En ese sentido, un grupo de investigadores quería evaluar los efectos del ejercicio físico en la microbiota intestinal y en el alivio de los síntomas del síndrome del intestino irritable, un trastorno que causa dolor abdominal y cambios en los hábitos intestinales. Obtuvieron grandes hallazgos.
¿Por qué el ejercicio es bueno para la microbiota intestinal?
Los investigadores hicieron una revisión de estudios en la que examinaron el impacto de varios tipos e intensidades de ejercicio físico en la microbiota intestinal en pacientes con síndrome del intestino irritable.
Encontraron que, tanto el ejercicio aeróbico, el entrenamiento de resistencia y el entrenamiento combinado ofrecen beneficios únicos para la salud intestinal y el manejo de los síntomas en pacientes con el síndrome del intestino irritable.
Sin embargo, el ejercicio aeróbico regular, parece ser particularmente beneficioso para la microbiota intestinal al mejora la diversidad y abundancia de bacterias intestinales buenas.
De acuerdo con los autores del estudio, "el ejercicio aeróbico aumenta la diversidad microbiana y promueve el crecimiento de bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus , que producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC) antiinflamatorios".
"Esto puede aliviar los síntomas del síndrome del intestino irritable, incluidas las flatulencias y la diarrea, en particular en aquellas personas con síndrome del intestino irritable predominantemente diarreico", agregan.
Aunado a esto, el ejercicio aeróbico mejora la motilidad intestinal, ayuda a evitar el crecimiento excesivo de bacterias dañinas, reduce la inflamación sistémica y mejora la vigilancia inmunológica.
Los investigadores observaron que el ejercicio de resistencia también tiene beneficios prometedores para la salud intestinal, "al mejorar la integridad de la barrera intestinal".
En ese sentido, los expertos creen que los efectos del ejercicio aeróbico en la microbiota intestinal, posicionan a esta actividad física como un tratamiento no farmacológico prometedor.
La recomendación de los investigadores para los pacientes con síndrome de intestino irritable es realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado a intenso. Son ejemplos de ejercicio aeróbico, correr, nadar y andar en bicicleta.
La revisión reciente fue publicada en Nutrients.
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