De esa manera, la fórmula cordobesa que representará a Juntos por el Cambio no tendría un mínimo componente macrista, algo que evidencia la pérdida de poder del ex mandatario frente a sus socios. Por eso, el ex presidente de Boca estaría dispuesto, incluso, a quitarle el apoyo a esa lista.
Aún peor, hay quienes analizan un escenario de ruptura tal que podría terminar en una transferencia de dirigentes. Bien conocida es la buena relación entre Macri y Juan Schiaretti.
Ahora representado por Martín Llaryora, el oficialismo cordobés nunca ocultó su diálogo con el ala macrista de Juntos por el Cambio. Y con la oposición agrietada, el PJ estaría dispuesto a abrirle la puerta del espacio a ese componente macrista que quedó fuera en JxC.
El enojo de Macri coincide, además, con la necesidad del PJ cordobés de expandir la alianza. Llaryora busca activamente dirigentes opositores que no estén de acuerdo con que Juez sea candidato para ofrecerles un puesto de gestión en una eventual administración suya.
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Rodrigo De Loredo y Juez, lejos de Macri.
El punto de conexión más claro en esa posible transferencia de jugadores es Gustavo Santos. El ex secretario de Turismo de la Nación durante la era Macri tiene fuertes lazos con el Gobierno provincial y no tuvo lugar en la rosca de Juntos por el Cambio.
Santos es el hombre más cercano a Macri en Córdoba, y ya pasó por el gobierno de Juan Schiaretti en dos oportunidades. Lejos de ser imposible, es bastante probable que el jugador del ex presidente pueda volver a sumarse a una gestión ampliada del peronismo, que espera presentar una coalición bajo el provocativo nombre de Hacemos Juntos por Córdoba.
Con Santos, podrían desembarcar en el oficialismo decenas de dirigentes que busquen protagonismo oficial que no encontrarían en Juntos por el Cambio. Algo que pondría tal tensión entre el PRO y sus socios, que la ruptura sería casi inevitable.
Así las cosas, el enojo de Mauricio Macri y la necesidad del peronismo de borrar los límites partidarios explicada como una tendencia política podrían derivar en que, por venganza, el ex presidente termine nutriendo fuerzas de afuera de la alianza que supo crear en 2014. Algo que podría marcar el principio del fin de Juntos por el Cambio.
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