La nueva regla que preocupa a las marcas de belleza
Probar productos en pantalla y comprar con información concreta ya es parte del mercado de belleza que crece y se expande a nivel global.
Mirarse al espejo y sentirse conforme con lo que uno ve nunca fue una obsesión reciente. Desde siempre, dedicarle tiempo al aspecto físico formó parte de una ecuación simple: cuando te ves bien, también te sentís bien. Por eso los productos de cuidado de la piel se acumulan en los botiquines, los perfumes se coleccionan como si fueran obras de arte y los consejos sobre belleza circulan sin parar en redes sociales. Esa búsqueda constante por destacar lo mejor de uno mismo ahora está dando un giro radical, impulsado por herramientas que hasta hace poco parecían ciencia ficción.
