Los orígenes de Atlas
Atlas nació con una visión clara: garantizar que los empleados, independientemente de dónde estén, accedan a condiciones de trabajo competitivas. Con sede en San Francisco, la compañía creó una plataforma centralizada que simplifica el alta y la administración de beneficios para equipos distribuidos en hasta 35 países. Su propuesta fue evolucionando a partir del contacto directo con clientes, que demandaban no solo soluciones de pago, sino también acceso a salud, bienestar y beneficios equivalentes a los de los empleados en Estados Unidos.
Antes de Atlas, Karen Serfaty había fundado palabra.io, experiencia que le dejó una lección central: validar la demanda antes de escalar el producto. Esa lógica marcó el ADN de la compañía. En lugar de enfocarse únicamente en desarrollo, el equipo priorizó conseguir clientes desde el inicio. El resultado fue una rápida adopción y un ajuste fino del producto a las necesidades reales del mercado.
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La inspiración de las empresas basadas en Estados Unidos
El nicho que identificaron fue el de empresas basadas en Estados Unidos, con founders latinoamericanos y fuerzas de trabajo distribuidas. Para estas compañías, ofrecer beneficios homogéneos es clave para atraer y retener talento, pero la implementación suele ser compleja. Atlas resolvió ese problema actuando como un backend invisible: la empresa define el beneficio y la plataforma se ocupa del resto, desde proveedores locales hasta monedas y contratos, consolidando todo en una única factura en dólares.
Ese enfoque permitió a Atlas optimizar procesos para áreas críticas como Recursos Humanos, Finanzas y Operaciones. En empresas pequeñas, incluso sin departamentos de HR formales, la solución funcionó como un atajo para implementar estrategias de fidelización y bienestar laboral sin sumar complejidad administrativa.
El crecimiento de la plataforma Atlas
El crecimiento del producto atrajo capital. Atlas levantó cerca de US$ 5 millones en dos rondas de inversión, con el respaldo de fondos y ángeles internacionales como Hi Ventures, Daniel Gross, Jason Calacanis y Oskar Hjertonsson. Más allá del financiamiento, las fundadoras destacaron el rol estratégico de los inversores como socios de negocio y facilitadores de redes globales.
El Unicornio de los recursos humanos
Para Remote, la compra de Atlas se inscribe en una trayectoria de fuerte expansión. Fundada en 2019, la compañía alcanzó la valuación de unicornio tras una ronda de US$ 150 millones que la posicionó como uno de los actores centrales del trabajo remoto a escala global. Su plataforma permite a las empresas contratar, pagar y gestionar empleados y contractors en decenas de países mediante entidades legales propias, en un contexto donde la pandemia aceleró de forma definitiva la adopción del trabajo distribuido.
La integración de Atlas refuerza esa propuesta al sumar una capa financiera profunda, alineada con la demanda de empresas que ya no distinguen entre talento local y global. En un escenario donde la inteligencia artificial se vuelve transversal y la competencia por talento es cada vez más intensa, la experiencia del empleado (desde el salario hasta los beneficios) se consolida como una ventaja estratégica.
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