UNA VISITA AL BACKSTAGE

La mutación de Mauricio y las negociaciones intensas por extraordinarias

Están ocurriendo diálogos intensos, acuerdos y luego diferencias en la política argentina navideña. No todo lo que parece, termina siendo. Y lo que es, resulta que fenece horas después. Hay que seguir con atención los acontecimientos. Aquí un intento de fijar un cantaclaro:
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los rumores están circulando aunque no hay definición del alcance de las negociaciones. Por lo tanto, el juego que propone Urgente24 es intentar ficcionar a partir de la realidad: los siguientes recortes periodísticos ordenados según la edición de Urgente24 resultan una contribución a conocer qué está sucediendo. Hay una única conclusión: la llave de cualquier acuerdo entre Cambiemos y el Frente para la Victoria pasa por las designaciones o no del camporista Marcos Cleri como miembro del Consejo de la Magistratura, y de Ricardo Echegaray en la Auditoría General de la Nación.
 
 
"(...) Durante más de una hora, el jefe de Estado se reunió con la vicepresidenta Gabriela Michetti, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el secretario general de Presidencia Fernando de Andreis; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio; el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo; el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; el jefe de bloque de Diputados del PRO, Nicolás Massot; la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió; el senador radical por Chaco, Angel Rozas y su correligionario Mario Negri, titular del interbloque de diputados de la fuerza en la Cámara Baja.
 
Al salir de la reunión, los funcionarios confirmaron que la flamante Mesa de Coordinación Parlamentaria funcionará con periodicidad. Buscan así coordinar las negociaciones en un Congreso donde el oficialismo es minoría en ambas cámaras. Las reuniones se repetirán, estimaban algunos de los presentes, semana por medio aunque sin la presencia de Macri. Peña sería el encargado de coordinarlas. “Ha sido una reunión muy cordial. Todos los días tratamos de mejorar las relaciones de Cambiemos para que las cosas se consensúen antes y las decisiones del Presidente tengan el apoyo total de todos los sectores”, explicó Rozas a Clarín.
 
Hasta ahora, el radicalismo no participaba de las negociaciones con la oposición. “No somos mayoría y necesitamos coordinar la estrategia”, se sinceraban. Desde el PRO valoraron la decisión como un gesto de cara la UCR. (...)".
 
 
 
"(...) El combo de cargos que negocian Cambiemos y el Frente para la Victoria en el Congreso incluye también al radical formoseño Luis Niadenoff, el candidato propuesto por el oficialismo para presidir la bicameral de DNU. Esta comisión, acéfala, se reunió el miércoles y, en base a la mayoría numérica del peronismo post kirchnerista, emitió un dictamen de rechazo al DNU 13/15 donde Macri modificaba la Ley de Ministerios para organizar su actual gabinete nacional. Ayer, Macri recibió en la Casa Rosada a los jefes de bloque de Cambiemos -ver nota aparte- para analizar el escenario en minoría que deberá enfrentar a partir de febrero cuando convoque a sesiones extraordinarias. 
 
El diagnóstico que realizaron Angel Rozas y Mario Negri (UCR); Nicolás Massot (PRO) y Elisa Carrió (Coalición Cívica) no fue alenatador de cara a 2016: Cambiemos está en minoría en ambas Cámaras y no cuenta con quórum propio. Está obligado a negociar con el Frente para la Victoria como única vía para lograr que avancen, no sólo DNU, sino proyectos de ley en los recintos del Congreso. En esa mesa de arena se sobrevolaron los nombres de Echegaray y Cleri como llaves para destrabar, el menos, el primer foco de conflicto político: la presidencia de la bicameral de DNU.
 
El dato se le escapó al mismísimo Cleri en la reunión del miércoles pasado en el Senado (por el 16/12): "Si ellos no destraban la designación de Echegaray que se olviden de poder avanzar con Decretos de Necesidad y Urgencia en esta comisión". El diputado de La Cámpora es parte de esa negociación. La silla que dejó vacante en el Consejo de la Magistratura otra neo-camporista, Anabel Fernández Sagasti, sería cubierta por Cleri. 
 
La negociación está trabada porque Macri no quiere dejar vestigios de La Cámpora en el Consejo de la Magistratura, más allá de su buena relación con Echegaray. El extitular de la AFIP debe conseguir que los presidentes de ambas Cámaras firmen una resolución elevando su propuesta para presidir la AGN, principal órgano de control de Estado. Emilio Monzó, titular de la Cámara de Diputados, ya firmó. Gabriela Michetti, titular del Senado, no. En el caso de la propuesta de Cleri para reemplazar a Fernández Sagasti en el Consejo de la Magistratura, cuerpo encargado de designar, remover y sancionar jueces, falta la firma de Monzó. Trabas cruzadas que esperan una orden de Macri.
 
Así se explica la furia del Frente para la Victoria en la reunión de la bicameral de DNU del miércoles pasado (por el 16/12). Naidenoff invocó un presunto acuerdo político con Miguel Pichetto, jefe de los senadores FpV, para coordinar una presidencia rotativa de esa bicameral del Congreso. Dos años para Cambiemos y dos años para el peronismo. 
 
El kirchnerismo dejó trascender que ese acuerdo sólo se cumplirá si primero Macri habilita las designaciones de Echgaray y Cleri. (...)".
 
