Adorador extremo de la Motosierra, Javier Milei desafía a las instituciones
Es más que una sesión en Diputados. Es el debate sobre los límites y errores de la motosierra de Javier Milei, y el control republicano.
Tótem neolibertario, fetiche de Javier Milei, la motosierra es el tema en el Parlamento: ¿Hay control desde las instituciones, en resguardo de los ciudadanos? La Libertad Avanza pretende instalar la infabilidad de la herramienta. Es más: lo llevarán a las urnas el 26/10. Sin embargo, para algunos, esto es inexacto, insostenible y ridículo. Estos agregan que no es ideológico sino republicano. Hay casos muy concretos: la motosierra, o quienes abusan de ella -y hasta algunos gobernadores cómplices-, dicen que es mejor continuar pagando el 80% de la jubilación mínima, que es emisión pura o uso impropio de los impuestos de todos peor, antes que permitir una moratoria previsional, que permitiría aportes adicionales durante un período. Ni hablar de los límites a la incapacidad o al sostenimiento del Hospital Garraham. Milei pretende que su voluntad no se discuta. Es más: su único objetivo en el comicio del 26/10 es lograr una cantidad suficiente propia que impida que sus vetos sean desafiados. El problema es que, del otro lado, los Kirchner ambicionarion lo mismo: que nadie le discutiera algo a Néstor I o la emperatriz Cristina. Es el problema de la democracia que 42 años aún sigue en transición, enclenque, confusa.
