Los principales inversores fueron: Ab Initio Capital , Decent Capital , Alumni Ventures , Safar Partners , AIBasis , LiquidMetal VC ,Taihill Venture , AMINO Capital , Blindspot Ventures y Mintz
Con respecto a ello, el socio general de The Engine, Reed Sturtevant, explicó que posiblemente la invención del microchip suave y flexible de Axoft será comúnmente empleado en patologías neurodegenerativas o psiquiátricas, símil al marcapaso cardíaco. “Creo que al final del día, si pueden hacer que esto realmente funcione como un gran sistema, no parecerá raro tener estos dispositivos implantados en tu cerebro para ayudarte, ya sea con parálisis cerebral, parálisis o incluso algo tan sofisticado como la depresión”, indicó Reed Sturtevant, y agregó: “Están tratando de hacer que no sea más extraño que tener un marcapasos cardíaco”.
Pesimismo robótico o esperanza de cura
La ambición de Elon Musk en la búsqueda de ampliar las capacidades cognitivas del ser humano a un “superhumano”, y la lucha contra enfermedades neuronales e incapacitantes motoras, lo llevó a crear Neuralink, como ya mencionó anteriormente Urgente 24.
El propósito principal de Neuralink, según Musk, es brindar independencia a sujetos con afasia, problemas motoros y enfermedades neurodegenerativas a través de un BCI implantado en el cerebro que permite la comunicación desde allí a un ordenador o a dispositivos móviles, pudiendo expresarse bajo síntesis de texto o de voz o mediante creaciones artísticas confeccionadas en apps, o bien realizar búsquedas en Google.
Proezas en el ámbito de la inteligencia artificial neurológica como la de BrainGate que, permitieron a un veterano de Cleveland agarrar por primera vez una copa tras un accidente en su medula espinal que lo dejó paralizado. "No sabía qué esperar. No había movido el brazo en unos nueve años", dijo Kochevar, de 56 años.
En relación al dispositivo de implante neuronal inventado por la start-up Neuralink, éste tiene un tamaño diminuto de unos 8 milímetros -más pequeño que la yema del dedo-, con unos 3.000 electrodos conectados a hilos flexibles más finos que un pelo y que éstos logran monitorear la actividad de 3000 neuronas.
Dado el minúsculo tamaño del Brain Computer Interface (BCI), está siendo colocado en receptores animales -anestesiados localmente- y mediante robots que los encajan cuidadosamente como una mano humana jamás lo haría.
A pesar del deseo intrínseco al humano de perpetuar la esperanza de vida y la calidad de ella, varios sociólogos y filósofos desconfían de la omnipresencia y ubicuidad de la tecnología, sobretodo, a niveles neurológicos. Tal como el caso del filosofo marxista, Slajov Zizek, anteriormente citado por Urgente 24. "Los problemas no son sólo los económicos, empíricos y psicológicos que surgirán cuando nuestros cerebros estén conectados directamente con una computadora. No se trata sólo de que nosotros, los humanos, nos volveremos casi como Dios, todopoderosos (pienso en algo, la computadora lo lee, mueve un objeto, me volví como Dios porque mis pensamientos pueden cambiar la realidad), sino que va también en la dirección opuesta: mis pensamientos en sí mismos podrían ser controlados. Por lo que hay una gran cuestión económica, psicológica y política en esto: ¿Quién controlará esto?", concluyó pesimista Zizek ante las neuroprótesis, reguladas por grandes corporaciones capitalistas.
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