Sin el dólar y las tarifas como anclas, el ajuste fiscal es el nuevo faro para bajar la inflación, creen en el ministerio de Economía. El reordenamiento de las cuentas públicas funcionaría como catalizador para sacar la suba de precios del sendero del 7% mensual y ubicarlo en el 3%, tal la meta del Palacio de Hacienda. Menor emisión, eliminación de subsidios y exenciones para recuperar recaudación, y licuación del gasto serían la clave. El costo sería una menor expansión de la economía, estimada en un 2%, la mitad del 4% proyectado para todo 2022, que incluía un arrastre del rebote del 10% post pandemia. Al enfriamiento contribuirá además el aumento de las tasas de interés, que esta semana volvieron a subir tras la difusión del dato inflacionario. Se sabe: toda vez que se remunera mejor el ahorro se desincentiva la inversión.
Zanahoria electoral
¿Cuál será entonces la zanahoria para un 2023 electoral? Con el gasto en obra pública apenas por arriba del registro de 2022 (en términos reales), el Gobierno apuesta todo a que la inflación muestre una tendencia declinante y que los salarios le ganen, lo que sería una condición sine qua non para poner al Frente de Todos en condiciones de competitividad cuando renovar el mandato presidencial es lo que está en juego. El orden de las cuentas públicas busca ser el nuevo ancla contra los precios, aunque eso repercuta en el nivel de actividad y algunas correcciones (el aumento de tarifas, por ejemplo) impacten en los ingresos.
El proyecto de presupuesto está atravesado por el acuerdo con el FMI, que el kirchnerismo votó en contra tanto en el Senado como en Diputados. Máximo Kirchner renunció como jefe de la bancada oficialista en la Cámara Baja por su disidencia con el contenido de los firmado por Martín Guzmán. Un ejemplo de coherencia de La Cámpora sería votar también en contra de un presupuesto que se fija por los parámetros de aquel acuerdo y que Massa viene de discutir con los burócratas del Fondo en su paso por Washington. La sintonía del hijo de Cristina Kirchner con el ministro de Economía -con quien compartió una reunión en el despacho de la Vicepresidente el jueves- deja la sensación de que esta vez no habrá oposición interna, más allá de algunas expresiones minoritarias, como la del piquetero Juan Carlos Alderete, o tal vez los diputados que responden a Juan Grabois. Desde Juntos por el Cambio, en tanto, el gobernador jujeño Gerardo Morales propone aprobar el proyecto en general y luego discutir punto por punto.
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Proyecciones de inflación y dólar incluidas en el proyecto de presupuesto.
Una poca de gracia
En su reaparición pública Cristina Kirchner llamó nuevamente a un diálogo con la oposición que conduzca a un “acuerdo mínimo en economía”. La Vicepresidente dijo que “la gracia es juntarse con los que piensan distinto”. Citó como ejemplo su encuentro privado con Carlos Melconian, el mismo que consideró una “fantasía” la proyección de inflación del presupuesto que el gobierno de la propia CFK envió al Congreso. La convocatoria de la Vice al diálogo (que no es nueva) chocó con el escepticismo de Juntos por el Cambio que le recrimina al oficialismo una dualidad que hace imposible cualquier acercamiento. Los que llaman a discutir ideas son los mismos que los acusaban de instigadores del atentado contra la exPresidente, se quejan. Mauricio Macri puso como condición discutir “con la Constitución arriba de la mesa”. Las reservas del exmandatario se conocieron hacia el fin de una semana en la que se habló mucho de la posibilidad de un encuentro entre el líder del PRO y la jefa del kirchnerismo por la reunión que esta tuvo hace unos meses con José Torello, un amigo y estrecho colaborador del primero. Una versión sostiene que Torello se habría ofrecido como nexo entre ambos líderes. Macri hace trascender que no se necesitan intermediarios para un contacto de ese calibre.
