ELECCIONES 2013

Sergio Massa, protagonista dominical de Clarín y La Nación

Hasta hace 1 semana, los matutinos La Nación y Clarín todavía acumulaban esperanzas acerca del posible frente electoral que negociaban múltiples protagonistas peronistas y neoperonistas que iban desde José Manuel De la Sota a Daniel Scioli, pasando por Francisco de Narváez, Mauricio Macri, Hugo Moyano, Gerónimo Venegas y otros. El fracaso de ese rompecabezas ha concentrado el enfoque de ambos influyentes medios de comunicación que se la juegan mucho en la derrota del Frente para la Victoria este año, en Sergio Massa, quien, con habilidad, aceptó protagonizar ambos matutinos en la edición dominical... sin abrir la boca. Imposible, en esta etapa del de Tigre, no recordar a políticos argentinos trascendentes que en el pasado recibieron el mote de "el Mudo".

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Sergio Tomás Massa, protagonista dominical de los 2 diarios más importantes con cabecera en la metrópolis porteña y área de influencia. Sucede que Massa tiene en sus manos, aparentemente, el comicio 2013, algo que Urgente24 ha descubierto hace bastante tiempo ya, tal como lo conocen los lectores.
 
En el caso de La Nación como el de Clarín también incorporan adaptaciones/advertencias de aquella frase que el analista político Jorge Giacobbe le dijo a su entrevistador, Roberto García, en la pantalla de Canal 26 hace tiempo, y reprodujo Urgente24: "Si Massa no juega en 2013 corre peligro de ser el nuevo Carlos Reutemann".
 
Las expectativas alentadas son intensas. Para no ser candidato en 2013 el argumento tiene que ser muy sólido. Afirmar que no es el momento o todo ese blablablá, no alcanzará y el castigo mediático que lo llevó hacia arriba, lo llevará hacia abajo con furia. El riesgo es enorme.
 
Massa lo sabe muy bien. Massa va por el triunfo electoral en provincia de Buenos Aires pero, tal como ya se anticipó, diferir su anuncio es parte de la estrategia porque obstaculiza las decisiones de sus rivales.
 
Vayamos a algunos fragmentos dominicales:
 
 
"Cristina Kirchner, Daniel Scioli, Francisco de Narváez y hasta el propio Mauricio Macri están pendientes de una decisión que no es de ninguno de ellos. Es de Sergio Massa, que anunciará en los próximos días su candidatura a diputado nacional. Ésa es la noticia que pronostican, con inédita seguridad, intendentes y empresarios que se han visto con Massa en las últimas horas.
 
Convertido en un aparente anacoreta político, encerrado en su despacho municipal de Tigre, Massa está digitando una parte crucial del entramado electoral. Es un falso solitario, porque habla por teléfono o personalmente con casi todos los eventuales protagonistas de las próximas elecciones.
 
Un anillo de malas condiciones rodea a la Presidenta. Massa podría condenarla a una fea derrota en su distrito, la provincia de Buenos Aires, según todas las mediciones actuales. La tragedia de Castelar ajustó aún más aquel círculo ya adverso para Cristina. La dejó sin su mejor candidato en la provincia, Florencio Randazzo, y, encima, colocó otro desastre con muertos sobre la conciencia política de su administración. Dentro de los próximos tres días conocerá una nueva derrota: seguramente la Corte Suprema declarará inconstitucional la parte más significativa de su reforma judicial, que deposita al Consejo de la Magistratura en manos de la cambiante política.
 
(...) Si Massa armara en Buenos Aires un mosaico distinto del cristinismo, la suerte electoral de Cristina podría inscribirse en un contexto general de declinación política de su gobierno. Es cierto que Massa no es un enemigo declarado de la Presidenta. No quiere serlo, al menos. Su eventual discurso (se sabe muy poco de sus ideas) será más bien de prudente diferenciación, en el que cabrían desde algunos opositores hasta varios kirchneristas moderados. Planteará disidencias con el cristinismo, pero también rescatará varias políticas de los últimos diez años. ¿Suficiente para un oficialismo de fanáticos? No. Es probable que, a pesar de todo, lo consideren un enemigo frontal e insalvable.
 
(...) Massa habló, incluso, con el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, un kirchnerista que practicó últimamente algunos tibios gestos de diferenciación con el gobierno nacional, para presentar una lista diferente de la kirchnerista en una interna dentro del Frente para la Victoria. Esa lista no la encabezaría Massa. Puede ser ya una estrategia superada por el tiempo. (...)".
 
 
 
"(...) El oficialismo kirchnerista sabe que si la disidencia en la provincia clave es muy grande, su suerte puede estar echada. Todavía no designó candidato: a Alicia Kirchner la afectó la inundación, a Randazzo el choque de trenes. Ahora dicen que, cualquiera sea el que lleve los colores del kirchnerismo, Cristina se pondrá al frente de la campaña. Hay un error de tiempo verbal porque la Presidenta ya está en campaña, como siempre.
 
Pero a Sergio Massa parecen no importarle las urgencias de los otros sino sus propios cálculos. Repite que nadie le fijará su agenda y trata de ponderar la masa crítica que dispondría antes de decidir, el 20, que hará.
 
La expectativa, también, sirve como un diagnóstico de lo que ocurre en el confuso, contradictorio, terreno de la política en la Argentina. El hombre de Tigre, sin definiciones de trascendencia hasta aquí, aparece como algo nuevo en la política. Su pensamiento inescrutable sobre las cuestiones más importantes se desconoce, pero esa indefinición pública es su capital más preciado.
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En cierto sentido, Massa resume muy bien la desmesura del momento actual. La expectativa en torno de él ha crecido tanto –las especulaciones que se hacen ocupan la mayor parte de los análisis tácticos de los políticos– que la actitud futura de Massa parece ser crucial también para él. ¿Cuánto afectaría al intendente de Tigre su decisión de no presentarse como cabeza de una lista de diputados diferente a la del Frente para la Victoria? El parto de los montes puede parir un ratón, y la potencial candidatura que tanto provoca por lo que potencialmente puede provocar desaparecería sin pena ni gloria. Para alivio de Scioli, desde cuya vereda se dice que Massa es funcional a Cristina porque divide al peronismo disidente. (...)".
 
