
En los últimos años dos ensayos de este enfoque, conocido como estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés), se detuvieron tras resultados decepcionantes en los análisis intermedios.
Sin embargo, ahora los investigadores están probando técnicas de estimulación del cerebro más sofisticadas y personalizadas. De momento, las pruebas han involucrado solo a uno o algunos pacientes, lejos de ser una evidencia suficiente de efectividad.
Los científicos esperan poder informar pronto estudios más amplios que finalmente cimenten la eficacia de la estimulación cerebral profunda.
El método ya está aprobado en algunos países para tratar la epilepsia, el trastorno obsesivo compulsivo y los trastornos del movimiento como la enfermedad de Parkinson.
Los primeros estudios acerca del enfoque de estimulación fueron sin grupos de control y arrojaron algunos resultados prometedores.
Luego, dos ensayos controlados aleatorios patrocinados por compañías de dispositivos médicos no mostraron beneficios significativos después de varios meses del tratamiento, según publicaron los científicos en 2015 y 2017.
Sin embargo, el seguimiento a largo plazo de los participantes revivió cierto optimismo. Por ejemplo, muchas personas en uno de los ensayos con 30 participantes mejoraron durante un año o más, más allá de la línea de tiempo del estudio inicial.
El mes pasado se publicó un estudio de seguimiento de 8 pacientes, la mayoría de los cuales continúan usando su implante unos 10 años después. Aproximadamente la mitad ha mejorado un 50% su puntuación previa al tratamiento en la escala de depresión.
En efecto, impulsó a varios equipos a explorar enfoques de estimulación del cerebro más precisos basados en la anatomía cerebral individual.
Helen Mayberg, neuróloga de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai (USA), pionera en el uso de la estimulación cerebral profunda, advierte que para ser utilizada ampliamente, la estimulación cerebral profunda también tendrá que ser rentable y lo suficientemente simple.
También espera que los científicos puedan desarrollar métodos menos invasivos.
Fuente: Science