Farmacia de 600 años
Cocodrilos embalsamados, ungüentos de víboras, sangre de murciélagos, pócimas de colores, hongos disecados, raíces y máscaras mortuorias aún se evidencian en esta herboristería de más de 600 años. La guía turística de esta centenaria farmacia, Birgitta Laanmets, explica al medio DW sobre el erizo embalsamado y la elaboración de un incienso a partir de sus espinas:
Se quemaban espinas de erizo y ahumaban la casa porque se creía que su humo purificaba el aura de la casa y alejaba a las enfermedades Se quemaban espinas de erizo y ahumaban la casa porque se creía que su humo purificaba el aura de la casa y alejaba a las enfermedades
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Interior de la farmacia de más de 600 años.
De igual forma, la guía Birgitta Laanmets explica que la orina del erizo servía para elaborar un colirio para los ojos. Asimismo, Birgitta señala que los sapos colgados que decoran las inmediaciones se colocaban allí para ahuyentar la peste .
A su vez, Birgitta Laanmets sostiene que los boticarios realizaban un aceite de lombriz porque le conferían propiedades de fortalecimiento inmunológico.
La mujer de estonia comenta a DW las estrategias de venta de estos fitoterapeutas: servían una especie de vino tinto a sus potenciales clientes. Según Birgitta Laanmets, este tinto con especias y de sabor a Oporto permitía que la clientela "soltará la lengua" sin tapujos. Entonces, los boticarios podían desplegar su medicina preventiva y curativa sin trabas.
La farmacia más antigua de Estonia
Dinastía herbaria
El primer dueño registrado fue un inmigrante húngaro llamado Johann Burchart. Este hombre boticario inauguró su linaje de farmacéuticos famosos en Tallin. Las distintas generaciones de los Burchart mantuvieron los derechos del herbolario a través del alquiler.
Sin embargo, recién en 1688, la cuarta generación de Johann Burchart adquirió la propiedad por una suma de 600 táleros.
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Mobiliario y elementos homeopáticos de esta farmacia en Tallin.
Cabe destacar que unas ocho generaciones posteriores a Johann Burchart, obtuvieron tanto su mismo nombre -por costumbre en primogénitos- como sus dotes medicinales. Está constatado que los Burchart se desempeñaron en la medicina y la homeopatía.
Existen especulaciones de que Johann Burchart V fue llamado en estado crítico por el mismísimo Pedro El Grande. Pero, no logró llegar a tiempo a San Petersburgo.
Es importante señalar la notoriedad de este quinto Johann durante la Peste Negra. En plena pandemia europea bubónica, este médico Johann Burchart V fue una especie de fitoterapeuta notorio de la ciudad de Tallin. El ilustrado en medicina natural suministró sustancias naturales paliativas a enfermos de la peste y a soldados del ejercito en la Escuela Naval.
Es emocionante saber que esta farmacia permaneció inmutable en el tiempo. Conservadas sus pociones y plantas de la ayurvédica herboristería milenaria ¿A cuantas madres les habrán inducido al parto o cuantas infecciones bucales habrán curado con gárgaras especiales?
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