En segundo lugar, aparece el nombre de la diputada Gabriela Estévez, una mujer del cristinismo, que responde directamente a esa línea. Líder de La Cámpora en Córdoba, Estévez se presenta como una de las dirigentes de la provincia más cercanas a los Kirchner, en especial con Máximo.
Y el tercer nombre cordobés que aparece en la lista de consejeros es el de Óscar González, un schiarettista y legislador en Córdoba, que preside el PJ en aquella provincia. La presencia de González en la lista es la más interesante de las tres gracias a las posibles lecturas sobre su presencia.
El hecho de que González sea un dirigente salido de la escuela schiarettista y aún forme parte de ese sector puede ser tomado como un guiño de Hacemos por Córdoba hacía el Presidente. Sin dudas que la presencia del Legislador entre los consejeros que acompañan a Fernández en la lista es una señal de apoyo concreta, pero los cuestionamientos se abren sobre la profundidad de ese apoyo.
Hace algún tiempo a esta parte, el espacio schiarettista ha entrado en conversaciones con el Frente de Todos para llegar a un acuerdo de unidad política en la provincia, aunque los últimos datos indican un alejamiento de los espacios. Cabe recordar que en Córdoba, el peronismo se encuentra “dividido” en diferentes corrientes, tal y como lo representan los consejeros.
La necesidad de Alberto F. de unificar al peronismo a nivel nacional hace que en Córdoba se instale una auténtica partida de ajedrez para tener todas las figuritas peronistas en su álbum. Y la de Juan Schiaretti y su espacio se presenta, a priori, como una de las más difíciles de conseguir para el kirchnerismo debido a la larga historia que hay entre ambos espacios, con una muy mala relación en los últimos años de la última gestión de Cristina Kirchner.
Si bien esas diferencias se han acortado producto del tiempo, los cambios políticos y las necesidades mutuas que se han satisfecho como por contrato durante 2020 entre ambos espacios (quórum a cambio de ayuda naciona,l en el Congreso), las mismas no dejan de existir, y menos de manera personal, en conducciones ultra personalistas. De hecho, luego de la reestructuración de la deuda de Córdoba lograda de manera independiente por la gestión de Schiaretti, el Gobierno provincial retomó el despegue del espacio de la imagen frentetodista, aunque nunca de manera definitiva.
Por ello, la presencia de González en la lista de Alberto F. no es un dato menor a la hora de tener en cuenta cual es la realidad de la relación entre Schiaretti y Fernández. A pesar de que el mandatario provincial ha evitado el contacto con el Presidente, o funcionarios nacionales, además de eludir todo aquello que pueda ser interpretado como un guiño político, es inevitable pensar que puede estar gestándose en realidad un acuerdo político entre ambas partes, que a futuro pueda unir los espacios.
Desde Hacemos por Córdoba niegan rotundamente que la presencia de González sea un signo de acuerdo, sino que corresponde a un compromiso que el Gobernador tomó con el Presidente, y que la relación “institucionalmente correcta” obliga a garantizar. Lo cierto es que, luego de muchos años sin presencia en el peronismo nacional, el schiarettismo vuelve a tener una voz en el PJ nacional y de la mano de un Gobierno kirchnerista, algo impensado hace un par de años atrás.
De este modo, hay quienes descreen de un acuerdo según sus palabras, y hay quienes creen que desde la cocina se viene un plato fuerte, sobre todo para los votantes del schiarettismo en Córdoba. Quedará por verse si finalmente se desencadena un acuerdo, tal y como desea Fernández (que necesita de los legisladores de Schiaretti en el Congreso), o si prima la tradición anti K del schiarettismo como memoria de un partido que nunca se casó con nadie a nivel nacional.