Iberia se hace cargo y baja los precios de sus vuelos entre Madrid y Barcelona
Tras los accidentes ferroviarios, Iberia amplía su oferta de vuelos entre Madrid y Barcelona y fija un precio máximo hasta el 19 de febrero.
Tras los accidentes ferroviarios, Iberia amplía su oferta de vuelos entre Madrid y Barcelona y fija un precio máximo hasta el 19 de febrero.
Hace poco más de medio mes, España vivió una de las tragedias de transporte más graves del último tiempo en Europa occidental. El episodio central fue la colisión entre un tren de alta velocidad de Iryo y una formación Alvia de Renfe en Adamuz, Córdoba, que dejó al menos 46 víctimas fatales y más de un centenar de heridos, y se convirtió en el siniestro con más muertos en el país desde 2013. Apenas dos días después, otro accidente en Cataluña volvió a encender las alarmas: un tren de cercanías chocó contra un muro derrumbado sobre la vía en Barcelona y provocó la muerte del conductor en prácticas. La seguidilla de hechos puso en cuestión el estado de la infraestructura, los protocolos de seguridad y la capacidad de respuesta del sistema ferroviario español.
A partir de entonces, se activaron restricciones operativas y medidas preventivas que impactaron de lleno en la red: tramos cortados durante días, reducción de velocidades y cancelación de servicios. El resultado fue un colapso parcial del sistema de trenes y una caída en la oferta de viajes, especialmente en el eje Madrid–Barcelona, el más utilizado del país.
En ese contexto de restricciones, cancelaciones y menor oferta en la red ferroviaria, Iberia decidió reforzar su presencia en el corredor aéreo más utilizado del país. La aerolínea mantendrá hasta 14 frecuencias diarias por sentido entre Madrid y Barcelona (una ruta clave tanto para residentes como para turistas internacionales) y fijó un precio máximo para los pasajes en clase turista, con el objetivo de absorber parte de la demanda desplazada desde el tren.
El tope establecido es de 99 euros por trayecto, una cifra que se ubica en línea con los valores actuales del tren de alta velocidad (un ida y vuelta puede rondar los 80 euros o algo más), pero con la ventaja de un tiempo de viaje sensiblemente menor. La apuesta busca posicionar al avión como una alternativa competitiva en un escenario de oferta ferroviaria limitada.
La medida estará vigente, al menos, hasta el 19 de febrero y apunta a ofrecer una opción de transporte estable y previsible en medio de la incertidumbre operativa que atraviesa la alta velocidad. Desde la compañía señalaron que el refuerzo de la ruta responde al fuerte aumento de consultas y reservas registrado en los últimos días, especialmente entre viajeros frecuentes y usuarios corporativos.
Tras los choques de las últimas semanas, la red ferroviaria española entró en un esquema de emergencia operativa. Las autoridades dispusieron reducciones de velocidad en varios corredores de alta velocidad, con rebajas que en algunos tramos pasaron de los 300 km/h a 200 km/h, además de la suspensión de servicios nocturnos y la cancelación de frecuencias mientras avanzan las investigaciones técnicas sobre el estado de las vías y el material rodante.
El impacto no fue sorpresivo para los trabajadores del sector. El sindicato de maquinistas Semaf, que agrupa a cerca del 90% de los conductores de tren en España, venía denunciando centenares de incidencias previas en distintos trayectos, incluidos movimientos bruscos, vibraciones anómalas y desgaste acelerado de la infraestructura. Según el gremio, el deterioro es progresivo y responde a una falta sostenida de inversión en mantenimiento, tanto en las vías como en los trenes.
Tras la muerte de dos maquinistas en menos de 48 horas (el conductor del tren de alta velocidad implicado en el accidente de Córdoba y el maquinista en prácticas fallecido en el choque de un tren de cercanías contra un muro derrumbado en Barcelona), Semaf convocó además a una huelga nacional del 9 al 11 de febrero, al considerar “inadmisible” el deterioro de un sistema que, según advierten, ya no garantiza niveles óptimos de seguridad ni fiabilidad. Los propios conductores reconocen que hoy deben reducir la velocidad en tramos específicos para minimizar riesgos, en un contexto de uso récord de la red.
El efecto fue inmediato: menos trenes disponibles, más demoras y una oferta claramente insuficiente para absorber la demanda diaria. El corredor Madrid–Barcelona, el más transitado del país y uno de los grandes emblemas de la liberalización ferroviaria, quedó especialmente afectado. Con el servicio funcionando por debajo de su capacidad habitual y sin una fecha clara de normalización, miles de pasajeros se vieron forzados a buscar alternativas.
Ese vacío operativo es el que explica la rápida intervención de Iberia, que salió a cubrir parte de la demanda desplazada con más vuelos y precios topeados en la ruta aérea más utilizada de España.
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