 
 
"(...) Massa se ha quedado casi sin margen para dar un paso atrás. Llevó las expectativas tan lejos que su autoexclusión en las próximas elecciones podría costarle un serio desgaste político, más que electoral. El pensamiento de la sociedad pasa por orillas ajenas a las del micromundo político. Pero, ¿qué le diría Massa al enorme universo de políticos, sindicalistas y empresarios a los que les prometió su participación en los comicios de este año? ¿Volverían ellos a confiar en su palabra? ¿Qué harían los intendentes que confiaron en él para resguardarse de la guadaña cristinista? ¿Acaso no se irían en el acto a buscar la sombra de Scioli?
 
Scioli deberá lanzarse al terreno electoral si Massa proporciona la noticia que la política espera. Una candidatura victoriosa de Massa marcaría el fin de la carrera presidencial del gobernador. Pero, ¿cómo haría Scioli para participar en elecciones de las que es ajeno? Hasta ahora, el gobernador conserva un discurso de adhesión al cristinismo, mientras negocia una alianza relativamente secreta con el adversario del cristinismo, De Narváez. Al lado del gobernador, dicen que se vio obligado a esa maniobra dicotómica y peligrosa porque los cristinistas expulsaron al sciolismo de las listas de candidatos bonaerenses.
 
Cristina ha roto con Scioli. Las rupturas presidenciales son definitivas, sobre todo cuando están espoleadas por la desconfianza personal, política e ideológica. Es improbable, por lo tanto, que el gobernador se coloque al lado de los que quieren su muerte política. También es cierto que ya no tiene alternativas ni tiempo para encontrar otras pertenencias electorales. (...)".
 
 
 
"(...) En medio de ese camino asoma, por otra parte, una elección legislativa que amaga con ser mucho menos sencilla de lo que el Gobierno imaginó. El cristinismo tiene dificultades en los cinco grandes distritos electorales. Cristina piensa en el ex gobernador Jorge Obeid para mejorar la situación en Santa Fe. Apelaría de nuevo a Daniel Filmus en Capital, sin grandes esperanzas. Apuesta sobre todo a la fidelidad del votante bonaerense, al margen de los candidatos que presente. La Presidenta se cargará esa campaña al hombro.
 
En esas previsiones nunca se incluyó la irrupción de Massa.
 
El intendente de Tigre es el dirigente con mejor imagen provincial y nacional. Un fenómeno político que hablaría de sus méritos aunque también del enorme vacío en la escena argentina. Habría que ser cauto: nadie sabe todavía cuánto de esa imagen tendría traducción en caudal de votos. El cristinismo sigue suponiendo que Massa no competirá. Que la inscripción del Frente Renovador en Buenos Aires sería saldada con algunos delfines propios que, al final, podrían ayudar a fragmentar a una oposición ya fragmentada. Negocio para Cristina.
 
La realidad empezaría a dibujar otro paisaje. Massa ha hecho de su silencio y las consecuentes conjeturas casi una estrategia. No es que no posea dudas. Pero tampoco comulga con muchas palabras públicas que arriesgan sus frecuentes interlocutores e, incluso, con algunas que envía a decir. Su destino cercano sería más corto de lo que mayoría calcula: descarta de plano la presidencial del 2015; piensa sólo en la gobernación de Buenos Aires. Una banca en el Congreso no sería para eso un incómodo trampolín.
 
Existen otros elementos que abonarían su decisión de intervenir. La especulación ha llegado extremadamente lejos como para que opte, en el epílogo, por un apartamiento o una participación a través de simple delegados. Podría pagar un costo que arrojaría sombras sobre su objetivo de la gobernación. Massa es un dirigente ambicioso. Otro punto sería la consolidación de un frente de intendentes bonaerenses que lo respaldan y que suman 17. Un número que crecería automáticamente, sin dudas, apenas se postule. Se percibe en varios jefes comunales aún ligados al Gobierno que están a la expectativa. Un tercer dato, convertido en otro síntoma, sería la incorporación al Frente Renovador del partido de Alberto Fernández. El ex jefe de Gabinete K venía trabajando codo a codo con Daniel Scioli y con peronistas disidentes. ¿Se habría arrimado a Massa, de pronto, sin ninguna certeza?
 
El mutismo de Massa fue determinante para que las negociaciones entre Mauricio Macri y Francisco De Narváez nunca terminaran de prosperar. El jefe porteño está muy atento a los pasos del intendente de Tigre. En una vigilia similar figurarían Roberto Lavagna y José de la Sota.
 
¿Qué pasaría con Scioli?
 
El gobernador de Buenos Aires, como el cristinismo, supone que Massa no se arriesgaría ahora mismo.
 
“No tiene margen. El Gobierno lo va a acorralar”, repite.
 
“Y si decide postularse, ¿qué vas a hacer?”, le preguntó uno de sus principales asesores. Nunca contestó. Su poder provincial se vaciaría irremediablemente y moriría la ilusión presidencial para el 2015.
 
Massa sabe que tiene por delante un camino sembrado de pólvora, piedras y espinas. Pero parece dispuesto a transitarlo. Habrá un suspenso y un paréntesis hasta que haga publica su decisión. Después llegará la réplica de Cristina, que más virulenta será a medida que tome conciencia que ya nada para ella es como fue."

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