¿Por qué puede ser un nuevo negocio en el mercado inmobiliario?
El sistema representa una oportunidad doble porque por un lado, los adultos mayores acceden a liquidez inmediata y por el otro, los inversores pueden adquirir inmuebles con rebajas de entre el 30% y el 60% del valor de mercado.
En Europa, los cálculos se hacen según la edad del usufructuario. Cuanto más avanzada es, menor es el descuento, ya que se estima un usufructo más corto. Por ejemplo, una casa valuada en U$S 150.000 puede venderse entre U$S 70.000 y U$S 90.000 si el propietario tiene más de 80 años.
“Es una herramienta con gran potencial para un segmento que crece, adultos mayores propietarios que necesitan liquidez sin mudarse. En Europa, es un mercado maduro. En Argentina, falta difusión y seguridad jurídica”, explicó Mariano García Malbrán, presidente de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (CAMESI).
Además, el esquema ordena herencias y reduce conflictos familiares, ya que todo queda plasmado en una escritura pública. Los gastos se reparten, el comprador asume los impuestos y expensas extraordinarias, y el vendedor conserva la responsabilidad de los servicios básicos y las expensas ordinarias.
¿Qué desafíos enfrenta la idea en la Argentina?
El modelo todavía no logró consolidarse en el país. Las razones son varias, puede ser por el apego cultural a la herencia, la desconfianza en la seguridad jurídica y la ausencia de plataformas especializadas para gestionar este tipo de operaciones.
Sin embargo, el contexto demográfico podría jugar a su favor. Hoy, el 12% de los argentinos tiene más de 65 años, y según el último censo del INDEC, uno de cada cuatro mayores vive solo. Muchos de ellos lo hacen en casas grandes que ya no necesitan, pero cuyo valor representa su principal patrimonio.
La nuda propiedad: Un cambio de mentalidad en el negocio de la casa propia
En la Argentina, el sueño de la casa propia siempre estuvo ligado a “tener las llaves” y mudarse enseguida. Pero esta figura propone un cambio de paradigma, invita a pensar en la propiedad no solo como un lugar para vivir, sino también como una herramienta de inversión o planificación financiera.
“El que compra, se convierte en dueño legal de la casa, pero cede temporalmente el uso. Puede sonar raro, pero es una de las formas más inteligentes de invertir pagando mucho menos”, explica Juan Manuel Tapiola, autor del libro Cómo ser dueño en Argentina y no morir en el intento.
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Según Tapiola, la clave está en que no hay intermediarios financieros, ni cuotas ajustables, ni deudas bancarias. “El vendedor obtiene liquidez sin mudarse. El comprador accede a una propiedad hasta un 50% más barata. Se pacta un precio fijo, sin inflación de por medio. Todos ganan”, resume.
¿Podría convertirse en una política social?
En la actualidad, el alquiler promedio supera la mitad del salario, la nuda propiedad podría tener un impacto más allá del negocio inmobiliario. No solo permitiría dinamizar las operaciones en el mercado, sino también brindar estabilidad a los adultos mayores y facilitar el acceso a la vivienda a nuevos compradores.
“Una sociedad de dueños es una sociedad libre. Dueños que no dependen de subsidios ni del favor de nadie, que construyen estabilidad y herencia. Ser dueño no siempre es tener las llaves hoy. A veces, es tener la visión de abrir las puertas mañana”, concluye Tapiola.
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