Para Juntos por el Cambio, la ansiedad de Martín Llaryora representa un factor de tensión enorme. Principalmente entre los dos precandidatos que hoy pelean por la candidatura: Rodrigo De Loredo y Luis Juez.
En las últimas horas, los dos dirigentes intentaron plasmar una imagen de “competencia sana”, aunque por lo bajo se sabe que la realidad dista de la calma mediática que han querido fabricar en los últimos meses. Y eso derrama desesperación hacia abajo, sobre todo en intendentes que esperan directivas para enfrentar sus propias batallas locales.
Precisamente esa sensación de incertidumbre fue la que detonó el paso de varios dirigentes de Juntos por el Cambio al oficialismo, con el caso de Myrian Prunotto como ejemplo paradigmático. La intendente de Estación Juárez Celman hará campaña por Llaryora a nivel provincial, a pesar de que apoyará al candidato del ex Cambiemos en las presidenciales.
Así las cosas, parece difícil que Juan Schiaretti vaya a dar el brazo a torcer en su último acto como gobernador de la provincia. Aunque la posibilidad siempre está abierta, más aún teniendo en cuenta la indefensa postura del contrincante de turno.
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