Una interpretación adicional sobre las palabras de Larroque es que este quiso remarcar que Guzmán no cuenta con un respaldo legal que impida su remoción sin más que la firma de un decreto. Fue un pedido de que lo aparten. Pero no el único. Desde las cercanías Kicillof, la jefa del bloque de senadores provinciales, Teresa García, afirmó que el ciclo de Guzmán "está agotado". Juliana Di Tullio, una de las manos derechas de CFK en el Senado (preside el flamante bloque de Unidad Ciudadana), sugirió que el ministro "no le sirvió al pueblo" por lo que debería tener "una actitud menos individualista". O sea, que dé un paso al costado.
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El 'Cuervo' Larroque no dejó pasar oportunidad esta semana para 'pegarle' al ministro de Economía.
Mandamientos
Di Tullio, como lo hizo luego Cecilia Moreau, apuntó a la falta de una política redistributiva como centro de las críticas al ministro de Economía. Hay crecimiento, pero esa "bienaventuranza", dijo la senadora, no le llegó a un pueblo que "todavía sufre". Alberto Fernández se hizo cargo de ese señalamiento y sostuvo que trabaja para que ese reparto se haga -en forma de crecimiento del salario real- pero que esto es dificultoso por un "mal endémico", que es una inflación de 2 dígitos, del que -dio a entender- CFK también debería hacer una autocrítica. Fue una forma de defender a Guzmán. Otra fue señalar los datos positivos de la economía. "El crecimiento es muy grande. La recuperación del empleo es real. El consumo crece", dijo en un acto de CAME esta semana. Por otro lado, según publicó eldiarioar.com, se distribuyó una suerte de 10 Mandamientos para cobijar la gestión económica en público. Esto se reflejó en un acto que el albertismo hizo en Tres de Febrero donde destacaron las virtudes redistributivas del plan Guzmán. Una respuesta a los ataques. Habría que preguntarse por qué se hizo desde un distrito gobernado por un opositor.
El propio Guzmán, ante consultas sobre las presiones que recibe desde el propio oficialismo, respondió que él se dedica "100% a la gestión" y no a las "disputa de poder". Para Máximo Kirchner fue una provocación a la que contestó desde Baradero, donde encabezó un actividad como presidente del PJ bonaerense. “¿Cómo que nuestro ministro de Economía dice que él hace su trabajo pero que no se mete en disputas de poder? ¿Y entonces qué vamos a hacer?”, dijo el hijo de la Vice.
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Máximo Kirchner. Desde Baradero, el hijo de la Vicepresidente también 'atendió' a Guzmán. Foto: NA.
Como Lavand, pero al revés
Al discurso de las dificultades para redistribuir el crecimiento del Presidente Guzmán le sumó la imposibilidad de desacelerar la suba de precios en el corto plazo. "La receta simplista de bajar rápido la inflación generaría más inestabilidad y dañaría al país", dijo en el Foro Llao Llao. Guzmán terminó parafraseando, pero de forma inversa, al icónico mago René Lavand (1928-2015), quien al ejecutar uno de sus famosos trucos solía decir: "no se puede hacer más lento".
El Presidente sostiene al ministro de Economía frente al bombardeo kirchnerista. Pero esa defensa no es tan contundente como los ataques. Es más, en las últimas horas apareció una versión que asegura que Fernández fue de vuelta en busca del socorro de Roberto Lavagna, quien otra vez habría declinado la invitación. El exministro de Economía habría sugerido a su hijo, Marco, a quien ya colocó en el INdEC. En el Gobierno desmintieron tajantemente un contacto con ese fin. Lavagna no habría sido tan enfático.
Es el gran blindaje de Guzmán: no hay nadie que quiera ocupar la brasa caliente de Economía. En el kirchnerismo tampoco tienen un eventual reemplazo, ni siquiera un plan alternativo. Es el paradójico revés de la feroz disputa. Aunque más visible, Guzmán, sin embargo, no es el único blanco que los kirchneristas quieren derribar. También mantienen un encono con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y con el de Trabajo, Claudio Moroni. Tal vez haya sido un reflejo de autopreservación que Moroni haya concedido en estos días de tanta tensión interna la personería gremial al sindicato de judiciales porteños, una organización que tiene a una dirigente de La Cámpora como principal referente.
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"No se puede bajar más rápido", dijo Guzmán sobre la inflación en el Foro Llao Llao, en Bariloche. Foto: NA.
