El consumo general se mantiene bajo, con la gastronomía como excepción, un rubro que en los últimos años logró sostener niveles altos de demanda, incluso con limitaciones de oferta en cantidad de cubiertos, donde la demanda supera a la capacidad instalada.
Villa Gesell y Mar de las Pampas: mejor desempeño en el cierre de año
En el corredor geselino, diciembre fue más débil, pero Fin de Año mostró un repunte significativo. Ya en enero, Mar de las Pampas alcanza niveles de ocupación del 70–80%, mientras que Villa Gesell se ubica entre el 60 y 70%. Uno de los factores que explica este comportamiento es la política de precios: gran parte del sector mantuvo tarifas similares a las del año pasado, con ajustes acotados de hasta 15–20%.
“Los prestadores hicieron un gran esfuerzo por no trasladar costos a precios, pero aun así el consumo no termina de despegar. Se nota algo más de movimiento los fines de semana, pero el gasto promedio sigue siendo bajo”, analizó García.
Mar del Plata: ocupación sostenida, con cautela en el gasto
En Mar del Plata, la ocupación turística durante enero ronda el 65%, consolidando a la ciudad como uno de los destinos con mayor volumen de visitantes, aunque también atravesada por el mismo patrón de estadías cortas y consumo cuidado. “Mar del Plata tracciona por cercanía, conectividad y oferta, pero el visitante está muy atento al bolsillo. Hay presencia, hay movimiento, pero no hay derroche”, sintetizó el titular del área Turismo de FEBA.
Una temporada de cercanía y decisiones medidas
El balance general de las fiestas y la primera quincena de enero confirma una temporada con expectativas moderadas, atravesada por un contexto económico que condiciona el gasto, pero que también impulsa el turismo de cercanía y las escapadas cortas. “No es una mala temporada, pero es una temporada distinta. Más austera, más planificada y con mucho peso los fines de semana. El desafío del sector es sostener actividad y empleo en un escenario donde el turista elige, compara y ajusta cada decisión”, concluyó Camilo Alberto Kahale.
Con este escenario, el verano 2026 en la Provincia de Buenos Aires se perfila como una temporada de movimiento constante pero fragmentado. La clave estará en la capacidad de los destinos para adaptarse a un visitante que prioriza cercanía, experiencias puntuales y consumo responsable.
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