El Tottenham Hotspur de Cuti Romero perdió otra vez y quedó a un punto del descenso
Tras echar a Ange Postecoglou luego de ganar la Europa League, Tottenham se hunde: perdió con Crystal Palace y quedó a un punto de la zona de descenso.
06 de marzo de 2026 - 09:00
Vuelve a pasar. Vuelve a quedar el estadio vacío. Y vuelve a aparecer el nombre de Daniel Levy en el centro de la bronca. El Tottenham Hotspur entra en el tramo final de la temporada con nueve fechas por delante y un escenario impensado meses atrás: jugarse la permanencia en la Premier League.
El equipo, ahora dirigido por Igor Tudor tras la salida de Thomas Frank, volvió a tropezar este fin de semana. La derrota 3-1 ante el Crystal Palace de Ismaïla Sarr y compañía lo hunde aún más en la tabla de la liga más importante de Europa. Un golpe duro si se mira el contexto reciente del club del norte de Londres, que hace apenas un año levantó su primer título de Europa League tras vencer al Manchester United en una final cerrada y muy disputada. Aquel logro, sin embargo, terminó con una decisión difícil de explicar: la salida del técnico campeón, Ange Postecoglou.
“Da escalofríos de solo pensarlo”, dijo el histórico exjugador de los Spurs Tim Sherwood al referirse a la posibilidad del descenso. El temor empieza a instalarse entre los hinchas, y también el enojo. Las imágenes del moderno Tottenham Hotspur Stadium (considerado uno de los recintos más avanzados del fútbol mundial) con aficionados abandonando sus asientos antes del final dejaron una postal clara: dos realidades conviven hoy en el club. Por un lado, la de una institución que aspiraba a convertirse en potencia global; por el otro, la de un proyecto deportivo que, para muchos, refleja una gestión cuestionada y que hoy amenaza con empujar al equipo hacia el Championship.
La tabla aprieta y el calendario no da respiro
A falta de nueve jornadas para el cierre de la Premier League (de la fecha 30 a la 38) el margen de error para el Tottenham prácticamente desapareció. El conjunto londinense suma 29 puntos y ocupa el 16° puesto, apenas un escalón por encima de la zona roja.
La pelea por la permanencia está completamente abierta. Leeds aparece 15° con 31 unidades y Brighton 14° con 37, mientras que Nottingham Forest marca el límite del descenso con 28 puntos, apenas uno por debajo de los Spurs pero con mejor diferencia de gol que los de abajo. Ya dentro de la zona de descenso aparecen West Ham, también con 28, seguido por Burnley con 19 y Wolverhampton con 16.
En este escenario cada punto pesa como oro, y el contexto deportivo no ayuda. El equipo de Igor Tudor atraviesa una racha de bajas importantes: Cristian Cuti Romero está suspendido, mientras que futbolistas clave como James Maddison, Dejan Kulusevski, Djed Spence, Destiny Udogie, Rodrigo Bentancur y Ben Davies arrastran lesiones que reducen las variantes del plantel.
A la presión de la liga se suma además el frente internacional. Tottenham deberá enfrentarse al Atlético de Madrid en la Champions League, una serie que en otro momento habría sido el gran objetivo de la temporada. Hoy, sin embargo, el escenario cambia: en el club saben que asegurar la permanencia en la Premier es la prioridad absoluta. Aun así, avanzar en Europa podría convertirse en el golpe anímico que necesita un equipo golpeado y sin margen de error.
Daniel Levy
Daniel Levy, ex presidente del Tottenham Hotspur y figura central en el debate por el presente deportivo del club.
IAN KINGTON / AFP
El estadio de Levy y el riesgo de un golpe histórico
El contraste es todavía más fuerte si se mira el proyecto institucional que impulsó Daniel Levy (ahora reemplazado por Peter Charrington) en los últimos años. El Tottenham Hotspur Stadium, inaugurado en 2019, es considerado uno de los recintos más modernos del fútbol mundial. Costó más de mil millones de libras y fue pensado no solo para el fútbol: allí se juegan partidos de la NFL, conciertos masivos y eventos internacionales que transformaron al club en una máquina de ingresos.
Sin embargo, mientras el estadio se consolidaba como modelo de negocio dentro del deporte global, el proyecto deportivo empezó a perder estabilidad. Cambios constantes de entrenadores, planteles que nunca terminaron de consolidarse y decisiones dirigenciales discutidas fueron debilitando a un equipo que durante años había logrado mantenerse entre los protagonistas del fútbol inglés.
Hoy la realidad es otra. Con nueve jornadas por delante, Tottenham pelea por algo que parecía imposible para un club de su dimensión: evitar el descenso al Championship. En un estadio pensado para las grandes noches europeas, el equipo del norte de Londres enfrenta ahora un desafío mucho más urgente y terrenal: sobrevivir en la Premier League.