Teatralidad
Guzmán prometió que la inflación de marzo, de casi el 7%, sería la más alta del año. Lo que no dijo fue que las siguientes mediciones podrían tener una magnitud, aunque inferior, muy parecida. Es el caso del resultado de abril, que no estaría muy alejado del que se vio en el mes previo. Lo anticipó Kulfas, quien espera que una disminución considerable de la suba de precios se refleje recién en mayo. Del lado kirchnerista de la vida, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, pide explicaciones a los empresarios, una teatralidad que nunca obtiene el resultado que busca. De conseguirlo sería un milagro, pero Feletti ya dijo que eso no es lo suyo. Máximo también disparó en Baradero contra los dueños de las empresas que "ponen cara de yo no fui" cuando hay que "frenar los precios". Otras puesta en escena que excita a la militancia pero no arriba a ninguna solución de fondo.
Movimientos
La actividad de la rama sindical del PJ bonaerense le sirvió a Máximo como su propia celebración del Día del Trabajador, que se conmemora este domingo, separada de la movilización que los movimientos sociales protagonizarán el 01/05 en la Plaza de Mayo. Se trata de una convocatoria de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), organización en la que pisan fuerte el Movimiento Evita y la CTEP de Juan Grabois. En un primer momento había trascendido que se trataría de una movilización en respaldo del Gobierno, una suerte de contramarcha a la que La Cámpora motorizó el 24 de Marzo, de la que también participaría la CGT. Pero la central obrera consideró que no había clima de festejo, en un contexto de erosión de los salarios y declinó marchar.
De esa forma, la cancha será toda de las organizaciones sociales. Según se filtró, el documento que se leerá este domingo reclamará “reconocer institucional y económicamente” a la "economía popular". En otras palabras, la creación de un ministerio, por un lado, y de un salario universal básico, por el otro. Se especuló con que el Presidente anunciaría el primero de los ítems este domingo en una plaza dispuesta como un baño de masas. Pero la presencia del mandatario nunca fue confirmada. ¿Cumplirá Fernández con esas demandas? Enojado porque fue "vetado" de participar en la movilización, Luis D'Elía insinuó que el Evita sólo acompaña al Gobierno esperando que se cumplan sus pedidos. La demora en la respuesta podría generar que los movimientos sociales, uno de los pocos apoyos territoriales del Presidente, también empiecen a revisar esa adhesión.
Y del lado opositor...
Cristina Kirchner se quejó días atrás de que el diario Clarín le dedicaba demasiadas tapas. Sin embargo, la que más revuelo causó esta semana no la tenía a ella en el título principal, sino a un presunto acuerdo entre el radical Gerardo Morales y el oficialismo para zanjar la discusión por las designaciones de los legisladores que faltaban en el Consejo de la Magistratura. Según la denuncia de Clarín, Morales pactó con el Frente de Todos que se designe a la radical Roxana Reyes en el órgano de selección y remoción de jueces bajo la promesa de que aportaría votos para convertir en ley el proyecto oficialista de reforma de esa institución. Con esa zanahoria, Morales evitaba que en Diputados, como había ocurrido en el Senado, el bloque oficialista se partiera 'comiéndose' la silla en el Consejo que le correspondía a la oposición. El gobernador jujeño y presidente de la UCR, por supuesto, negó tales negociaciones. En público y en la reunión de la mesa nacional de Juntos por el Cambio, que lo apoyó pese a que Morales había denunciado una "operación" interna. Se sabe que el jujeño aspira a ser candidato presidencial. La movida -dio a entender Morales- habría buscado dejarlo fuera de juego. Sin embargo, las desconfianzas internas no se filtraron en el documento de JxC, que pateó la pelota afuera y sólo denunció una "operación de envergadura" con "falsa información".
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Juntos por el Cambio corrió a diferenciarse de Milei. Nadie entendió por qué. Foto: NA.
De todas formas, las supuestas andanzas del gobernador jujeño no fueron el centro del debate en el conglomerado opositor, que involuntariamente -alguno dirá, con una torpeza estremecedora- quedó bailando al ritmo de Javier Milei. El comunicado señaló de manera enfática que JxC no entablaría una alianza con el diputado de La libertad avanza, y ascendente figura de la política doméstica. La aclaración sorprendió, en primer término, porque el dirigente libertario ha dicho más de una vez que no le interesa tener una alianza con la UCR, Elisa Carrió y Horacio Rodríguez Larreta, más allá de que expresó simpatías por Macri y Patricia Bullrich (que luego dejaron trascender su fastidio por ese contenido puntual en el texto). Y luego porque es una discusión, la de las alianzas, fuera de todo timing, dado que falta más de un año para su inscripción electoral.
El politólogo Andrés Malamud, de pertenencia radical, remarcó que la declaración conjunta de JxC no sólo fue un "error" táctico sino también "una estupidez". "Le suben el precio a Milei y además se ve a 23 personas patoteando y haciendo bullying a una sola. Una estupidez", dijo. Malamud, en declaraciones televisivas, subrayó que el dirigente libertario representa "sentimientos masivos de furia". Se trata de un dato que no debería ser ignorado por JxC. Después de todo, es el mismo electorado al que pretende seducir.
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