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Joe Biden al abismo: Nuevo récord desaprobación

El presidente de USA, Joe Biden, está más complicado que nunca después de llegar a un récord de desaprobación a solo 1 año y 6 meses en mandato.

Después de mantenerse bastante estable desde mediados de enero hasta principios de mayo, los índices de aprobación del presidente de USA, Joe Biden disminuyeron estrepitosamente en las últimas semanas: llegó a un nuevo mínimo histórico de 39%.

El presidente demócrata se encuentra con una bomba en las manos teniendo en cuenta que el próximo noviembre se llevan a cabo las elecciones legislativas en USA, y los demócratas tienen todas las de perder.

Más allá del muy desfavorable contexto internacional, en lo doméstico la administración de Joe Biden ha dejado mucho que desear, y esto se demostró en un nuevo récord de desaprobación que hace prever la vuelta triunfal del republicanismo.

El mundo “en contra”

Desde el inicio de su accidentada gestión, que aun antes de asumir generó caos en la sociedad de USA con el asalto al capitolio, Joe Biden está teniendo una administración accidentada por todos lados.

Más allá de lo doméstico, en el plano internacional el demócrata cosechó más derrotas que victorias propiamente dichas: la guerra en Ucrania le daba la posibilidad de reivindicar a USA como país a favor de la “libertad política, soberanía e integridad territorial de los países”, pero la mala gestión de esta crisis terminó jugando una muy mala pasada.

La crisis energética, inflacionaria y alimenticia está impactando de manera global, sin dudas. Pero en USA, el precio que pagan sus gobiernos es más caro, sobre todo, cuando estos fallan en la amortiguación del impacto.

Ademas, la falta de liderazgo de Joe Biden también se demostró en la accidentada Cumbre de las Américas, organizada por USA, donde muchos líderes latinoamericanos decidieron boicotear la reunión por rechazo a la exclusión de Cuba y Venezuela, y otros, simplemente no tenían interés en socializar con el presidente de USA.

Es más, para evitar que la cumbre sea un fracaso total, la administración de Biden tuvo que negociar ”reuniones privadas'' entre los mandatarios, con negociaciones comerciales incluidas, para que estos vayan a Los Ángeles. Clara demostración de la poca influencia que USA está ejerciendo con Joe Biden, inclusive en su propio “patio trasero”.

Y la perdida de influencia de USA en su patio trasero también se demostró en lo económico: China, el principal rival económico, comercial y militar de USA, ha aumentado mucho más las relaciones comerciales que mantiene con Latinoamérica respecto a las que la región mantiene con USA. Y esto se vio intensificado desde que Joe Biden asumió como presidente de USA.

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Joe Biden dijo que "no hay nada inevitable" para que ocurra una recesión.

El plano doméstico

Pero el lado doméstico es verdaderamente relevante: como sabemos, los ciudadanos estadounidenses promedio tienen poco interés en las cuestiones internacionales, entonces, ¿por qué Joe Biden tiene tanta desaprobación? La respuesta esta en la economía.

Con la inflación llegando a un 8,6%, el nivel más altos en 40 años, el propio Joe Biden ya no puede hacer oídos sordos a los “rumores” de recesión:

Los picos de precios y las agresivas subidas de tipos de interés de “la Fed” (la reserva federal de USA) hicieron que el índice bursátil de referencia cayera a su peor rendimiento en la primera mitad del año desde 1970 en USA.

La confianza del consumidor se ha hundido a mínimos históricos. Y los economistas estadounidenses están cada vez más preocupados de que una recesión no solo ocurra sino que ocurra pronto.

Inclusive el propio director de la Fed, Jerome Powell declaró que si para retener la inflación es necesario tolerar una recesión, está dispuesto a hacerlo.

En respuesta, Joe Biden, quien siempre ha apoyado a Powell, dijo que “no hay nada inevitable” para que ocurra la recesión. El demócrata tiene una bomba de tiempo que crece cada vez a medida que pasa el tiempo. Una recesión sería la frutilla del postre.

Por otro lado, también está la cuestión del desempleo: recordemos que inclusive antes de la guerra, Joe Biden comenzó su administración con récords en el desempleo producto de la pandemia del Covid. Sin embargo, esta todavía se ubica en un 3,6%, cerca de los mínimos de la era moderna.

Los estadounidenses ya son pesimistas sobre la economía, y una economía en contracción profundizará el dolor, provocando una ola de despidos y recortes salariales. “El estado de ánimo podría volverse mucho más amargo”, dijo Josh Bivens, director de investigación del Instituto de Política Económica, quien argumenta que, si la economía se contrae, eso significa que la Fed se ha equivocado al ir demasiado lejos al tratar de frenar el aumento de los precios.

