Congreso –a los diputados y a los senadores–, a los empresarios, a los sindicalistas, a un gran acuerdo, a un acuerdo que permita llevar al país a un camino de crecimiento razonable para empezar a salir de esta situación tan difícil que tenemos. Con eso termino.

Muchas gracias, presidenta.

Sra. Presidente: -Gracias a usted, senador.