La clave es la presencia de una proteína denominada "shank" que, según explicó la investigadora principal, Amy Milton:
Actúa como andamio para los receptores que determinan la fuerza de las conexiones entre neuronas y determina si los recuerdos pueden modificarse Actúa como andamio para los receptores que determinan la fuerza de las conexiones entre neuronas y determina si los recuerdos pueden modificarse
Si la proteína se puede degradar con una medicación, los recuerdos se vuelven modificables. En caso contrario, los recuerdos no eran degradables.
Los descubrimientos podrían ser revolucionarios, no solo para el tratamiento del TEPT sino para la comprensión del funcionamiento de la memoria.
A pesar de los grandes avances, padecimientos como el Alzheimer y la demencia siguen sin tener cura debido a la complejidad del cerebro humano.
Encontrar un biomarcador que se asocie a la memoria, incluso en el cerebro de un ratón, es un paso de gigante en la comprensión de una de las funciones más básicas del cerebro.
La publicación está disponible en EurekAlert y aún no ha sido revisada por pares. Se espera que pronto otros científicos corroboren los hallazgos.