La desconfianza entre los todistas y los cambiemitas se acrecentó además por la sospecha de los opositores de que en un momento u otro el Gobierno impulsará la derogación de las PASO. Los puso en alerta el pronunciamiento en contra de las primarias de legisladores nacionales que responden al gobernador cordobés Juan Schiaretti, que siempre intentó mostrarse por encima de “la grieta”, pero esta vez podría votarle al oficialismo una ley que podría desarticular a la oposición como efecto. “Nos quieren joder”, reprochó el jujeño Gerardo Morales, que entiende que la eventual movida del peronismo tiene como objetivo primordial dejar a la oposición sin una herramienta vital para resolver sus internas. El propio Morales reconoció su importancia al anticipar que en caso de que se deroguen las PASO, JxC tiene previsto un mecanismo alternativo para definir las candidaturas de su espacio.
Instigadores deseados (Parte II)
En su discurso en el Senado frente a referentes religiosos, Cristina Kirchner también se refirió por primera vez al atentado que sufrió en la puerta de su domicilio, en el barrio de Recoleta. A tono con el speech del oficialismo, la Vicepresidente buscó el origen del episodio en “las palabras de odio que preceden a los hechos violentos”. Aunque evitó señalar a la oposición, los medios y la Justicia como instigadores, tal como rezó el fallido manual del Gobierno durante los días posteriores al episodio. De todas formas, no cesaron durante la semana los intentos de las usinas mediáticas del kirchnerismo por tratar de encontrar una terminal en instigadores deseados, ya sea el fiscal Carlos Stornelli, que pidió enviar a juicio oral a CFK por la causa de los cuadernos; o el empresario cercano a Mauricio Macri Nicolás Caputo, por un pago a la carpintería de uno de los referentes de Revolución Federal, un grupo que realizó escraches contra funcionarios y manifestaciones violentas de las que participó, al menos en una ocasión, Brenda Uliarte, procesada junto con Fernando Sabag Montiel por el intento de asesinato de la Vicepresidente. Desde el grupo Caputo negaron cualquier pago a la carpintería de Jonathan Morel. El “hermano de la vida” de Mauricio Macri, no obstante, se habría sentido más incómodo con la difusión del blanqueo de fondos que tenía en paraísos offshore que con su vinculación indirecta con el atentado.
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Cristina Kirchner buscó en los "discursos de odio" el motivo del atentado que sufrió.
NA
Decepción progre
Hasta el momento, la investigación judicial no ha arrojado involucrados en el atentado más allá de los 4 detenidos por el hecho. Por otro lado, la falta de, por así llamarlos, “autores intelectuales” puso a relieve un fenómeno muy llamativo. Se trata de cierta decepción en un sector del progresismo -alineado en general con el kirchnerismo- por la posibilidad de que el accionar de Sabag Montiel, Uliarte y la denominada ‘Banda de los Copitos’ no haya estado motivado, al menos en principio, por “los discursos de odio” que ese segmento vincula directamente con los medios críticos del Frente de Todos o la oposición política. En esta misma columna se citó la semana pasada un texto del sociólogo e investigador del Conicet Ariel Wilkis que ponía el foco en la realidad socio-económica de los atacantes como disparador más que en la penetración de mensajes anti K.
Con motivo de aquel texto, Wilkis fue entrevistado esta semana en el programa ‘Pasaron cosas’ de Radio Con Vos. A pesar de la insistencia de los columnistas para que el entrevistado señale el origen de la violencia en las manifestaciones críticas al Gobierno, Wilkis sostuvo que existiría una condición preexistente para que, en todo caso, esos discursos - que él no desestima- “prendan”. En síntesis, es -en la visión del sociólogo- la frustración por la realidad social la base sobre la que los “discursos de odio” podrían tener algún efecto sobre los receptores. No al revés. "Salir a la caza de discursos de odio como acción política nos lleva al sin sentido", definió Wilkis. Esta visión alternativa, si no anula, reduce a un segundo plano el argumento de Cristina Kirchner y sus seguidores, y les genera mucha incomodidad. Durante la entrevista al sociólogo, el conductor del ciclo, el periodista Alejandro Bercovich reconoció: "Todo lo que no sea exactamente lo que queremos escuchar nos saca de plano".
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