En ese sentido, esta semana le tocó a Mauricio Macri. La próxima semana haría lo propio Horacio Rodríguez Larreta, y en diferido, Patricia Bullrich.
Con esos nombres, el PRO intentará restarle diferencias a Crescente, que era una empleada municipal del actual intendente Pedro Dellarossa, muy cercano a Macri. Sin embargo, la tarea parece más que difícil teniendo en cuenta que Sara Majorel, la nueva candidata, es la tercera en las encuestas (ni siquiera la segunda) y que la Coalición Cívica le retiró el apoyo en esas elecciones a Juntos por el Cambio.
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La semana encontró a Macri en Marcos Juárez.
Una elección adversa para Juntos por el Cambio en Marcos Juárez no solo sería una derrota insólita dada la facilidad que presentaba hace algunos meses, sino que también daría paso a un análisis peligroso para sus intenciones en 2023: no le pertenecen los votos anitkirchneristas. Hasta ahora, la coalición está muy segura de que encarna esa parte de la población que está enojada con el Gobierno nacional.
En el plano provincial, sucedería lo mismo. Eso fulminaría la ventaja de Juntos por el Cambio sobre el PJ provincial, y daría rienda suelta a una elección muy pareja a comparación de la legislativa del 2021.
Mientras tanto, para el peronismo schiarettista es muy importante una victoria en Marcos Juárez, ya que marcaría la potabilidad del voto anti K, a pesar de tratarse de una propuesta del mismo PJ. Y también le servirá como ensayo al propio Juan Schiaretti, quién querría empezar a transferir todo lo conocido a una epopeya nacional.
Sin embargo, no todo es color de rosas para el oficialismo provincial. En el camino a las elecciones de Marcos Juárez, surgió el escándalo provincial de los bebés muertos.
Esto sin dudas frenó lo que hoy debería ser una campaña con presencia permanente de Juan Schiaretti en esa ciudad. Aunque eso no es posible en medio de semejante situación, que incluso valió la cabeza política de uno de los hombres de mayor confianza del gobernador, el ex ministro de Salud, Diego Cardozo.
Para Juan Schiaretti, la salida forzosa de Cardozo implicó una de las pocas renuncias que tuvo el PJ cordobés en más de 23 años ininterrumpidos de gestión en Córdoba. Puertas adentro, la magnitud del escándalo es tal, que muchos funcionarios temieron una embestida del mandatario para con los propios (se enteró por los medios de los crímenes).
Schiaretti y Cardozo prometen más camas críticas para Córdoba con vistas a la segunda ola.
Schiaretti tuvo que dejar ir a Diego Cardozo.
Pero no por nada el gobernador está donde está 23 años después. Al menos esta semana pareció mantener la calma y esperar a que la situación ceda para poder retomar la tarea de campaña.
En el peronismo cordobés calculan daños y están seguros de que esa causa funcionará de palanca para un Juntos por el Cambio que no los puede asociar con el kirchnerismo. Un arma que, hasta aquí, parece vital para la oposición que no tiene más argumentos que ese para mostrarse como una buena opción.
Así las cosas, la batalla de Marcos Juárez bien podría ser tomada como una pequeñísima muestra de lo que se viene en 2023. Pocos argumentos políticos, muchos escándalos de por medio y un escenario con actores que antes no estaban.
Con esos condimentos esperando a la vuelta del calendario, los pretendientes deberán saber que se luchará más de lo que se argumente, y que se dará una elección más emocional que fáctica. Aunque eso le convenga a toda la política argentina que, en la actualidad, carece de argumentos sólidos para pararse frente a una sociedad que agoniza.
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