Y por último y no por ello menos importante, la elección provincial es prioridad. El apoyo de Juan Schiaretti a su candidato, Martín Llaryora, será sin dudas el objetivo mínimo a lograr para el gobernador saliente, tras más de 23 años de gestión ininterrumpida junto con José Manuel de la Sota.
Alrededor del cordobés consideran que en muy poco tiempo de campaña, Juan Schiaretti podría lograr ser un candidato competitivo de cara al 2023. Reunir una buena base de votos le aseguraría, de mínima, poder sentarse en una eventual mesa de negociaciones en un posible balotaje, algo que es bastante probable.
Con todo eso en consideración, la espera de Juan Schiaretti es lógica. Cómo es su costumbre, el manejo del tiempo es una de sus habilidades más grandes como político, y en este caso no sería la excepción, teniendo en cuenta la crisis mayor que se presenta como escenario para la próxima elección.
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