La institución también anunció el inicio de un procedimiento disciplinario para expulsarlo de manera definitiva como socio. “El Real Madrid C. F. comunica que ha pedido de manera urgente a la Comisión de Disciplina del club que inicie un procedimiento inmediato de expulsión al socio que ha sido captado por las cámaras haciendo el saludo nazi”, señaló la entidad en su comunicado. Además, el club condenó públicamente el gesto y aseguró que este tipo de comportamientos “incitan a la violencia y al odio en el deporte y en la sociedad”.
Horas más tarde, el propio aficionado publicó un video en redes sociales intentando explicar lo ocurrido. En él reconoció haber levantado el brazo, pero trató de relativizar el gesto y desvincularlo de cualquier ideología. Sus declaraciones, lejos de calmar la polémica, generaron aún más críticas y lo dejaron todavía peor parado ante la opinión pública.
El Bernabéu bajo observación
Más allá de la sanción económica, la decisión de la UEFA deja al Santiago Bernabéu bajo observación durante el próximo año. El organismo europeo estableció un período de prueba en el que cualquier nuevo comportamiento racista o discriminatorio por parte de aficionados del Real Madrid podría activar una sanción más severa.
En concreto, el castigo prevé el cierre de 500 asientos de la tribuna sur inferior, la zona donde se ubica la Grada Fans. La medida, sin embargo, queda suspendida por ahora y solo se ejecutará si se repiten incidentes similares en competiciones organizadas por la UEFA durante los próximos doce meses.
El episodio también vuelve a poner el foco en un fenómeno histórico del fútbol europeo: la presencia de grupos ultras vinculados a corrientes de ultraderecha en distintos estadios del continente. Durante décadas, algunas de las facciones más radicalizadas de las gradas europeas estuvieron asociadas a símbolos y discursos de ese espectro político.
Se trata de un fenómeno diferente al que suele observarse en Sudamérica, donde las barras bravas han tenido vínculos más difusos con la política o, en algunos casos, cercanos a sectores de izquierda o estructuras partidarias locales. En Europa, en cambio, muchos de los grupos ultras más notorios han estado ligados a identidades nacionalistas o de extrema derecha.
En los últimos años, tanto las federaciones como los propios clubes impulsaron medidas para erradicar estas expresiones de los estadios. Muchos de esos grupos perdieron presencia o fueron desarticulados, aunque episodios como el ocurrido en el Santiago Bernabéu muestran que el problema todavía no ha desaparecido por completo.
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