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Esclavitud en alta mar: El atún tras la sombra de los convenios de libre comercio

El nuevo siglo trajo lo peor del pasado; la reducción humana a la esclavitud y el ejemplo del desprecio por todo lo que late: El atún es el botón de la muestra

Aunque se ha documentado reducción a esclavitud en flotas de aguas distantes procedentes de China, Taiwán y Corea del Sur explotadoras de atún, "esta es la primera vez que se vinculan directamente acusaciones con productos a la venta en supermercados británicos", según el Financial Times. ¿Cuál sería el rol de la Argentina de suscribir convenios?

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El océano guarda en profundo silencio las condiciones de esclavitud de los trabajadores de la pesca; las naciones también, según The Financial Times

Una investigación exhaustiva revela que productos de atún vinculados a graves acusaciones de trabajo forzoso y abusos en flotas de aguas distantes están siendo vendidos directamente en los estantes de los principales supermercados británicos. Esta conexión directa entre la explotación y el consumo ha encendido las alarmas en la industria minorista y de derechos humanos.

El palangre y la esclavitud

La documentación y los testimonios recabados por organizaciones como el Grupo de Trabajo sobre Productos del Mar y la Fundación para la Justicia Ambiental (EJF) señalan al palangre o línea larga como el método de pesca con el mayor riesgo documentado de explotación laboral. A diferencia de los barcos de cerco que capturan atún más pequeño para enlatar, los palangreros industriales se centran en especies de alto valor y emprenden viajes que a menudo se extienden por años en aguas distantes, como cerca de las Islas Cook y Micronesia.

En estas condiciones de aislamiento, la explotación prospera. Pescadores indonesios a bordo de buques chinos que abastecen al Reino Unido han denunciado un patrón de abusos entre 2018 y 2024, que incluye violencia física, jornadas laborales excesivas (con solo dos horas de descanso según un testimonio), atención médica deficiente, confiscación de documentos de identidad y retención de salarios.

Estos son claros indicadores de trabajo forzoso según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Un tripulante describió las condiciones a bordo, incluyendo el alojamiento, como estrechas, sofocantes y carentes de privacidad, con literas que han sido comparadas con "ataúdes".

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¿Qué conexión guarda la lata de atún con la esclavitud?

China no explota sola

Los documentos contractuales y las nóminas analizadas de los pescadores contienen múltiples señales de alerta que sugieren servidumbre por deudas y falta de libertad de movimiento.

  • Jornadas de servicio prolongadas: Los contratos exigen 24 meses en el mar, el doble del estándar internacional de 12 meses.
  • Servidumbre por deudas: Cláusulas que responsabilizan a la tripulación por el coste del transporte de vuelta a casa si deciden marcharse, atrapándolos efectivamente a bordo.
  • Salarios subestándar: Los salarios mensuales, que oscilan entre 357 y 382 dólares, representan solo una fracción (entre un cuarto y un tercio) de las normas internacionales.

Además, los testimonios revelan negligencia médica que ha llevado a tragedias, como la muerte de tripulantes por beriberi, una enfermedad por deficiencia vitamínica, atribuida a alimentos caducados y falta de atención.

Atún: la ilusión de la trazabilidad y el escudo de la certificación

La complejidad de la cadena de suministro global del atún, donde grandes empresas controlan casi la mitad de la captura mundial, permite que los abusos se oculten. La trazabilidad es notoriamente difícil; los productos a menudo indican dónde se procesó el pescado, en lugar de dónde se pescó. Expertos estiman que hasta el 60% de la captura mundial de atún podría ser imposible de rastrear o "oscura", siendo flotas de China, Corea del Sur, Japón y España las de mayor incidencia.

Lo más preocupante es que las pesquerías vinculadas a las denuncias de abusos—incluidas las chinas y surcoreanas— ostentan el logotipo azul del Marine Stewardship Council (MSC). Aunque el MSC es una etiqueta ecológica centrada en la sostenibilidad ambiental y condena el trabajo forzoso, "no realiza ninguna declaración social" y no considera las denuncias laborales dentro de su ámbito de actuación.

Investigaciones han demostrado que las condiciones a bordo de los buques atuneros son imposibles de rastrear en el 74% de las capturas certificadas por el MSC, lo que, según los críticos, otorga un "escudo dorado" a los minoristas sin garantizar los derechos laborales fundamentales.

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Los documentos contractuales y las nóminas analizadas de los pescadores contienen múltiples señales de alerta que sugieren servidumbre por deudas: Cláusulas que responsabilizan a la tripulación por el coste del transporte de vuelta a casa si deciden marcharse, atrapándolos efectivamente a bordo.

Ante las acusaciones, los supermercados británicos han prometido investigar "con urgencia", mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores de China niega las acusaciones, afirmando ser "un país pesquero responsable".

La presión por los bajos precios minoristas y el aumento de costes empuja a los operadores de flotas a recurrir a mano de obra migrante barata y a escatimar en seguridad, una práctica que los expertos vinculan directamente con la dependencia de subsidios gubernamentales.

Las organizaciones de derechos humanos insisten en que, más allá de la certificación, la solución reside en la aplicación de las leyes internacionales y nacionales vigentes. Se exige a los minoristas una debida diligencia obligatoria a nivel de buques y de contratación, ya que es allí donde "comienza el camino del trabajo forzoso".

Asimismo, los pescadores exigen derechos laborales fundamentales: libertad de asociación, negociación colectiva y acceso a un mecanismo de quejas. Como primer paso, se propone exigir la instalación de Wi-Fi a bordo para permitir la comunicación, la denuncia de abusos y el acceso a información salarial, algo que actualmente es casi imposible en alta mar.

La posición de Argentina

La explotación laboral en flotas pesqueras de China y Corea del Sur es relevante para Argentina por un triple motivo: legal, de soberanía y comercial. Argentina debería actuar contra la pesca INDR y el trabajo forzoso por su adhesión a las normas de la OIT.

Un acuerdo comercial con USA intensifica esta relevancia. USA prohíbe legalmente la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. Por ello, si Argentina firma un tratado con los países denunciados en el informe, podría verse obligada a fiscalizar y limitar sus propias cadenas de suministro con países señalados por explotación, evitando que productos vinculados a abusos entren en el mercado argentino y luego, indirectamente, a USA, convirtiendo las prácticas laborales de terceros en una potencial barrera comercial.

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