Tampoco el comunista informe del INDEC puede estar en lo cierto, ya que el Coloso, Federico Sturzenegger, nos contó en un tuit que todavía estamos leyendo y con un timing envidiable (antes del documento en cuestión) que durante la primera mitad del gobierno de Milei se crearon 400.000 puestos de trabajo netos. El ministro nos explicó que no hay que mirar la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la fuente histórica en términos de desocupación, sino otro informe del INDEC -en el que seguro no influyen los socialistas- que muestra resultados mucho más benévolos y, por lo tanto, los únicos que importan.
“Es implausible que con tanto crecimiento tengamos un problema de empleo”, dice Sturzenegger. En efecto, la economía creció 4,4% en 2025, según otro informe del INDEC sin influencia comunista. Pero si hubiera un problema de empleo, -que, como nos explica el Coloso, no existe- nada tendría que ver con que los sectores que traccionan en la estadística -el agro, la actividad petrolera y minera, y la intermediación financiera- no son grandes generadores de puesto de trabajo, mientras que los que sí lo son -la industria, el comercio y la construcción- caen o crecen poco, incluso menos de lo habían retrocedido un año antes.
Algunos creen que el Presidente y sus colaboradores niegan la realidad o que buscan manipularla para que se ajuste a su relato. Aquí, argentinos de bien, preferimos pensar que el Gobierno nos está cuidando de que nos contagiemos de la mala onda que hace que caiga en las encuestas, con el temita del empleo y los bajos salarios picando en punta. Pero es en estos momentos en los que hay que reafirmar la fe en el programa económico, y en el Presidente, sobre todo cuando dice que ya estamos con una inflación que empieza con 0, aunque después venga el INDEC comunista a decirnos que, muy probablemente, empieza con 3.
En los sondeos de opinión también aparece la corrupción entre las principales preocupaciones. No debería serlo con un presidente que ha puesto la moral en el centro de su doctrina. Hasta publicará un libro titulado ‘La moral como política de Estado’.
Y vaya si no fue una muestra de ello haber mandado al ministro de Justicia en un raid mediático como si fuera su abogado defensor para sugerir que la causa $LIBRA debería anularse porque se filtró el borrador del acuerdo que el Presidente había firmado con el creador de la criptomoneda de la estafa o el tarifario que insinúa que cobró para promocionarla.
Otro ejemplo de la moral como política de Estado sería sostener en el Gobierno a Manuel Adorni a pesar de que ya se comprobó que el jefe de Gabinete no figura en las facturas de los viajes a Punta del Este en el famoso avión privado. Por otro lado, ¿a quién no le aparece una casa en un country a nombre de su esposa?
Ya llegará un tuit de la Oficina de Respuesta Oficial con la verdad sobre el asunto. Usted, espere.
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