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Grafico que demuestra la caída estrepitosa de la aprobación de Joe Biden desde el inicio de su mandato hasta la fecha.

Y lo popular

Al caos económico también se le agrega una serie de escándalos ha sacudido a USA en los últimos meses y ninguno es más apremiante que las leyes sobre el control de armas y el aborto.

Trágicamente, un tiroteo en Uvalde, Texas el 24 de mayo provocó la muerte de 21 personas en la Escuela Primaria Robb. Desde entonces, han habido varios tiroteos masivos más (hasta ayer 4/07) en lo que han resultado en la pérdida de más vidas.

El presidente de USA prometió hacer algo al respecto después del evento y firmó un proyecto de ley histórico que impone controles más estrictos a los compradores jóvenes.

Y ahora a la bomba de tiempo se le adhiere la cuestión del aborto: la corte Suprema revoco el fallo Roe vs. Wade, el que legalizaba el derecho a aborto de manera federal, dejándole a cada Estado regular sobre ello.

Esto trae aún más descontento, más que nada del propio electorado demócrata, aunque la administración de Joe Biden haya tenido las manos atadas y no pueda hacer nada.

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Se viene la noche

Pero lo que esta echando leña al fuego es que en todo USA se está transformando rápidamente en una certeza creciente de una recesión venidera. Los aliados de la Casa Blanca se están preparando para ello, los legisladores republicanos están pregonando que una recesión es inevitable, los analistas de Wall Street lo incorporan cada vez más a sus pronósticos, y los líderes empresariales han pasado rápidamente de temores silenciados a charlar abiertamente sobre una recesión económica durante las discusiones con los inversores y dentro de sus empresas.

Dana Peterson, economista jefe de The Conference Board, un grupo de investigación empresarial, dijo que anticipa una recesión "breve pero superficial" que comenzará en los últimos tres meses del año.

Pero otros factores podrían empeorar la situación: si los precios de la vivienda comienzan a caer en picada o si la guerra en Ucrania se intensifica, haciendo que los precios del petróleo y los alimentos suban aún más.

Michael Feroli, economista jefe para USA de JPMorgan Chase, dijo que una recesión podría incluso comenzar tan pronto como este trimestre, con datos recientes que muestran que el gasto del consumidor, el mayor impulsor del PIB en USA, está comenzando a desacelerarse.

“Parece que estamos perdiendo altitud con bastante rapidez”, dijo. “Parece que estamos perdiendo altitud con bastante rapidez”, dijo.

La Casa Blanca confirmó la semana pasada que la economía se contrajo en los primeros tres meses del año, y el rastreador de crecimiento económico de la Fed de Atlanta apunta a mayores posibilidades de una contracción en el segundo trimestre.

Si eso sucede, dará inicio a un intenso debate sobre si USA ya está en una recesión: las recesiones normalmente se definen como dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB, aunque no son oficiales hasta que el gobierno las confirma, generalmente mucho después de que hayan comenzado.

La Casa Blanca define a una recesión como "una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y que dura más de unos pocos meses". No establece un marco de tiempo particular de trimestres consecutivos.

El apoyo al presidente de USA se está hundiendo con los índices de aprobación más bajos que nunca desde que ingresó a la Casa Blanca, según datos de FiveThirtyEight .

Una encuesta publicada el 1 de julio mostró que los estadounidenses están perdiendo abrumadoramente el apoyo a su presidente, con un 56% de desaprobación. Eso en comparación con sólo el 38% que aprueba a Biden y tiene una visión positiva de su trabajo en el cargo.

Por ende, Joe Biden pasó la mayor parte de ese período reciente como el presidente menos popular de la era de las encuestas en términos comparativos. A principios de mayo, cuando el índice de aprobación de Biden era de alrededor del 42 %, los demócratas aún podían esperar que si ganaba un punto porcentual al mes, estaría cerca del 50 %, y luego podría tener un índice de aprobación neto positivo para el día de las elecciones en noviembre.

Sin embargo, con todo el caos atrás, esa misma mejora de un punto al mes ni siquiera lo llevaría al 45% de aprobación. En este punto se necesitaría algo más que una serie de buenas noticias, para no decir, un milagro.

Sin dudas, los demócratas de Joe Biden están en camino de sufrir grandes pérdidas en las elecciones de mitad de período de noviembre, cuando el partido podría perder sus escasas mayorías en ambas cámaras del Congreso. Un Congreso liderado por republicanos haría que la agenda legislativa del presidente, incluida la pretensión de reforma electoral, seria casi imposible de implementar.

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