“La Argentina, hoy exportadora neta de energía, tiene una oportunidad histórica: capturar la renta extraordinaria y ponerla al servicio del pueblo”, señala el texto.
En esa línea, se propone que el Estado intervenga para evitar que el impacto del aumento de precios internacionales (especialmente en energía, fertilizantes, alimentos y transporte) recaiga directamente sobre consumidores y productores. “Cuando sube el petróleo, sube el flete, sube el pan, sube la leche”, advierte el documento, al justificar la necesidad de desacoplar esos aumentos del mercado interno.
Además, el proyecto contempla la suspensión de la venta de activos energéticos en el contexto actual, al considerar que se trata de una herramienta clave para garantizar el abastecimiento.
Subsidios, reservas y alimentos: cómo funcionaría el esquema
Uno de los ejes centrales de la propuesta es la creación de un mecanismo para captar la renta extraordinaria derivada del aumento del precio del petróleo mediante derechos de exportación móviles. Esos recursos serían canalizados a un fondo anticíclico con tres destinos principales:
- Subsidios a insumos agropecuarios, como gasoil y fertilizantes
- Estabilización de precios internos de alimentos
- Acumulación de reservas internacionales
Según el proyecto, el sistema sería flexible: cuando los precios internacionales bajen, también lo harán las alícuotas, para no afectar la rentabilidad de los productores.
En paralelo, se busca garantizar el abastecimiento energético, moderar la inflación en productos básicos y asegurar el acceso a fertilizantes para sostener la producción agrícola.
“El consumidor no se verá afectado porque el precio interno quedará parcialmente desacoplado”, explica la iniciativa, que plantea al Estado como un “colchón” que redistribuye los efectos del shock externo.
Refuerzo social y críticas al Gobierno
El proyecto también incluye un refuerzo del 30% en la Asignación Universal por Hijo (AUH), con el objetivo de asegurar el acceso a alimentos básicos. “El aceite, pan, leche y carne son derechos, no deben ser consideradas mercancías de especulación”, remarcó Kirchner.
Durante el reciente debate por la Ley de Glaciares, el diputado advirtió sobre el deterioro del consumo interno: “En el país de las vacas, cada vez se come menos carne y se toma menos leche”. Y agregó: “En el país de Vaca Muerta, los argentinos no pueden cargar nafta”.
Además, cuestionó la falta de políticas energéticas de cara al invierno y criticó intentos de modificar la Ley de Zona Fría.
Frente al argumento oficial de restricción fiscal, Kirchner fue contundente: “No es válido el argumento tan usado por el Gobierno sobre que no hay plata. La plata necesaria la genera el shock externo. No es gasto del Tesoro; es renta extraordinaria”.
Un proyecto en clave geopolítica
La declaración de emergencia se fundamenta en el impacto global del conflicto en Medio Oriente, que genera “disrupción logística, volatilidad financiera y presión sobre los precios internacionales” de energía, alimentos y fertilizantes.
Ese escenario, advierten, pone en riesgo el abastecimiento, encarece los costos productivos y deteriora el poder adquisitivo de las familias.
“Se propone actuar con celeridad legislativa para dotar al Poder Ejecutivo de los instrumentos necesarios para amortiguar el shock externo, capturar la renta extraordinaria y proteger el ingreso de las familias argentinas”, concluye el proyecto.
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