 
 
"(...) Emilio Monzó se sentó sobre la notificación de Marcos Cleri como miembro del Consejo de la Magistratura, adormeció a la par de Gabriela Michetti la designación de Ricardo Echegaray en la AGN e intervino el AFSCA, organismo creado por Congreso para ser árbitro y ejecutor de la ley de medios.
 
Ni Cleri, ni Echegaray ni, menos aún, Martín Sabbatella son un imán de simpatías entre los peronistas institucionales pero la ofensiva macrista opera como un abracadabra y unifica a la diversidad PJ. La maniobra primero malquistó a los senadores con Federico Pinedo, en el instante que estaba construía identidad como interlocutor confiable, y ahora a los diputados con Monzó -que hace una semana no le atiende el teléfono a Héctor Recalde- y fue, en este tiempo, la ventanilla para gobernadores y jefes partidarios de todo tipo y color.
 
El Macri que se perfiló con la cautelar para que Cristina deje el poder el 9 de diciembre a la medianoche y se vio en toda su dimensión con los cortesanos a dedo, la liquidación del AFSCA y el bloqueo a designaciones como las de Cleri -apenas una rotación porque ocupa el lugar de Anabel Fernández Sagasti, que fue al Senado- borra de la superficie los atisbos de peronismo amable y deja sin argumento ni campo de acción a figuras como Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Salta, que se recortaba en el cielo peronista como un renovador elegante y republicanista.
 
Urtubey fue, de hecho, el cacique más elogioso con Macri por el almuerzo en Olivos y cuerpeó para sentarse en la conferencia como el rostro del nuevo peronismo. A los dos días, su hermano senador objetó el decreto de la Corte y luego se licuaron los halagos. Con sus medidas -a las que algunos, en el PJ, suman lo ocurrido con Cresta Roja- el Presidente clausura, o dificulta al extremo, el esfuerzo de cualquier peronista para ser Macri friendly.
 
Pablo Kosiner, diputado top de Urtubey, uno de los que bajaron a la asamblea legislativa de Macri a contramano de lo que decidió el bloque, cuestionó la intervención del AFSCA. "Es un retroceso en los derechos comunicacionales", dijo el salteño y pareció ampliar la foto de familia del peronismo opositor. Kosiner quería ir al Consejo de la Magistratura en lugar de Fernández Sagasti. 
 
Antagonista, el Presidente no deja lugar a grises porque, sobre todo, derrumbó el relato del republicanismo y la gobernabilidad que abrazó el PJ elegante. El éxito de Macri se puede medir en dos hechos: el alineamiento que Miguel Angel Pichetto logró en el bloque del Senado y la descompresión de la tirantez en la bancada de diputados, que crujió cuando Cristina impuso a Recalde en desmedro de José Luis Gioja.
 
Tras aquellos chispazos el bloque opera on line, e incluso Kosiner interviene en el grupo de abogados que se armó -donde Eduardo "Wado" De Pedro interviene poco- para seguir y analizar las medidas del Gobierno. 
 
De ese scrum salió, con la coordinación del terceto que integran Recalde, el formoseño Luis Basterra y la bonaerense María Teresa García un escrito con impugnaciones a Rosenkrantz -lo presentaron ayer (23/12) las diputadas Carolina Gaillard y Araceli Ferreyra- y se empezó a bosquejar el argumento para elevar denuncias contra Monzó y Michetti por "incumplimiento de deberes de funcionario público" por no remitir las noticiaciones sobre las designaciones de Cleri en la Magistratura y Echegeray en la AGN. (...)".
 
 
 
"Mauricio Macri se olvidó por un rato de las lecciones budistas, El Arte de Vivir y las charlas motivacionales de Stamateas. El momento es para tres rounds de cinco minutos en la jaula. Puro contacto físico y pelea sucia. Mejor Jiu Jitsu y Muay Thai que Osho. Nadie saldrá limpio de lo que viene.
 
(...) Genera tensión con los propios y sobre todo con los aliados que se pasaron años cantando odas a la República, que está claro es un concepto elástico. Cuando se está en la oposición lo que se mira son las transgresiones y cuando se es oficialismo las necesidades. Por eso Lilita. Por eso las discusiones fuertes –por ahora solapadas- al interior del radicalismo.
 
Pero Macri parece haber entendido lo esencial. En la Argentina el ítem uno del poder es garantizar la gobernabilidad. Porque es un país salvaje.  (...)
 
Claro que hay límites y equilibrios en ese ejercicio del poder, barreras que cuando se cruzan se vuelven en contra. Pero no existe un GPS que las tenga marcadas. Ahí está la gracia de la política, que es lo que Macri está haciendo. Por eso avanza y retrocede, duda, mide y define, como en toda pelea. (...)
 
Macri tiene un talibán que se llama Pepín. Está bien que lo tenga. Todo sistema de poder serio tiene al menos un talibán. El problema surge si son todos extremistas o si el talibán siempre gana la discusión. Pero alguien tiene que encarnar el pensamiento disruptivo, cuando la realidad hace lo que le gusta, generar situaciones de encierro, estancamiento.
 
Se lo nota obsesionado con fijar su autoridad. Como si hubiera percibido lo esencial. Los jueces por decreto para Lorenzetti, el embajador inconsulto al Papa, la intervención a Sabbatella y Berner, el respaldo a Angelici para Carrió, el palco a Magnetto, la carga de profundidad a Tinelli, la distancia a los buitres, el directorio a Galuccio, la disponibilidad de contratados de La Cámpora, la confrontación con el régimen de Maduro, la liberación del cepo. Y así. Todo en menos de dos semanas. (...)".