El dólar versión cripto: Cómo las stablecoins están cambiando las reglas
Las stablecoins están empezando a funcionar como una nueva capa de infraestructura financiera, capaz de transformar cómo se guarda y se mueve el dinero.
06 de abril de 2026 - 20:10
Las stablecoins dejaron de ser una herramienta exclusiva del ecosistema cripto y empiezan a consolidarse como una forma concreta de operar en dólares en América Latina. Su uso crece tanto en personas como en empresas, impulsado por la necesidad de acceder a una moneda estable en economías atravesadas por inflación, restricciones cambiarias y limitaciones en el sistema financiero tradicional.
Y los números lo confirman. Ssegún datos de RWA.xyz, el mercado ya superó los US$300.000 millones a mediados de marzo de 2026, con más de 236 millones de usuarios en todo el mundo.
El fenómeno empieza a consolidarse como una pieza estructural del sistema financiero, especialmente en regiones donde la estabilidad monetaria es más una ilusión que una realidad.
¿Por qué las stablecoins están explotando en América Latina?
América Latina se convirtió en un terreno fértil para el crecimiento de las stablecoins. La gente piensa en dólares, aunque cobre en pesos, reales o soles.
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En palabras de Alejandro Estrin, country manager de Kast, “las stablecoins ya no son solo una herramienta del mundo cripto, en América Latina se están transformando en una forma concreta de operar en dólares, tanto para ahorrar como para mover dinero entre países”.
Brasil es un caso paradigmático. Autoridades de su banco central señalaron que cerca del 90% de los flujos vinculados a criptomonedas están asociados a stablecoins. La razón pasa por los pagos internacionales, compras en el exterior y cobertura frente a la volatilidad.
Argentina, por su parte, no se queda atrás. Se estima que entre el 18% y el 20% de los adultos ya utiliza criptoactivos, incluyendo stablecoins. Sin embargo, el uso todavía está fuertemente inclinado al ahorro y resguardo de valor, más que al consumo diario.
¿Las stablecoins pueden reemplazar al sistema bancario tradicional?
Uno de los grandes motores detrás del auge de las stablecoins es la posibilidad de enviar dinero al exterior sin pasar por el laberinto bancario.
En el sistema tradicional, transferir US$200 puede costar en promedio un 6,49%, según el Banco Mundial, con picos que superan el 14%. En cambio, las stablecoins permiten transferencias directas, sin intermediarios y con validación en tiempo real.
Esto no solo reduce tiempos, sino que cambia las reglas del juego. Ya no hay horarios bancarios, ni demoras de días, ni costos ocultos que aparecen como fantasmas en el resumen.
“Las stablecoins no siempre son más baratas, pero sí eliminan intermediarios y permiten que el dinero se mueva de forma directa”, explicó Estrin.
¿Qué rol tienen las stablecoins en la economía argentina actual?
En Argentina, las stablecoins ya dominan el ecosistema cripto. Representan el 61,8% del volumen total de transacciones, muy por encima del promedio global. En Brasil, ese número también es alto, 59,8%.
Además, funcionan como puerta de entrada al mundo cripto. En 2024, explicaron el 39% de las compras de activos digitales en América Latina, lo que marca una tendencia clara, muchos usuarios no pasan por Bitcoin u otras criptos volátiles, sino que van directo al “dólar digital”.
Sin embargo, todavía hay un techo por romper. Como señala Estrin, el próximo gran paso es lograr que pagar con stablecoins sea tan natural como usarlas para ahorrar.
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¿Las stablecoins son el futuro del dinero o una burbuja más?
La discusión ya no pasa por si las stablecoins van a crecer, sino por cómo van a integrarse en la vida cotidiana.
El desafío principal está en la experiencia de usuario. Hoy, para muchos, operar con stablecoins todavía implica cierto grado de complejidad técnica. Pero eso está cambiando con billeteras digitales más simples, integraciones con comercios y soluciones fintech están empujando una adopción más masiva.
En paralelo, organismos internacionales como el FMI y el BIS comenzaron a estudiar su impacto sistémico.